Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

Nombre: REINA. Situación: Perdida en combate.

ME FUE DADO CONOCERTE.

ME FUE DADO RECORDARTE,

MÁS NO TENERTE.

EGOISMO ETERNO MÍO.

MÁS,  Y NADA TENGO.

 

REINA.

TUS DEDOS EN MI ESPALDA,

TUS UÑAS, SIN BARNIZ.

TU SONRISA ESPERANZA Y CONFIANZA DE  TANTA NIÑA,

LLEVANDO EN CALUROSO DÍA

COCHE DE NIÑO AJENO.

BARNIZ VERTIDO EN MIS CARRUAJES,

ARRANQUE INOCENTE DE TU IRA LINDA.

 

REINA.

MADRE CONOCIDA E IGNORADA,

FÉRTIL TIERRA DE CUMBRE ANDINA.

NOCHE DE SOBRESALTOS Y BESOS Y ABRAZOS.

OFERTAS DE ANSIA INCOMPRENDIDA.

ME ARRECHO HOY POR TANTO NIÑA Y NIÑO.

 

REINA.

LA LUZ DE LA NEVERA ABRIENDO,

LA PUERTA ABIERTA OFRECIENDO

Y TU DESCALZA,

 Y TÚ,

 SÁBANAS DE TERNURA

INCOMPRENDIDA.

CON TÚ

MANOS ABIERTAS

 Y

LA BLANCURA DE TUS VECES.

 

REINA.

¿COMO IBA A IMAGINARTE MADRE?

SI NO CAPAZ DE VERME PADRE.

POEMA DE AMOR IDO.

A MI YA NO VENDRÁS.

LOS CAMINOS SON.

YA NO HAY VUELTA ADELANTE.

SOLO RECUERDOS Y LASTIMERA SÚPLICA

POR RECUERDO DULCE DE LECHOZA,

DE ARROZ CON LECHE Y TU NOMBRE:

REINA.

 

REINA, MADRE.

ETERNA.

GRITO.

LLANTO.

ABRAZO.

ETERNO ADIOS.

 

Y YO,

DE NUEVO,

SIN SABERTE.

Autor: Manuel Boffil Bello.

octubre 23, 2009 Posted by | LITERATURA, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Ojos verdes…piel canela.

COFRE DE LUCES Y COLORES,

MUEVO LAS MANOS

Y MAGIA NO FUNCIONA.

MÚSICA NO SUENA.

TANTA SOLEDAD SABE DE UNA SOLA,

PERO MENOS DOLOROSA.

DEME USTED UN ALIENTO, UN INSTANTE Y

BORRARÉ EL LAMENTO DE LOS DOS. 

MIS CABALLITOS DE MADERA CORRERÁN A SU REGAZO,

LAS EFÍMERAS PLANEARAN A RAS DE MAR Y OLAS,

A QUEMARSE EN NUESTROS SOLES,

Y BROTARÁN BRISAS DE COLORES,

Y SERÁ USTED MI VIENTO,

Y YO SUS PAPAGAYOS Y VELEROS A LA MAR.

 

BAJO SU PIEL DE CANELA Y MIEL DIVINAS,

UN MOMENTO QUISE  SER,

TAN SOLO SER.

Autor: Manuel Boffil Bello.

octubre 23, 2009 Posted by | LITERATURA | , , | Deja un comentario

Olvido y tiempo.

MIS TELÉFONOS NO RESPONDEN NI REPICAN,

EL VENTILADOR SOPLA Y SOPLA.

NO HAY BRISA.

LA LLOVIZNA YA NO BAÑA MIS VENTANAS

NI LA NIEBLA DISIPA.

 

TUS VESTIDOS, AÚN EN EL VIEJO ESCAPARATE,

ME SUSURRAN, CON CHIRRIDOS DE SUS PUERTAS, QUE AÚN ESTÁS,

PERO TU PARAGUAS, QUE SE FUÉ BUSCANDO LLUVIAS

POR EL ESPEJO YA MANCHADO TRAS DE SÍ,

Y LA JAULITA SIN ALPISTE, AGUA, PAPEL, NI CANTO,

INCÓLUMES, CALLAN CUALQUIER MIO TIC TAC.

 

TE PARECES TANTO AL PUEBLO QUE ERES TÚ…

Y YO, QUE AHORA VIVO EN ESTA PENSIÓN DE SUEÑOS TAN LEJANOS,

QUE DETENGO LOS RELOJES

EVITANDO  OLVIDO Y TIEMPO,

SIGO ESCRIBIENDO CARTAS SIN DESTINO.

APENAS RECUERDO TU NOMBRE

TANTAS VECES REPETIDO EN TUS OÍDOS

PEQUEÑOS, SIN ZARCILLOS,

ADORNANDO TUS MEJILLAS,

POR DONDE TANTAS LAGRIMITAS CORRIERON DESDE NIÑA.

 

REGADERA Y JABÓN, LA VENTANITA CON SU APENAS LUZ

Y UN PAÑO ME SECAN LA SONRISA CUANDO INTENTO VERTE AQUÍ,

REFLEJÁNDONOS EN LOS VIDRIOS

DE CRISTAL TALLADO POR TUS MANOS JUGUETONAS,

LIMPIADORAS DEL HÚMEDO VAPOR.

CIERRO LA PUERTA

Y ME LARGO ANTE TANTA TÚ EN MIS MEMORIAS.

Autor: Manuel Boffil Bello.

octubre 23, 2009 Posted by | LITERATURA | , , | Deja un comentario

Quisiera.

QUISIERA IRME A LA MONTAÑA

Y SEMBRAR ROSALES PARA TI,

COSECHAR MANANTIALES

Y CON FRIITAS…AGUAS CRISTALINAS,

MOJAR TUS MEJILLAS LINDAS

CON MIS DEDOS

Y –ANTES DE COLOCAR TUS MEDIAS-

LAVAR Y SECAR, AMOR, TUS PIES.

 

QUISIERA SER UN CRISTOFUÉ

Y DESPERTAR CADA MAÑANA,

TUYO

EN TUS VENTANAS.

 Autor: Manuel Boffil Bello.

octubre 23, 2009 Posted by | LITERATURA | , , | Deja un comentario

Aunque no querramos…nos amamos.

AUNQUE NO QUERRAMOS,

NUESTRA PIEL OLORES TIENE,

Y OLORES –ENTRE AMBOS- DERRAMAMOS.

 

AUNQUE NO QUERRAMOS,

EN LA NOCHE,

AL DESPERTAR, COMPLETAMENTE SOLOS,

TU Y YO NOS SOSPECHAMOS.

 

AUNQUE NO QUERRAMOS,

PINTAREMOS SIEMPRE JUNTOS

TUS COCUYOS DE COLORES.

 

AUNQUE NO QUERRAMOS,

ESCONDIDOS DEL MUNDO,

EN TU VIENTRE DE VIDA TRUNCA

NOS AMAMOS.

 

QUIZÁS POR ESO,

EN CABALGADURA DE AMOR Y ROSAS

LOS DOS,

SOLITOS,

NOS CALLAMOS.

Autor: Manuel Boffil Bello.

octubre 23, 2009 Posted by | LITERATURA, Uncategorized | , , | Deja un comentario

LIVIA GOUVERNEUR, un Poema a Ud…

Autor: Manuel Boffil Bello.
No tuve el placer de conocerla,
Camarada.
No tuve el disfrute de,
al menos de lejos,
verla menos lejos,
Camarada Mujer.
No estuve a tiempo
para acompañarla en su momento,
Camarada, Mujer, Luchadora.
De niño solo recuerdo haberle inventado su otro nombre:
Sacrificio.
El esbozo de su rostro en mis paredes orientales.
Y su sangre,
sangre regada por Usted
en estas tierras.
Tan valiente, tan hermosa,
tan soldada, tan Mujer.
Como lo sigue siendo Ud.

Nunca sangre ha sido en vano,
hermana, Camarada Gouverneur.

Sepa Camarada:
ya brotan los capullos,
las abejas ya se acercan.
Pronto llegarán
la miel y el pólen
a otros nuevos labios
a gritar ¡REVOLUCIÓN!

Nunca miel y pólen han sido en vano,
Camarada Gouverneur.

Abráceme al Ernesto
y repitan juntos
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
Abráceme al José, al Martí,
y confírmele que sí,
que ¡LA PATRIA ES AMERICA!!!
Abráceme al Simón, a la Matea, a la Manuela,
abráceme a toditos los ABELES de nuestra libertad.

Nunca flor,
ni vientos, ni amor,
ni lucha,
araron en el mar.
¡Abrazos, donde sea que esté, Camarada Gouverneur!

Me propuse hallar estas viejas líneas para transferirlas al tiempo que se nos va.
Lo hice.
 

 

 

 

 

octubre 21, 2009 Posted by | LITERATURA | , , , , , , | Deja un comentario

Día Naranja: un film de Alejandra Szeplaki

Hallé información acerca de esta película en una revista y me llamó la atención algo muy particular entre los comentarios, fue lo siguiente:”Esta producción venezolana, llega a las salas de cine luego de cerca de cinco años de lucha por parte de su directora y colaboradores para sacar el proyecto adelante…”  Esto   hizo que me sentara a pensar en verla, pues se trata de una mujer que debe contener enormes torbellinos de necesidad expresiva. Normalmente la mujer lleva esto implícito en su ser…pero, es que uno sabe lo que significa llevar adelante un proyecto cinematográfico, sobre todo cuando se hace en medio de las tempestades externas. Ha debido ser duro y ella muy valiente, esto me obliga a disfrutar su creación lo más pronto posible. También me obliga el hecho de la razón de ser de este blog: homenaje a la mujer y l@s niñ@s, feliz coincidencia con la temática femenina de la obra y su conexión con nuestra realidad, un día, tres mujeres, tres urbes latinoamericanas y un milagro…la creación de la vida en cada una. Intuyo que la disfrutaré y ahondaré un poquito en la posibilidad de escribir luego de este atrevimiento de referirme a algo que no he conocido ni de lejos. Hay que arriesgarse a verla, tendrá que ser muy buena, pues deberá satisfacer expectativas altas. La veré…sin cotufas ni pistoladas, la veré.

 Manuel Boffil Bello

 

 

octubre 20, 2009 Posted by | CINE, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

JUANA RAMÍREZ “LA AVANZADORA”.

juana-avanzadoraAUTORA: Luciana Mc Namara/Encontrarte (extraido de: Aporrea.org)

Desde principios del siglo XVI ya se veían en las rutas del Atlántico unos enormes buques dedicados expresamente a transportar humanos (mayormente de raza negra), sometidos y convertidos en esclavos. Los países europeos que participaron en el decadente y lucrativo tráfico negrero, como España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda, poseían grandes compañías de navegación especializadas en dicho transporte

 BARCO "NEGRERO"

BARCO “NEGRERO” DE TRAFICANTES DE SERES HUMANOS.

La trata de negros comenzó a ser manejada por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales en 1621. Cuarenta años después, en 1672, la encargada de este “negocio” humano fue la English Royal Áfrican Company para luego en la primera década del siglo XVIII pasar a manos de la Compañía Real de la Guinea (francesa). Ya en 1764, la Real Compañía Guipuzcoana inicia relaciones comerciales de embarques negreros con la firma británica de Wenland Brothers, quien importaba Negros mandingas, zapes, congos, loangos y de otros gentilicios, atados con cadenas por el cuello y transportados en las bodegas de los barcos en vergonzosas condiciones. Indudablemente uno de los países que más aprovechó esta comercialización fue Inglaterra: llegó a extraer de África hasta 80.000 negros al año. Sin embargo, España mantuvo una actividad permanente y crucial en este negocio a nivel iberoamericano, y no sólo eran los peninsulares quienes traían esclavos a las tierras venezolanas sino que también los nativos (los criollos) comerciaban con ellos. Durante mucho tiempo se utilizó el trueque en el comercio intercolonial y era frecuente observar que se cambiaban mulas criollas por esclavos negros. Los criollos controlaban gran parte del comercio de negros con los españoles y las Antillas dentro del país, convirtiéndose en piezas claves en el tráfico intercolonial.La llegada de los negros a los puertos venezolanos era un colorido acontecimiento. Se formaba una especie de feria en la que montaban toda una parafernalia para proceder a la exhibición de las “piezas” como se les llamaba a los desembarcados. Comenzaba entonces el movimiento de compra-venta. Los traficantes repartían aceite de coco para que los esclavos se lustraran la piel y mejorar así su aspecto ante los posibles ojos compradores. Éstos revisaban cuidadosamente la mercancía: su dentadura, estatura, porte, etc. “En cada puerto de llegada había funcionarios denominados ‘factores’, los cuales cumplían con la tarea de efectuar el palmeo y revisar la carimba (…) Los negros de menos de siete cuartas de altura no eran considerados como una pieza, como tampoco aquéllos que, aún teniendo la altura requerida, tuviesen algún defecto físico notorio. Una madre con un niño de pecho pasaban como una sola pieza. Esta forma de medir los esclavos se denominaba «palmeo» y la marca que se les hacía con un hierro candente en alguna parte del cuerpo, generalmente en un brazo, se conocía con el nombre de «carimba», práctica ésta que fue suprimida por real cédula de 4 de noviembre de 1784”.

 

 BODEGA: “ALOJAMIENTO” DE SERES HUMANOS , TRAFICO DE FUTUROS ESCLAVOS.
       fig-20 

Los esclavos eran comprados por familias y personas de dinero. Era una muy buena inversión, un negocio reproductivo, ya que se adquiría al mismo tiempo la posibilidad de una prole. Fue probablemente por esos años que una poderosa familia, dueña de grandes extensiones de tierra en la región de Chaguaramal cerca de Maturín, asistió a una feria comercial para comprar un lote de esclavos recién llegados del África. La familia Rojas Ramírez, los apoderados, llevaba sin saberlo entre su compra la mujer que daría a Luz a una hacedora de historia venezolana, a una africana que bautizaron como Guadalupe Ramírez.

Como era usual en esos tiempos, la negra Guadalupe se vio en la obligación de concederle favores sexuales a los patrones. De este modo sale embaraza sin conocer con exactitud al verdadero progenitor, el cual pudo haber sido el General Andrés o José Francisco Rojas. Lo cierto es que en 1790 nace en la Hacienda cacaotera de los Ramírez Rojas en Chaguaramal, en Municipio Piar, la mulata Juana Ramírez. Nace en el límite de cambios paradigmáticos de la sociedad mundial, como la conmocionada Revolución Francesa o la declaración de libertad en el comercio de esclavos autorizada por la Corona española en 1789. Ya para finales del siglo XVIII los vientos de cambio se sentían por doquier, no sólo se habían incrementado los alzamientos de esclavos en todo el territorio nacional, sino que también se gestaba un proceso independentista que venía tomando forma ya desde hacía un tiempo.

 negra-esclava

 NEGRA “ESCLAVA”.

Con apenas un año de edad, Juana percibe el aroma de la libertad al estallar la insurrección de los esclavos de Haití. Luego vino el levantamiento José Leonardo Chirino y otras pequeñas sublevaciones que la niña observaba desde su lugar. Detrás del fregadero, Juana escuchaba las noticias que alimentaban su espíritu libertario. La oligarquía mantuana, ya asustada por las constantes rebeliones y las nuevas leyes ibéricas que peligraban su condición, incrementa la represión a niveles escandalosos, por lo que Guadalupe y su hija permanecen sin sobresaltos atadas a la esclavitud. Así crece la pequeña Juana, entre la cocina y la barraca: planchando, cocinando, lavando y sirviendo. Sin embargo, fue criada bajo la tutela de Doña Teresa Ramírez de Balderrama quien la protegió y brindó una educación basada en ideales patriotas, siempre fiel a sus amos y alejada de todo contacto con negros peligrosos de la zona. Cuando llega a la adolescencia, comienza a acompañar a Don Andrés Rojas a realizar labores en la hacienda. La muchacha reflejaba un ímpetu tal que llama poderosamente la atención del General, probablemente su verdadero padre, y éste decide llevarse a la joven a viajes extramuros. Al principio fueron cortos, pero para comienzos del ochocientos la chica acompañaba a su patrón a múltiples actividades relacionadas con la gesta independentista aprendiendo todo lo que estaba a su alcance. A los 15 años ya era mano derecha del General y estaba lista para enfrentar las faenas de la guerra. Mientras tanto, ocurría la revuelta de 1810, la Primera República se alzaba; y aunque la clase marginada, prácticamente en su totalidad (negros, pardos e indios), se inclinaron hacia el lado realista, Juana permaneció junto a los patriotas, fiel a sus convicciones y valores aprendidos.

La noticia de los sucesos de 1810 habían llegado a través de un rico ganadero maturines que se hallaba en Trinidad e inmediatamente ganaron adeptos. Familias de la zona como los Monagas y los Rojas, se unieron inmediatamente a la lucha y formaron sus propios ejércitos con los esclavos de sus haciendas. Aunque para ese momento Maturín era una aldea de casas con paredes de bahareque y techos de paja, un pueblito muy pequeño que pertenecía a la provincia de Barcelona, no dejaba de ser punto estratégico tanto para realistas como para patriotas. Con sus habitantes organizados el pueblo ya tenía constituida su defensa. Juana contaba con veinte años. Se había convertido en una hermosa mujer muy alta e impactante que con solo dar la orden los demás obedecían sin resistencia e infundía sobre los esclavos la pasión por la lucha independentista. Es así que entre 1813 y 1814 Juana participa en las cinco batallas que se realizan en las cercanías de Maturín contra Antonio Zuazola, de La Hoz, Monteverde y Morales: la que más destaca es la de Alto de los Godos, una batalla que, por la intrépida avanzada de Juana fue victoria segura para los patriotas. De allí es que a la heroína venezolana se le conoce como Juana “La Avanzadora”.

 

Entre esos años Andrés Rojas acompañado siempre de Juana estaba siempre en Maturín. La inminencia de la Guerra era latente, todos lo sabían, y Juana se apresura a fundar un batallón que llamaron “Batería de las Mujeres”, formado por todas las mujeres del pueblo, entre las que estaban Graciosa Barroso de Sifontes, María Antonia (la abuela de Eloy Palacios) y Juanita Ramírez, Dolores Betancourt Mota, Marta Cumbale, Valentina Mina, Vicencia y Rosa Gómez, Carmen Lanza, Luisa Gutiérrez, Isidora Argote, Eusebia Ramírez, Guadalupe Ramírez, Rosalía Uva, María Romero de López, Josefa Barrosos, Juana Carpio y Lorenza Rondón, prestas a ayudar ante cualquier emergencia. Y así lo hicieron. Fue un 25 de mayo de 1813 cuando Juana se da su cita con la historia de la independencia. Es en ese año que ataca Domingo Monteverde en nombre del Rey de España al pueblo oriental, y la defensa republicana fue liderada por José Francisco Bermúdez, José Francisco Azcúe, Manuel Piar y José Tadeo Monagas, también estaban el general Rojas y Remigio Fuenmayor. Piar organiza el mencionado batallón de mujeres y lo coloca bajo el mando del Comandante Felipe Carrasquel, disponiendo entre sus actividades la de apertrechar los cañones, atender los heridos, suplir de provisiones a las tropas, y enfrentarse al enemigo de ser necesario.

La batalla se libró en la sabana del Alto de los Godos, al oeste de Maturín. Allí se fueron reuniendo los patriotas, venían de distintos sitios, como desde La Cruz, San Simón o Las Cocuizas. El número de hombres llegaba a los dos mil, dispuestos a enfrentarse al ejercito de Domingo Monteverde que los doblaba en hombres y artillería. La batalla comenzó cerca de las 11 de la mañana y finalizó al oscurecer el día. Fue una ardua lucha en la que Juana y su batería de mujeres se habían acomodado cerca de lo que hoy es la Plaza Piar de Maturín. Allí entre sus labores, Juana se destaca en su desempeño y es admirada por el Comandante Carrasquel. Su valor no tenía parangón y mantuvo a raya al ejercito de Monteverde, impidiéndole el paso a la población donde sólo estaban escondidos los niños y los ancianos.

 

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Como a las 4 de la tarde desde Altos de los Godos, llega a Maturín la noticia de que a los patriotas se les estaban acabando las municiones. El Comandante Carrasquel, jugándose la última carta, le ordena a Juana avanzar hasta Los Godos, y ésta, con apenas 23 años de edad, salió desde una fosa situada en las inmediaciones de la actual plaza Piar de Maturín y comenzó a avanzar homéricamente en medio de una lluvia de balas y cañones hasta lograr atravesar todo el campo. Allí toma la espada de un general muerto y alza el arma como símbolo de lucha y libertad. Toda la tropa queda absorta. José Francisco Azcue, el general Rojas, José Tadeo Monagas y Manuel Piar al ver a la negra Juana luchando apasionada, se contagian del ánimo y arremeten con furia contra el ejercito realista.

Monteverde se vio repentinamente acorralado y logra escapar hacia el pueblo de Areo, rumbo a Barcelona, dejando en el campo de batalla al Comandante Antonio Bosch y al Capitán Pedro Cabrera. Bosch y Cabrera murieron al rato bajo las lanzas patriotas, pero también muere allí el Cacique Comandante José Miguel Guanaguanay, último cacique de Los Chaimas quien fallece en el campo junto a toda su tribu. No obstante ganaron la batalla y fue Juana el verdadero espíritu de la victoria ese día, el día en que se salvó Maturín. Como premio del triunfo, los patriotas ganaron armas y municiones, 6.000 pesos de plata, 3 cañones, y los cofres de Monteverde. Las bajas alcanzaron los 479 efectivos entre los que se contaron 27 oficiales realistas y 452 soldados muertos. Juana, al terminar la batalla, se encargó personalmente de dar sepultura a los caídos. Estos fueron enterrados en un sitio llamado la Mata de la Muerte, al pie de un árbol ubicado frente a la Iglesia San Ignacio. Por eso en aquel entonces la capital monaguense fue bautizada por el Libertador Simón Bolívar como La Tumba de los Tiranos.Pero al año siguiente, el 11 de diciembre de 1814, después de la batalla de Urica, en la que fallece José Tomás Bóves Maturín es atacada nuevamente y cae bajo el poder del español Tomás Morales, quien arrasa la aldea en su totalidad. Quemó todas las casas y asesinó a todos los ancianos, niños y mujeres que pudo. La mayoría de las personas que allí se encontraban eran caraqueñas y del centro del país, producto del éxodo ocasionado por la entrada de Bóves a Caracas. Con esta victoria realista se termina de perder la Segunda República.

 MONUMENTO EN MATURIN, EDO. MONAGAS. REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

  juana-la-avanzadora2

Los pocos que se salvaron, entre ellos Juana, lograron escapar hacia las montañas y desde allí combatieron como guerrilleros durante mucho tiempo internados en las sierras de El Tigre. Se alimentaban de ganado perdido por el monte, plantas u otros animales salvajes. Dos años después fundaron algunos poblados cerca de las ruinas del gran incendio perpetrado por Morales en cuya reconstrucción participó el general Andrés Rojas.

Cuando Venezuela logra su independencia, Juana se queda a vivir en Guacharacas, muy cerca de Maturín, en una próspera localidad que más tarde desaparece para luego varios habitantes emigrar hacia la parte alta del terreno construyendo las primeras casas de lo que llamaron San Vicente en el año 1924. Allí, como esclava liberada -liberación que obtuvo por los servicios prestados a la familia patriota a la cual servía- Juana forma una familia con sus cinco hijas: Clara, Juana, Juana, Josefa y Victoria, junto al hombre del cual se enamoró, un patriota. Ahí vivió sus últimos años cultivando la tierra y disfrutando de su libertad y la de la propia Venezuela. Muere en 1856 a la edad de 66 años, siendo enterrada en el cementerio antiguo de Guacharacas en El Bajo, el mismo que en la actualidad es utilizado por las comunidades de San Vicente y Pueblo Libre.Unos cardones, que primero los guacharaqueros y después los sanvicenteños sembraban periódicamente, recordaban el sitio exacto donde está enterrada “La Avanzadora”. Durante más de un siglo esos cardones marcaron la ubicación exacta de la tumba. Una y otra vez, la devoción popular los replantó hasta que el 24 de junio de 1975, el Comité de Damas de la 58° División de Infantería levantó un monumento sobre esa lápida en el cementerio viejo de Guacharacas (hoy San Vicente) cuya placa reza así: “Aquí yacen los restos mortales de la heroína Juana Ramírez “La Avanzadora”, máxima exponente de la mujer monaguense, 1790-1856.” Más tarde, en 1952, casi al final de Av. Bolívar de Maturín, sobre una gran redoma, el Ejecutivo Regional alzó un monumento en su memoria, construido y declarado primero Santuario Patriótico Distrital y luego, en 1994, Santuario Patriótico Regional. De esta manera se recuerda a Juana Ramírez que, intacta en su estatua de bronce y alzando el machete, continúa animando en la lucha por la libertad.

Juana Ramírez La Avanzadora

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Crédito: Randy Sierra

 

octubre 17, 2009 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

Sinfonía de Otoño.

Publicado el 5 de Agosto de 2009 por MORA TORRES, en MONOGRAFÍAS.COM

Es como ir subiendo una montaña y estar bastante cerca de la cima; es como detenerse allí un momento y mirar para abajo aunque dé vértigo (Vértigo, ansiedad y sin sentido).

El paisaje: admirable (Ferreñafe: el bosque de Pomac, Perú).

Además, fastuosamente variado.

Hay selvas tropicales, mares tormentosos, nieve (Las Nubes).

Están las mañanas más hermosas del mundo y los atardeceres melancólicos.

Las noches “pecadoras” y el vino alegre (El vino como elixir sagrado…).

Da vértigo, pero todavía no nos falta el aire, se puede seguir subiendo…

La vejez

Al envejecer vamos devolviendo poco a poco los dones de que se nos hizo acreedores (Las dimensiones bioéticas de la vejez). Ya no está la piel “tirante como ráfaga” ni los ojos iluminan cualquier estancia: hay que frotarlos para que brillen, como a una lámpara, como a la de Aladino (La estrella resplandeciente. Fábula. Siglo XXI).

Algunos otros detalles -de mayor valor que los ojos y que la piel- también desaparecen.

Pero empieza a crecernos un órgano precioso e invisible del cual desconocíamos su existencia.

Primero es un latido, después inunda el corazón.

Los ojos -aunque no brillen- ven más y lo descubren todo, y me recuerdan el versito que repetía mi madre algunas veces, que trataba de un joven y un anciano que habían chocado en la calle: “-Perdonad, es que al pasar no os miré./ -A su edad nada se mira, joven, porque nada importa,/ cuando la vista se acorta/ es cuando se empieza a ver”.

 

Ya no se escucha un ruido de espadas que chocan continuamente como en guerras antiguas, sino suaves vientos que arrastran hojas secas, y cada una es una cara, es un recuerdo, es un espejo.

No es necesario decir sí; no es necesario “parecerse” a alguien parecido a una hermosa mujer o a un hombre fuerte: los competidores han desaparecido, uno puede subir hasta la cumbre y a la vez descansar; uno puede recitar mientras sube -y les aseguro que el recitado no hace perder el aire:

La vejez, tal es el nombre que los otros le dan, también puede ser el tiempo de la dicha… JLB

Don

Quiero hacerles un regalo a todos, pero especialmente a José, Osvaldo y Vancho (Breve estudio acerca de los dones espirituales). A ellos porque comenzaron y continúan gloriosamente escribiendo nuestra novela latinoamericana en la entrada pasada -que quedará como lugar para siempre para quien quiera intervenir, sólo hay que buscar “La tragedia de la página en blanco”.

Regalo unos fragmentos de El bosque de la noche, de Djuna Barnes, fabulosa escritora como ustedes, y que vivió mucho tiempo en México -casi creo que allí murió.

El subtítulo que pongo es el nombre del capítulo de donde extraí algunos párrafos.

Vigilante, ¿qué me cuentas de la noche?

A eso de las tres de la madrugada, Nora llamó a la puertecita vidriera de la vivienda  y preguntó si el doctor estaba en casa (…) En la estrecha cama de hierro, entre sucias y gruesas sábanas de lino, estaba el doctor, con un camisón de franela de mujer. La cabeza del doctor, con sus grandes ojos negros, sus mejillas gris acero, estaba enmarcada en el semicírculo dorado de una peluca con unos tirabuzones que llegaban hasta los hombros, y al quedar comprimidos contra la almohada mostraban su oscuro interior. Tenía los labios muy rojos y las pestañas pintadas. Una idea asaltó a Nora de pronto: “¡Dios mío, los niños saben cosas que no pueden explicar! A ellos les gusta ver a Caperucita Roja y al Lobo en la cama”. (…) Nora, en cuanto pudo reponerse, dijo:

-Doctor, vengo a pedirle que me hable de la noche. (…)

-¿Es que nunca has pensado en la noche? -preguntó el doctor con cierta ironía.

-Sí -dijo Nora sentándose en la única silla-; he pensado en ella. Pero de nada sirve pensar en algo de lo que nada se sabe.

-Nunca has pensado en esa peculiar polaridad de un tiempo y otro tiempo y el sueño?… Te diré cómo se asocian el día y la noche por su disociación. La misma constitución del crepúsculo es una fabulosa reconstrucción del miedo, el miedo con el culo al aire y la cabeza abajo. Cada día está pensado y calculado, pero la noche no está premeditada. La Biblia está a un lado, pero el camisón está al otro. La noche, ¡cuidado con esa puerta oscura!

-Yo pensaba que la gente sencillamente se iba a dormir, o si no, que cada cual seguía siendo el mismo -dijo Nora-. Ahora veo que la noche hace algo con la identidad de las personas, aunque duerman.

(…)

-¿Has pensado en la noche ahora, en otro país, en países extranjeros, en París? Cuando las calles rebosaban de cosas que tú no harías ni por una apuesta, ¿y has pensado en lo que ocurría entonces? ¡Los cuellos de los faisanes y los picos de los patos balanceándose junto a las pantorrillas de los galanes, y sin pavimento en toda la ciudad, millas y millas de arroyo y un hedor que se te agarraba a la nariz a veinte leguas de distancia! ¡Los vendedores voceando el precio del vino, y al alba, los buenos empleados rebosantes de meado y vinagre! Y en las callejuelas los sangradores y una princesa casquivana en camisa de seda, aullando bajo una sanguijuela. Y no digamos lo que ocurría en los palacios de Nymphenburg en los que hasta Viena resonaban los ecos de las visitas nocturnas de antiguos reyes que hacían aguas menores en tazas recubiertas de terciopelos y maderas talladas. No -dijo mirándola fijamente-, ya veo que no lo has pensado, y deberías, porque hace mucho tiempo que la noche existe. (…)

 

Envío

He brindado con todos ustedes, por la vida, el lunes, al cumplir mis primeros sesenta añitos…

octubre 14, 2009 Posted by | LITERATURA | , , , , , , | Deja un comentario

Niña Afgana.

Niña Afgana

No quiero pensar que la muchacha de la foto es “ELLA”, pues me acerca a la guerra y oigo las bombas sin sonar de sirenas, los llantos,  los gemidos, y temo. Es terrible tocar fondo a través de un texto y una foto. Cierto: “escribir duele”, reza el encabezado de  “Ediciones YO, Yaracuy oculto”, las palabras mencionadas  se las escuché por una sola vez a Argenis Rodríguez en un local de la Asociación de Escritores en la Avenida Lecuna de Caracas. Han pasado muchas…Lo copio y pego en este blog, llamado taimaboffil.wordpress.com, dedicado a la mujer y l@s niñ@s. Manuel Boffil Bello

 

AUTORA: Vanessa Chapman (Caracas). Licenciada en Letras (UCAB, 2001), ha trabajado en proyectos de investigación y creación para la Fundación Edumedia, y actualmente labora como correctora especialista de la Editorial El perro y la rana. Obtuvo en poesía la mención Publicación del XIV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve, de la Editorial Nuevo Ser (Argentina, 2006). Paralelamente, ha realizado estudios de música y cine, desarrollando distintas actividades en dichas áreas.

Steve repetía su nombre una y otra vez: “Sharbat, Sharbat”, y sonreía complacido. Estaba seguro de que ella era a quien había estado buscando por más de 17 años. Le hablaba con ayuda de un traductor, mientras la veía terminar de hacer la comida de sus tres pequeñas hijas, en la calurosa habitación de su casita de piedra en medio de la nada, bajo el inclemente sol de Afganistán. Steve hubiera podido estar ahí sentado en el suelo de la rústica vivienda por horas, capturando cada una de sus escasas palabras y mirando aquellos recordados ojos. Tan grande era su entusiasmo.

Ella también sentía lo mismo, pero no era recatado de una mujer casada hablar alegremente con un hombre, aun cuando su esposo estaba presente y había autorizado la conversación. (Su esposa parecía ser alguien importante, al menos para estos hombres occidentales que habían atravesado el mundo para hablar con ella. Pero, en realidad, él no sabía cómo su mujer y Steve se habían conocido).

Desde el día en que Sharbat había llegado al campamento, se levantaba muy temprano a traer el agua del pozo para luego ayudar a preparar los alimentos. Por aquel entonces tenía unos 12 años y esa era su rutina de todas las mañanas, sólo que ahora estaban muy lejos de su casa y su remota aldea en Afganistán. Atrás había dejado la vida de sus padres, sus cabras y cuanto conocía. La guerra, como un huracán, la empujó hasta ahí, pero no era un lugar desagradable. Les daban ropa y una porción de granos y harina todas las mañanas, y podía salir a jugar con los demás niños durante el día.

A pesar de no ser nuevos, A Sharbat le encantaban los colores vibrantes de su camisón verde y su pañoleta roja. Lamentablemente, no podía mantenerlos libres del polvo que azotaba el campamento. Como el sol, también el viento era inclemente con las personas y en nada les ayudaba a combatir el calor. Sharbat siempre había manifestado el desagrado de tener el pelo enmarañado por la brisa seca y de sentir el polvo colándose por entre la ropa, causando escozor en su cuerpo. Por eso, luchaba por mantener sus cabellos sujetos con la pañoleta, además de sacudirse de vez en cuando la tierra que se acumulaba en su regazo mientras jugaba sentada junto a una tienda.

De repente, se produjo mucha agitación en las cercanías. Los adultos hablaban entre sí y entraban y salían de las tiendas. Los niños, curiosos, corrían a averiguar qué estaba pasando pero los espantaban como a las aves cuando les arrojan una piedra ―pero que, como ellas, regresaban pasado el peligro.

Sharbat también quería saber el motivo de tanto movimiento y caminó entre las tiendas hasta ver un grupo de personas descargando aparatos de un camión. No los conocía, y no parecían traer alimentos. Entonces, ¿a qué venían? Con pasos precavidos pasó junto a uno de los hombres, quien sin embargo la notó y se quedó maravillado. Empezó a hablar en otro idioma a sus compañeros, y señalaba su cara como si nunca hubiera visto una. Era Steve, un fotógrafo enviado por National Geographic a buscar imágenes del drama social que vivían los desplazados por el conflicto soviético en Afganistán. El trabajo del fotógrafo era muy claro. Sin embargo, el bello rostro de aquella niña cambió sus planes por completo; un hermoso decorado con unos indescriptibles ojos verdes como el mar imaginario que le faltaba a su país, profundo como el sufrimiento que habrían padecido ella y su pueblo, inmaculados como la belleza misma de la juventud.

Sharbat empezó a sospechar que este hombre se quería casar con ella. Steve habló con los adultos del campamento y estos la invitaron a entrar en una de las tiendas donde instalaban los aparatos descargados del camión. Una joven mujer occidental, vestida con blue jeans ―para asombro de Sharbat― y franela blanca la llamó y le hizo tomar asiento. A su alrededor colocaban lámparas, desplegaban pantallas y otros curiosos implementos generando un ruido parecido al de moscas atrapadas en un frasco. La mujer le quitó la pañoleta y empezó a peinar sus rebeldes cabellos. Sharbat se sintió algo avergonzada de su aspecto, e inconscientemente contribuyó en su arreglo sacudiéndose una vez más el polvo de la ropa y secándose el sudor del cuello con las mangas del camisón.

En un momento, todos en la tienda dejaron de moverse y reinó el silencio. La mujer de blue jeans volvió a colocar el velo de Sharbat en su sitio y le dijo algo que ella no comprendió. Luego se alejó y ella quiso seguirla, pero los brazos de la mujer haciendo un gesto de detenerse se lo impidieron.

Steve, al otro extremo de la tienda, sostenía un extraño artefacto delante de su rostro. Sharbat no había notado que se dirigía a ella hasta que alguien le pidió, en su idioma, voltear hacia él. Estaba segura: ¡la iban a casar con ese señor! La volverían a llevar lejos, y ya no podría jugar con sus nuevos amigos, y quién sabe dónde estaría su nuevo hogar. El momento no se podía evitar: volteó entonces, envuelta en todos estos pensamientos, hacia él. El aparato que Steve sostenía sonó como si algo se le hubiera roto adentro, ¡y eso fue todo! Le dijeron que podía irse, y ella partió muy contenta de no haber sido entregada a nadie y de poder volver a sus juegos.

Sharbat no supo ese día que le habían tomado una foto. Steve la buscaba desde entonces, pues, según le contó, muchísima gente estaba impresionada por sus ojos y querían saber más sobre ella. (Todo el asunto era sorprendente para el marido de Sharbat, a quien los ojos de su mujer le parecían tan comunes como cualquier otro par de ojos en una cara). En el fondo, Sharbat tampoco entendía por qué se interesaban tanto en ella y después de tantos años, pero en el fondo se sentía complacida de ser el centro de interés de alguien más allá de su familia, y se afanaba en terminar sus quehaceres para permitir que Steve la fotografiara una vez más

 

 

octubre 14, 2009 Posted by | LITERATURA, POLÍTICA | , , , , , , | Deja un comentario

Che: poeta. “Vieja María, vas a morir, quiero hablarte en serio:…”

Autor del poema: Ernesto Guevara de La Serna.

Extraido del libro “CHE GUEVARA años decisivos”. Ed. AGUILAR, 1978. Autora del libro: Hilda Gadea.

Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio:

Tu vida fue un rosario de agonías,
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó sin saber como.

Toma esta mano de hombre que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mis manos de médico.

Escucha abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca verás.

Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza.
Ni pidas clemencia a la muerte
para ver tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro;
sobre todo tendrás una roja venganza,
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales
tus nietos todos vivirán la aurora,
muere en paz, vieja luchadora.

Vas a morir vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada,
el día de estos que te vayas.

Vas a morir vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amos en tu garganta.

Esas tres caricias construidas de bronce
(la única luz que alivia tu noche)
esos tres nietos vestidos de hambre,
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso será todo, vieja María.

Tu vida fue un rosario de flacas agonías,
no hubo hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja María.

Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última ingenua caricia,
piensas en ellos…y lloras,
por vieja María.

¡No, no lo hagas!
No ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza
ni pidas clemencia a la muerte,
tu vida fue horriblemente vestida de hambre,
acaba vestida de asma.

Pero quiero anunciarte,
en voz baja y viril de las esperanzas,
la más roja y viril de las venganzas
quiero jurarlo por la exacta dimensión de mis ideales.

Toma esta mano de hombre que parece de niño
entre las tuyas pulidas por el jabón amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mis manos de médico.

Descansa en paz, vieja María,
descansa en paz vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
LO JURO.

octubre 11, 2009 Posted by | LITERATURA, POLÍTICA | , , , , | Deja un comentario