Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

3 de julio 2011: PEQUEÑAS MISERIAS DE L@S PEQUEÑ@S SERES INCRUSTADO​S EN LA OPOSICIÓN MEDIÁTICA¿​religiosa,VENEZOLAN​A?.Venezuela

Hace muchísimo tiempo (la inmensa y maravillosa laboriosidad de los recuerdos es autora de aquella famosa frase de: “parece que fue ayer”) en Caripito, estado Monagas, Venezuela, un capitán de la Marina Mercante -mi padre- llevó  un sueño de regalo a su incipiente familia: un receptor de TV. Aún no se podía utilizar en nuestra casa, pues creo que entre los dueños de El Almacén Americano apenas se gestaba la idea de una Radio Caracas Broadcasting y la importación masiva de receptores de radio, TV, automóviles, etc. Supongo que debe -en alguna parte del inconsciente- existir una ética de los sueños, pues mientras unos sueñan en aras del amor, otros sueñan por medio del concepto de la mercantilización del todo y de la nada, rasguñándole plusvalías al mismísimo aire que a nadie y a tod@s pertenece. Ese mismo Capitán, años después adquirió el inicio de otro sueño, un claxon para una lancha que nunca pudo disfrutar a pesar del tanto luchar y trabajar para Creole. Pasaron la años y logró -ya retirado- uno de sus otros grandes y sencillos sueños…no era un sueño material, pero debía materializarlo por sí mismo, así son los sueños, me cAntaba con su orgullo de marino: “NAVEGAR SU BARCO POR LA MISMA RUTA QUE MAGALLANES RECORRIÓ LA MAR”.(Neruda reafirmó el valor poético de “la palabra capitán” al titularse una de sus obras…”Los Versos del Capitán”). En su sueño por brindarnos la moderna posibilidad de ver TV nunca imaginó lo inconmensurable de este descubrimiento, o quizás sí, pues hoy, mal que bien, nos “construimos,destruimos y volvemos a construir” en un interminable ciclo guerrerista por la explotación y consiguiente dominación anti-natura, acompañadas por sus opuestas luchas por la liberación humana  y natural en el etéreo (hoy “virtual”) de las “ondas” (con una honda venció David a Goliat) ni buenas ni malas, solo ondas.Todo esto viene al caso, pues algun@s piensan que -a toda costa- hay que destruir el sistema de los imperios radioeléctricos, cuando quizás debemos construir la fuerza opuesta y transitoria (“Todo sistema lleva dentro de sí la semilla de su propia destrucción”.Teoría de Sistemas.) y utlilizar quizás -otra vez quizás- la sabiduría oriental de Judo, canalizando sus fuerzas para ayudarl@s a caer sol@s. Llegará el momento y ya se nota que los monseñorcejos Lucky Strike de la Asamblea Episcopal y los cardenaluchos Liberatos y sus contradictorios, pero no por ello menos congéneres, Matacuras y oposicionistas llorarán en la soledad del desierto y sus llantos se los arrastrará el viento. Gritarán cada vez más fuerte, arañarán y tratarán de morder a matar a dentelladas a diestra y siniestra en sus estertores postreros (diría el buen pastor: “todo está escrito bajo el cielo…”), sigamos brindando más y más Medios de Comunicación Alternativos Populares, con prisa y sin pausa que así como las hormigas construyen  el subsuelo, seguirán malediciendo de hedores las sobrevivientes moscas, cucarachas, sabandijas, ratones y ratas en sus albañales y cañerías…pero no prevalecerán, o como creo dijo Gramsci alguna vez: “luchar con desesperanza pero con gran entusiasmo” y añadamos el CON AMOR. En resumidas cuentas: ¡NO PASARÁN…Y PUNTO!

Manuel Boffil Bello

LO CULTURAL/IDEOLOGICO EN MANOS EXPLOTADORAS:
DISTORSIONA, MEDIATIZA, LIMITA Y OPRIME HASTA LA TOTAL DOMINACIÓN

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julio 3, 2011 Posted by | ¿PERIODISMO?, Medios de Comunicación, PERIODISMO, POLÍTICA | , , , | Deja un comentario

7 de Marzo 2011:Washington apronta una operación militar regional con eje en Libia.VENEZUELA

AUTOR:Luis Bilbao (Director Revista AMÉRICA XXI)http://www.americaxxi.com.ve/ 

Via: http://www.psuv.org.ve/

Portada Revista América XXI

La insurrección del mundo árabe pone fin al actual orden imperialista. Cambia definitivamente el mundo a partir de esta reacción en cadena. Con la caída de las satrapías de Túnez y Egipto, el mapa geopolítico de la amplia faja que abarca el norte de África, Cercano y Medio Oriente, se trastoca de manera irreversible. El perdedor neto de cualquier ordenamiento futuro es Estados Unidos. Y también Israel, su enclave regional.
Es para defenderse de esa fuerza arrolladora –y no en un movimiento de ofensiva programada– que Washington mide el terreno y presiona a la Unión Europea para intervenir militarmente en la región, presumiblemente a partir de Libia, donde ha logrado fracturar la cúpula gobernante, tomar el control de puntos claves para dominar la producción petrolífera y desatar una guerra civil.
 
 
La conmoción en curso dirá, en medio de una batalla estratégica de ideas, propuestas y capacidades concretas, si serán o no las grandes mayorías quienes se verán beneficiadas por el saldo de este combate singular.
 
Es la crisis estructural del sistema capitalista, expresada en este caso por el alza descontrolada de los alimentos, factor detonante de una compleja carga explosiva acumulada en aquella región. Por lo mismo, un resultado positivo tiene como condición necesaria la abolición del sistema generador de estos cataclismos. No hay ni puede haber ninguna fase intermedia en el maremoto de fuerzas sociales e internacionales desatadas. La magnitud de esa exigencia primera traza con nitidez la dificultad de la coyuntura.
 
Que el bosque no oculte el árbol: mientras el esquema de poder imperial estalla en aquella región, en las entrañas del monstruo 80 mil trabajadores marcharon en Madison, Wisconsin, a la sede del Congreso y otros 10 mil manifestaron en las calles de Columbus, Ohio, también en el Medio Oeste estadounidense, en defensa de reivindicaciones básicas del movimiento obrero y sus organizaciones sindicales. Salieron a la calle incluso aparatos que durante décadas formaron parte indisoluble y militante del entramado imperial. Son expresiones liliputienses en relación con el cuadro social de Estados Unidos, o comparadas con la rebeldía detonada en el mundo árabe. Pero no hay bosque sin árboles. Y cabe señalarlo: el tronco más grueso en la maraña capitalista ha comenzado a sentir los hachazos de quienes ya no pueden vivir de sus frutos.
 
Imprevisión.
Estados Unidos fue tomado por sorpresa cuando el temblor tunecino derrumbó su pieza mayor en Egipto. No es flaqueza de los estrategas del Departamento de Estado. Es una tara del sistema en su estado actual. Como cuando a fines de los 1980 la cúpula soviética se mostró ciega ante lo que estallaba en su rostro. Hoy, esta minusvalía del imperialismo habla con elocuencia acerca de los cambios cualitativos ocurridos en las relaciones de fuerzas internacionales en las últimas décadas.
Vale una comparación: entre 1986 y 1989 Washington tuvo la lúcida agilidad necesaria para reemplazar, planificadamente y en sordina, las dictaduras en Haití y Filipinas. Desde la Casa Blanca se dieron las órdenes que en pocos movimientos terminaron con la huída de Baby Doc de Puerto Príncipe y Ferdinando Marcos de Manila. Basta ver la evolución política posterior del archipiélago surasiático y la mediaisla caribeña para comprender el significado de una exitosa maniobra preventiva: Estados Unidos mantuvo sin sobresaltos el control de esos países en las décadas posteriores.
 
 
Operaciones estratégicas capaces de dar tales dividendos exigen, naturalmente, contar con la iniciativa y la capacidad ofensiva. Eso es lo que estuvo ausente en la Casa Blanca en relación con Túnez y Egipto. Y seguirá estándolo: el imperialismo ha perdido la iniciativa estratégica y sólo puede dar golpes –eventualmente letales– en los límites de una coyuntura.
 
 
Zine el Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak eran aliados firmes y probados, a los cuales, después de interminables días de vacilación, la Casa Blanca libró a su suerte mientras la prensa, en asombroso ejercicio de autofagia, descubría cuán tiránicos eran esos dictadores.
 
El régimen egipcio era la pieza clave en el damero estadounidense de la región, llave estratégica para un inmenso reservorio de petróleo. También -y esto no es secundario- para la proyección del poder imperial hacia Eurasia y Asia. Ésa es la primera comprobación a poco de observar los portentosos acontecimientos en curso en el norte de África: para sobrevivir, el imperio se devora a sí mismo.
 
 
La segunda es menos transparente. Atrapado en una situación de obligado repliegue, Washington apela a una improvisada operación ofensiva.
 
 
En los papeles de guerra, ha ensayado hasta el hartazgo esos movimientos. Y ha sumado piezas en función de ese plan durante mucho tiempo. Aún así, el estallido tomó a Washington por sorpresa y, si de un lado lo conminó a desprenderse de aliados estratégicos, por otro puso como única opción lanzar un contraataque allí donde tenía espacio para hacerlo. A la defensiva, el Departamento de Estado lanzó un zarpazo de proyecciones hoy imprevisibles.
Petróleo y guerra

Argelia y, sobre todo, Libia, son los blancos del intento de contraataque estadounidense, bajo una forzada apariencia de continuidad e identidad con las insurrecciones en el resto del área.
 
 
No es que en ambos países falten razones para rebeliones juveniles y populares. De hecho estos regímenes, fundados en durísimas luchas antimperialistas exitosas, gradualmente fueron integrándose a la lógica mundial del capital. Son revoluciones truncas. Por lo mismo, marcadas por un sistemático alejamiento entre autoridades y masas. El callejón sin salida de una revolución interrumpida da lugar a la gestación de fuerzas políticas disímiles, mediante las cuales se canalizan las necesidades insatisfechas de las mayorías. Buena parte de éstas provienen de capas medias beneficiadas por la deriva procapitalista de estos regímenes, que sin embargo no pueden alcanzar todo lo que reclaman -en materia de consumo, de organización de la sociedad civil y de ideología alineada con el Occidente altamente desarrollado- y son caldo de cultivo para operaciones de infiltración, fragmentación y eventualmente invasión. Y están desde luego las masas trabajadoras y oprimidas, frustradas en sus esperanzas y, a menudo, manipuladas.
 
 
Es significativo el caso del general Abdel Fattah Younes al Abidi, uno de los coroneles sublevados junto a Muammar Gaddafi en 1969, hombre de confianza para operaciones internacionales del gobierno y ministro del Interior libio hasta el 24 de febrero. Horas después de su defección, le pidió a Gaddafi que renuncie “ya que está colapsando y durará sólo unos días más”. En declaraciones a la BBC dijo: “Mi querido hermano, cuando Benghazi cayó has debido darte cuenta de que el fin había llegado. Espero que te vayas a Venezuela u otro lugar”.
 
 
Cualquiera haya sido su pasado, es evidente que Al Abidi no sólo desiste de continuar junto a su jefe, sino que se alinea descaradamente con la propaganda imperialista, con el gobierno de Estados Unidos.
 
 
Mientras tanto, el Departamento de Estado apronta una operación militar sobre Libia. Hay reticencia de la Unión Europea para dar ese paso y dudas sobre el carácter del involucramiento en la propia Casa Blanca. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en todo caso, se muestra dócil a la escalada de Washington.

Al mediodía del domingo 27 de febrero, cuando se redactan estas líneas según informaciones no comprobables, se ha conformado una junta provisional de gobierno en el arco que va de Ajdabiya hasta Tobruk, pasando por Benghazi y Shahaat, al este de la capital y sobre la frontera con Egipto.
 
 
La labor de contrainformación, presente en cualquier guerra, está superando todos los antecedentes, con la colaboración automática de los grandes medios gráficos y electrónicos. Al Jazeera, la cadena árabe, asumió una violenta oposición a Gaddafi. Un corresponsal de Telesur y su camarógrafo mostraron ayer sábado 26 que Trípoli estaba en calma. La valiente labor de estos enviados contrarrestó la operación de los grandes medios, según los cuales se combatía desde los dos días previos en las calles de la capital. Ahora, esos mismos medios machacan la noticia de que las fuerzas opositoras están cerrando el cerco en torno a Trípoli. Numerosos embajadores libios en diferentes países desconocen la autoridad del gobierno central y se pronuncian a favor de la caída del régimen.
 
 
Esas fuentes de información aluden a acciones de represión masiva por parte de Gaddafi. En ausencia de fuentes propias y confiables, sólo cabe una afirmación de principios: una revolución en marcha tiene el derecho y la obligación de armar al pueblo contra la reacción. Un proceso estancado y en retrogradación, no. Sólo una hipotética recomposición tras una estrategia socialista y drásticos cambios políticos podría plantarse contra la reacción interna y el bloque imperialista que aprieta el nudo sobre ese país, tan caro a América Latina en el último medio siglo. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, sostenía el Che.

En cualquier caso, Washington está allí con el propósito de recuperar terreno firme bajo sus pies en la región, garantizar que la producción de petróleo (Libia es el tercer abastecedor de Europa y uno de los grandes productores mundiales de crudo de máxima calidad) no se interrumpa y proyectar desde allí su contraofensiva sobre un área en la cual la efervescencia, lejos de concluir, aumenta a estas horas.
Lección estratégica: “Roma no paga a traidores”

 
En este primen las filas de pueblos y naciones en busca de redención.er tramo del siglo XXI Mubarak será el símbolo del destino de individuos –o regímenes– que creen garantizar su futuro alineándose con los poderosos, después de haber formado
La sublevación del Norte de África y el Cercano Oriente continuará extendiéndose y profundizándose. No hay chance de que Estados Unidos pueda establecer en Libia un gobierno estable a su favor. Hasta el momento no se percibe en ningún caso una fuerza de carácter revolucionario explícitamente anticapitalista que dé orientación y organización a las masas levantadas contra sus gobernantes. No se trata de desconocer la tradición de lucha y los innumerables ejemplos de organizaciones y cuadros que, desde diferentes experiencias y definiciones ideológicas, convergen en un momento excepcional. Se trata de subrayar que esa rebeldía de millones paga tributo también al momento histórico, de incipiente recomposición, de las fuerzas antisistema a escala mundial. Esperar que, sin tal condición, esta explosión espontánea llegue a la instauración de gobiernos de transición al socialismo, es tan erróneo como desdeñar el fenómeno o reducir su trascendencia negándole carácter revolucionario.
 
 
Calibrar adecuadamente ese proceso es tanto más importante cuando la eclosión inesperada reconfirma que en aquella región, y más allá, pero también y acaso sobre todo en América Latina, buscar un nicho seguro en el edificio tambaleante del capitalismo mundial es, más que un error, un suicidio.
 
 
Se verá en la próxima reunión del G-20 hasta qué punto Estados Unidos y Europa ajustarán el mecanismo al punto de obligar a los países subordinados, a los cuales se convocó para conjurar el colapso económico según las pautas imperiales, a asumir decisiones políticas que, muy probablemente, ocurran en el marco de una nueva intervención militar estadounidense, ahora desde el continente africano. Sea cual sea el curso inmediato de la rebelión general y la eventual guerra civil en Libia, esto acentuará la crisis económica en los centros imperiales.
 
 
Un punto de convergencia internacional

Vale repetirlo: Estados Unidos lanza un zarpazo ofensivo desde una situación histórica de repliegue estratégico, mientras su economía se deteriora día a día y comienzan a brotar semillas de rebeldía en su propio territorio.
 
 
Egipto es también en ese sentido un símbolo: Washington pasa de tener allí un bastión estratégico inconmovible, a un gobierno provisional armado a los manotazos y jaqueado por la hasta ahora ininterrumpida movilización de masas.
 
 
Imposible prever el desarrollo inmediato en cada uno de esta suma creciente de países arrastrados por el torbellino revolucionario. En cambio, no hay necesidad de oráculos para tener la certeza de la necesidad de contribuir a la unión de ese conjunto rebelde, y no sólo en aquella región.
  
Una y otra vez se ha insistido desde estas páginas en el papel que América Latina juega en el mapa político mundial en turbulenta recomposición. Aquí, donde el Alba corporiza a gran escala la necesidad de unión de países enfilados contra el imperialismo y el capitalismo, es posible, necesario, inaplazable, dar el demorado paso hacia el encuentro de partidos, organizaciones y representaciones sociales genuinas en una nueva instancia internacional, a la cual contribuirán ahora con renovado vigor los revolucionarios árabes. Después de todo, el viejo Hegel tenía razón: el árbol no debe ocultar el bosque.
Portada Revista América XXI
El autor es director de la revista América XXI http://www.americaxxi.com.ve/
 
 Via:     http://www.psuv.org.ve/
 

marzo 8, 2011 Posted by | POLÍTICA | , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

28 de enero 2011: Acompañando un rato a Jesús Romero Anselmi, compatriota de la TV y de la misma tierra. Venezuela.

28 de enero 2011: Acompañando un rato a Jesús Romero Anselmi, compatriota de la TV y de la misma tierra. Venezuela.

…desde el Pico El Águila.
Ayer jueves, 27 de enero de 2011, estando en Chacaito (Caracas) repentinamente sentí la necesidad de acompañar y compartir durante un rato con un viejo amigo de todos y todas las y los compatriotas venezolanas y venezolanas…y de muchas(os) compatriotas provenientes de otras partes de esta misma tierra adonde uno(a) siempre vuelve.
Era el amigo que emprendía un largo viaje: Jesús Romero Anselmi. Durante la breve despedida una hermosa periodista (el solo hecho de ser mujer, la hizo la más bonita de todas las mujeres) de VTV-Venezolana de Televisión- comenzó a entrevistarme y con la misma comenzaron a efervescer mis recuerdos más intensos del camarada Romero Anselmi, pues tuve la suerte de conocer al luchador social cuyo esfuerzo lo llevó a las trincheras de la Prensa y la TV: fué digno Presidente de esa -nuestra, de todas y todos- televisora VTV en dos oportunidades. Allí pude compartir con Romero, Rubén Hernandez y Manuel Álvarez varias vigilias durante el cruel y despiadado Paro Petrolero (que hizo más daño al Pueblo y a La Patria -que es lo mismo- que al Gobierno del Comandante Chávez, saliendo todos  más fortalecidos del trance) acaecido en la Venezuela posterior al Golpe de Estado, alevosamente llevado a cabo por los “Vendepatria, herederos y herederas de Juan Vicente Gómez”, quienes “preñados de buenas intenciones”, a toda costa e infructuosamente, trataban nuevamente de adular a su amo del norte ofrendándole nuestra Industria Petrolera y hasta el alma misma del Pueblo y de La Patria…como si fuese de ellas y ellos.  En su paroxismo arremetieron violentamente contra todos los flancos de Nuestra Revolución: Nuestra Libertad,  sin previsión alguna, pues su desprecio hacia el Pueblo los cegaba entonces como ahora y siempre. Creyeron que hallarían en cada rincón de Venezuela,  a un Judas Iscariote como el “Benemérito” andino General Gómez, pero se toparon a un Pueblo unido y sus dirigentes, entre ellos a otro andino con “tabaco en la vejiga”, el entonces Presidente de VTV, Jesús Romero Anselmi, quién sabiendo dar “un paso atras y dos hacia delante” integrado con su gente, recuperaron la transmisión de la señal televisiva del Canal para todas y todos las venezolanos y venezolanas, el canal 8.
Romero en su/nuestro Canal 8 
Se le remueven a uno los recuerdos y las consiguientes emociones al revivir aquellos breves pero ETERNOS MOMENTOS del NUEVO DESPERTAR DE BOLÍVAR, acompañando/acompañado por su PUEBLO. 
Ayer ví marcharse a Jesús Romero Anselmi, lo llevaban dormido hacia esa eternidad en la cual ya no importa ni se escucha la “palada sobre palada de tierra sobre el ataud”, porque el clamor popular del incosnciente colectivo -aún en la muerte- lo va cubriendo todo con su amor. Camarada Romero, Ud. lo sabe: “AMOR CON AMOR SE PAGA”.  
Jesús Romero, recuperando también el logotipo de VTV

Manuel Boffil Bello 

enero 28, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, PERIODISMO, POLÍTICA, Televisión, TV | , , , , , , , | 2 comentarios

La muerte de Bolívar y la prensa de la época.Venezuela

Por: Últimas Noticias/Eleazar Díaz Rangel. Fecha de publicación:17/12/10

víaLa muerte de Bolívar y la prensa de la época“.

Gral. Rafael Urdaneta Farías

Un mes después de la muerte de Simón Bolívar en Santa Marta, el general Rafael Urdaneta, encargado del Ejecutivo de la Gran Colombia, le escribió al general José Antonio Páez, jefe del Departamento de Venezuela, comunicándole del fallecimiento en una carta que terminaba: “Así es de esperar que los venezolanos, y V. E. el primero, honren y veneren su memoria”. Nadie atendió su exhorto.

La carta la leyó Páez a comienzos de febrero de 1831. La noticia trascendió a un periódico de Tomás Lander, que apenas publicó una mezquina nota el 5 de febrero, cuando se enteraron en Caracas, y semanas después se conoció la carta de Urdaneta en la Gaceta de Venezuela, el mismo diario que el 31 de enero, cuando no se conocía de su muerte, había publicado una nota donde “informaba” que Bolívar estaba “gravemente enfermo de un chancro en el ano y una tisis que lo ha redivido a una debilidad extrema”. ¡Eso lo decía el diario oficial!

José Antonio Páez

No eran de extrañar esa y otras notas y comentarios publicados en la prensa de la época, al servicio de Páez y de conductas antibolivarianas. La opinión pública estaba orientada por esos medios contra el Libertador y al lado de Páez. Semanas antes el Congreso Constituyente de Valencia, lo había proscrito del territorio nacional.

Hacia Europa, la noticia la comunicó el coronel Belford Wilson desde Santa Marta; había sido edecán de Bolívar, y le escribió el 22 de diciembre al capitán de navío de la Blanca, Fraquehar, quien había sido enviado para socorrer a Bolívar y que recién había llegado al puerto.

El lunes 21 de febrero apareció la noticia en los más importantes diarios franceses, tomada de la prensa inglesa que recibió antes la luctuosa noticia. Journal du Commerce publicó un extenso artículo: “Dichoso hombre, sin embargo, porque habiendo sido grande en la guerra, y en su tiempo el más poderoso de su país, permaneció hijo obediente de la libertad!”. Le Courrier Français: “Se concederá sin duda a ese gran hombre la primera de las glorias, la del patriotismo, la de haberse inmolado por la prosperidad y el engrandecimiento de su país”. Le Tribune: “A la vuelta de pocos años se fijará su carácter público y moral en su verdadero punto de vista, y su reputacion sobre firmes en inmutables bases”, y un mes después lo hizo Le Figaro.El Gobierno de Chile decretó el 13 de abril duelo por ocho días; el de Bolivia celebró funerales el 31 de mayo y ordenó que “todo empleado público llevará luto por el término de dos meses”; el de Buenos Aires celebró “pomposas exequias fúnebres”, y emitió decreto de duelo.

"Santa Marta". Autor: Tito Salas

Mientras en otros países los Gobiernos y la prensa rindieron honores a Bolívar en ocasión en que conocieron de su muerte, de Venezuela se lo había expulsado, y la prensa lo denigraba de su obra, y durante años ni se habló del Libertador.

enero 11, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, COMUNICACIONES, HISTORIA, PERIODISMO, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario