Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

1º de febrero 2011: dudas sobre autenticidad de los restos de Zamora resguardados en el Panteón Nacional.Venezuela.

 http://www.correodelorinoco.gob.ve/
Ezequiel Zamora: General de hombres y mujeres libres.

Correo del Orinoco.- Una historia absurda rodea los restos del general Ezequiel Zamora. El 23 de septiembre de 1868, Desiderio Escobar -quien había sido su edecán- y Ramón García -uno de sus oficiales- publicaron una carta en el periódico El Federalista en la que declaraban que habían exhumado los restos de su antiguo comandante de la tumba en la que yacían en San Carlos. Meses después, el 26 de febrero de 1869, el presidente encargado de la República de Venezuela, Guillermo Tell Villegas, dictó un decreto que ordenaba trasladar esos restos a Caracas, que ya habían llegado a La Victoria el 24 de febrero de ese mismo año.

 
Sin embargo, en 1872, otro presidente, Antonio Guzmán Blanco, se trasladó personalmente hasta la tumba de Zamora en San Carlos con una comitiva y procedió a desenterrar el cadáver, que envió a Puerto Cabello para que desde allí fueran conducidos a Caracas. El hecho público y notorio de que cuatro años antes, Escobar y García se le habían adelantado, lo tenía sin cuidado. Así, el 11 de septiembre de ese año, los “nuevos” restos de Zamora arribaron a La Guaira. Desde allí fueron trasladados a Caracas, en cumplimiento de un decreto presidencial fechado el día 10.

¿Un hombre con dos cadáveres?
 
Está claro que Guzmán Blanco nunca dio crédito al testimonio de Desiderio Escobar y Ramón Gracía. Además, él mismo había enterrado a Ezequiel Zamora en San Carlos, quien estaba a su lado cuando un francotirador le asestó un balazo en un ojo, el 10 de enero de 1860. La inhumación del cuerpo se hizo en secreto, según él, para evitar que la noticia desmoralizara a la tropa en un momento determinante para el triunfo de las fuerzas federalistas.
 
 
Nadie podía rebatirle a Guzmán Blanco su conocimiento del lugar exacto de la tumba, que por doce años se había reservado. Sin embargo, no era fácil desmentir a Escobar y a García, ya que ellos también acompañaron a Zamora hasta su último suspiro, y participaron en su entierro. Además, desde el mismo momento en que se supo que habían asesinado al Héroe de Santa Inés, mucha gente acusó a Guzmán de haberlo llevado a una trampa. Y ahora no le iban a creer que estuviera diciendo la verdad.
 
 
Lo cierto es que el 13 de septiembre de 1872, a las 8:00 am, un cañonazo estremeció a Caracas para anunciar que los restos que Guzmán aseguraban eran de Zamora, iniciaban su marcha final hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, que sería declarada Panteón Nacional en 1874. Ese día también ingresaron al recinto los restos de Manuel Ezequiel Bruzual y de José Gregorio Monagas. La elevación del Valiente Ciudadano al Altar de la Patria, puede haber atenuado en algo las sospechas que se cernían sobre Guzmán Blanco, pero no apagó la polémica sobre la autenticidad del cuerpo al que ahora se le rendían honores.
 
 
Años más tarde, el presidente Joaquín Crespo, en mayo de 1884 retomó el caso, y le encomendó al historiador y militar retirado Manuel Landaeta Rosales recuperar los restos exhumados por Desiderio Escobar y Ramón García, que se hallaban en Los Teques.
 
En una curiosa muestra de pragmatismo salomónico, Crespo pensaba preservar en el Panteón los restos que llevó Guzmán al lado de los que Escobar y García habían recuperado en San Carlos. Su razonamiento era que como “uno de los restos tenían que ser los auténticos”, se lograría el “contentamiento de todos los partidos”. Así está registrado en un informe de Landaeta Rosales cedido al Correo del Orinoco por el profesor Manuel Monasterios, miembro de la Academia de la Historia del estado Miranda.

Un enigma no resuelto
 
El profesor Monasterios explicó que el cortejo con los restos exhumados por los oficiales de Zamora hizo un alto en Los Teques, donde permanecerían por un tiempo para que el pueblo pudiera rendirles tributo. “Pero en Caracas el clima político era muy inestable. Ya Guzmán Blanco estaba moviéndose para tomar el poder. Después hubo disturbios, vino la llamada Revolución de abril. Me imagino que en vista de eso, prefirieron esperar”.
 
 
El desenlace de las revueltas políticas a las que se refiere Monasterios fue la asunción la poder de Guzmán Blanco, quien nunca aclaró del todo las circunstancias de la muerte de Zamora, que los zamorianos le achacaban. Además, hay testimonios de que persiguió a Emilio Navarro, Higinio de Bustos y Prudencio Vaśquez, “testigos presenciales del hecho y militares fieles a Zamora”, quienes “aseguraron ser víctimas de persecuciones por parte de Guzmán Blanco para que no revelaran aquel secreto”, (Revista Memorias n°1, ene-feb 2008).
Por eso Crespo asumió aquella diatriba como un asunto de Estado. Cerrar aquellas heridas era, al mismo tiempo, una deuda con el pueblo y una forma de bajar las tensiones que ese tema desataba. Su plan, no obstante, habría de fracasar, pues los restos que estaban en Los Teques desaparecieron. Landaeta Rosales estuvo en la iglesia San Juan Bautista de la capital mirandina y constató que los restos estaban allí, señala Monasterios.
 
 
Monasterios advierte que el relato del historiador no es del todo claro, “no dice, por ejemplo, si ordenó abrir una urna expuesta en la capilla o si tuvieron que desenterrarla”. En todo caso, el acta que hizo levantar ese día, y cuya transcripción nos ha hecho legar el profesor es es elocuente. En el texto se citan las palabras del “Capellán Mayor del Ejército Reconquistador Nacional, presbítero doctor Berardo P. S. Larrain”, presente en el acto “por disposición del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de Caracas y Venezuela”, quien pronunció las siguientes palabras:
 
 
“ Fijad una mirada imparcial e inteligente sobre el montón de cenizas descuadernadas que contiene ese pequeño asilo (…) las que dentro de muy breves días, trasladadas en otro de mejor condición podréis juzgarlas a la altura del honor y recompensa que ellas merecen”.
 
 
A esto, la encendida retórica del sacerdote agrega una conclusión categórica: “Por fin, señores, registrad ese árido y descarnado cráneo, y los veréis traspasado de un balazo, y al través de la fisonomía de la materia y de la nada nos revela la imagen del esclarecido general en Jefe Ezequiel Zamora! Sí, ella es, no lo dudéis…”
 
 
Landaeta Rosales regresó a Caracas a preparar la recuperación de los restos. Pero cuando regresó, meses después, ya no estaban allí. El texto al que tuvimos acceso no ahonda en detalles sobre esta extraña desaparición. ¿Qué ocurrió? Hasta el día de hoy, no hay respuesta a esta pregunta.
 
 
Años antes más tarde, el sabio Lisandro Alvarado, autor de una importante obra sobre la Guerra federal, se interesó en el misterio del destino final del cadáver de Zamora. Su amigo José Gil Fortoul, otra gran figura de las ciencias sociales le dio una opinión categórica al respecto, en una carta del 4 de septiembre de 1904: “Que Guzmán, hombre previsor y planes a largo plazo, desease la muerte del caudillo, es cosa verosímil, o suposición plausiva. Pero para creer que fue autor o cómplice, se necesitan pruebas mejores que las alusivas hasta ahora. Respecto de los restos llevados al panteón, puede ya afirmarse rotundamente que son falsos”.
¿Qué ocurrió entonces con los “verdaderos”? Hasta el día de hoy, no hay respuesta a esta pregunta.
 
 
 
Olvido intencional
 
El profesor Monasterios piensa que la discusión sobre la autenticidad de los restos de Ezequiel Zamora que reposan en el Panteón Nacional se debe a que, lejos de ser honrado por los gobiernos de la Federación, y los que siguieron, fue marginado: “Fíjese que la estatua que está hoy en Cúa, fue colocada por Guzmán Blanco en la Plaza de Abril, donde hoy está la plaza Capuchinos, que era un lugar periférico. No la puso en un lugar central, en el sitial de honor que le correspondía. Después Pérez Jiménez la trasladó” para la ciudad natal del líder del ejército popular de hombres libres.
 
A esto, el historiador Néstor Castro agrega que los gobiernos de la Cuarta República terminaron de opacar su figura. No había interés en mantener viva la memoria de un hombre que encabezó una revolución social real. En su opinión, debería nombrarse una comisión para esclarecer el caso. “Zamora es tan importante para el proceso de cambio que estamos viviendo como lo son Bolívar y Rodríguez”, asevera, en alusión al Árbol de las Tres Raíces que sintetiza a la Revolución Bolivariana.

Importante hallazgo histórico
Desde principios de 1894 hasta mediados de 1893, sostuve por la prensa de Caracas (El Tiempo y otros periódicos) la ruidosa controversia sobre los restos mortales del general I Zamora…
En mayo de 1894 el general Crespo, Presidente entonces (..) y admirador de las glorias de Zamora e interesado la controversia por todo lo que veía escrito, me ordenó solicitara en Los Teques los restos traídos allí en 1869 (…) fui personalmente a Los Teques, el domingo 3 de junio siguiente, y obtuve (…) las contestaciones (…) es decir, la constancia de existir allí los restos del general Ezequiel Zamora traídos en 1869, los cuales vi, y ocurrí luego al cura y Vicario del presbítero doctor Jesús María Ornes Mota y le manifesté lo que pasaba, para que se conservarán aquellos restos, mientras el gobierno tomaba cartas en el asunto y resolvía lo conveniente.
 
 
El plan del general Crespo era muy sencillo: “reunir en el Panteón los restos que estaban allí depositados como de Zamora y los que los azules trajeron en 1869 de San Carlos, que estaban en Los Teques”, y con aquello quedaba resuelto el punto a contentamiento de todos los partidos; pues uno de los restos tenían que ser los auténticos; y con dicha operación terminaba la controversia. Con aquel hallazgo mío en Los Teques, se pusieron en movimiento, todos los empeñados en hacer que los restos del Panteón fueran los verdaderos y les salí al encuentro y vencí una vez más.
Volví meses después a Los Teques y no encontré los restos.
Manuel Landaeta Rosales
*Fragmentos de texto publicado en Caracas el 30 de agosto de 1919.

Testimonio: Capellán Bernardo P. S. Larrain
 
A los diecinueve de abril de mil ochocientos sesenta y nueve, como a las seis de la tarde, reunido en la iglesia parroquial de Los Teques un lucido número de vecinos notables de la población, invitados por las autoridades eclesiásticas y civil, con el fin de presenciar el religioso ceremonial que debía hacerse al entregar los ilustres y venerandos restos del finado general Ezequiel Zamora, el honorable capellán mayor del Ejército Reconquistador Nacional, presbítero doctor Berardo P. S. Larrain, por disposición del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de Caracas y Venezuela, el venerable cura y vicario de Los Teques, tuvo lugar el acto siguiente: El expresado presbítero doctor Larrain, discurriendo al efecto indicado, previa lectura de las notas que habían precedido a dicho acto, dijo: “Señores, impuestos como estáis ya del respetuoso objeto con que se os ha invitado a este augusto recinto (…) ¡Levantaos, pues, señores, acercaos a esa urna funeraria. . .! fijad una mirada imparcial e inteligente sobre el montón de cenizas descuadernadas que contiene ese pequeño asilo, que labrara provisoriamente sobre su prolongado y culpable olvido, la gratitud de sus amigos y compatriotas, las que dentro de muy breves días, trasladadas en otro de mejor condición podréis juzgarlas a la altura del honor y recompensa que ellas merecen. Mientras tanto ellas son las reliquias de un valiente venezolano, de un soldado, fiel intérprete de sus deberes, y de un General cuya independiente memoria aún respeta el temor de los que venció. . . Por fin, señores, registrad ese árido y descarnado cráneo, y los veréis traspasado de un balazo, y al través de la fisonomía de la materia y de la nada nos revela la imagen del esclarecido general en Jefe Ezequiel Zamora! Sí, ella es, no lo dudéis…”
*Fragmento del acta de entrega de los restos de Zamora a la Iglesia de Los Teques, 19 de abril de 1869.

NOTA DE TAIMA: Lo importante es que ya el gran General en Jefe ha sido rescatado del olvido y desprecio ocasionados por la odiada y aberrante -por traición patria, entre otras razones- oligarquía que Zamora combatía a muerte. Es cierto, se debería investigar más a fondo sobre la verdad de su vida y su muerte, para ubicar sus restos con la veraz conformidad ante el sitial de honor que le corresponde. Repetimos, lo trascendente es que mi General Zamora se volvió el pueblo que llegó a ser y es… que la tierra y los hombres y mujeres ya avanzamos hacia el ser libres guerreros(as) del viento que tantas veces él conoció batallando velozmente sobre libremente guiada cabalgadura.
Ver también: 1º de febrero de 1817: Ezequiel Zamora 1817-1860. Venezuela.
Ver también:  UN FILM. AUTORES: EL PUEBLO, ZAMORA, BRITO, CHALBAUD…LA VILLA DEL CINE. VENEZUELA

 

 

 

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febrero 2, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

19 de enero de 1799: Fallece el padre de Simón Bolívar y este viaja a España. Venezuela

Via: Encontrarte. (Aporrea.org)
19 de enero de 1786: fallece en Caracas el padre de El Libertador.

Juan Vicente Bolívar y Ponte

Desde muy joven se dedicó a la carrera de las armas. Heredó una importante fortuna que luego acrecentó como terrateniente. Fue un activo propulsor de la independencia de Venezuela y el primero de los Bolívar que manifestó su descontento con la forma como el régimen español mantenía a los criollos. Junto a otros patriotas, escribió a Miranda pidiéndole apoyo para luchar contra España. A su muerte, lo sobrevivió su viuda, doña María Concepción Palacios, y sus cuatro hijos: María Antonia, Juana, Juan Vicente y Simón.

 

El joven Simón Bolívar

El primer viaje de Simón Bolívar luego de la muerte de su padre fué en 1799, Simón realiza su primer viaje a bordo del navío de guerra español San Ildefonso, con destino a Madrid, España.

 

En aquel entonces Bolivar, de 16 años, era subteniente de las milicias de Caracas y su familia lo enviaba a España a estudiar.
En su periplo permaneció mes y medio en el puerto mejicano de Veracruz de donde zarpó rumbo a La Habana y luego rumbo a España, país donde llegó a finales de mayo desembarcando en el puerto de Santoña, Provincia de Santander.
Bolívar se instaló primero en Madrid, en casa de su tío Esteban, y luego en el palacio de su pariente, el Marqués de Ustáriz.

enero 19, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

15 de enero 1919:Muere asesinado Karl Liebknecht

Karl Liebknecht: cofundador del Partido Comunista Alemán (Leipzig, 1871 – Berlín, 1919). Era hijo de Wilhelm Liebknecht (1826-1900), revolucionario socialista amigo de Marx, que había implantado en Alemania la primera Internacional y había fundado con Bebel el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, que en 1875 se unificó con el grupo de Lasalle para crear el moderno Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Karl militó en el ala izquierda del SPD y, desde 1912, fue diputado en el Reichstag.

Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18) adoptó una postura pacifista, coherente con los ideales internacionalistas que el socialismo había venido sosteniendo. Fue detenido en 1916 durante una manifestación contra la guerra en Berlín; y permaneció en la cárcel hasta que le liberó la revolución de 1918 que derrocó al emperador Guillermo II.

Karl Liebknecht se negó a entrar en el gobierno que formó la mayoría socialdemócrata bajo la presidencia de Ebert y, junto con Rosa Luxemburgo, se escindió formando la Liga de los Espartaquistas (desde 1919 transformada en Partido Comunista Alemán o KPD). Dicho grupo, inspirado por el modelo revolucionario desarrollado por Lenin en Rusia, lanzó su propia revolución en 1919 contra el gobierno republicano de Ebert; la represión del movimiento corrió a cargo del ejército alemán, reforzado con voluntarios monárquicos, y en ella murió asesinado Liebknecht.

Tumba de Karl Liebknecht

enero 14, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La muerte de Bolívar y la prensa de la época.Venezuela

Por: Últimas Noticias/Eleazar Díaz Rangel. Fecha de publicación:17/12/10

víaLa muerte de Bolívar y la prensa de la época“.

Gral. Rafael Urdaneta Farías

Un mes después de la muerte de Simón Bolívar en Santa Marta, el general Rafael Urdaneta, encargado del Ejecutivo de la Gran Colombia, le escribió al general José Antonio Páez, jefe del Departamento de Venezuela, comunicándole del fallecimiento en una carta que terminaba: “Así es de esperar que los venezolanos, y V. E. el primero, honren y veneren su memoria”. Nadie atendió su exhorto.

La carta la leyó Páez a comienzos de febrero de 1831. La noticia trascendió a un periódico de Tomás Lander, que apenas publicó una mezquina nota el 5 de febrero, cuando se enteraron en Caracas, y semanas después se conoció la carta de Urdaneta en la Gaceta de Venezuela, el mismo diario que el 31 de enero, cuando no se conocía de su muerte, había publicado una nota donde “informaba” que Bolívar estaba “gravemente enfermo de un chancro en el ano y una tisis que lo ha redivido a una debilidad extrema”. ¡Eso lo decía el diario oficial!

José Antonio Páez

No eran de extrañar esa y otras notas y comentarios publicados en la prensa de la época, al servicio de Páez y de conductas antibolivarianas. La opinión pública estaba orientada por esos medios contra el Libertador y al lado de Páez. Semanas antes el Congreso Constituyente de Valencia, lo había proscrito del territorio nacional.

Hacia Europa, la noticia la comunicó el coronel Belford Wilson desde Santa Marta; había sido edecán de Bolívar, y le escribió el 22 de diciembre al capitán de navío de la Blanca, Fraquehar, quien había sido enviado para socorrer a Bolívar y que recién había llegado al puerto.

El lunes 21 de febrero apareció la noticia en los más importantes diarios franceses, tomada de la prensa inglesa que recibió antes la luctuosa noticia. Journal du Commerce publicó un extenso artículo: “Dichoso hombre, sin embargo, porque habiendo sido grande en la guerra, y en su tiempo el más poderoso de su país, permaneció hijo obediente de la libertad!”. Le Courrier Français: “Se concederá sin duda a ese gran hombre la primera de las glorias, la del patriotismo, la de haberse inmolado por la prosperidad y el engrandecimiento de su país”. Le Tribune: “A la vuelta de pocos años se fijará su carácter público y moral en su verdadero punto de vista, y su reputacion sobre firmes en inmutables bases”, y un mes después lo hizo Le Figaro.El Gobierno de Chile decretó el 13 de abril duelo por ocho días; el de Bolivia celebró funerales el 31 de mayo y ordenó que “todo empleado público llevará luto por el término de dos meses”; el de Buenos Aires celebró “pomposas exequias fúnebres”, y emitió decreto de duelo.

"Santa Marta". Autor: Tito Salas

Mientras en otros países los Gobiernos y la prensa rindieron honores a Bolívar en ocasión en que conocieron de su muerte, de Venezuela se lo había expulsado, y la prensa lo denigraba de su obra, y durante años ni se habló del Libertador.

enero 11, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, COMUNICACIONES, HISTORIA, PERIODISMO, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

17 de diciembre 2010: Simón Bolívar era derecho, medía 1,64 y tenía 47 años: Comisión investigadora.Venezuela

 Bolívar era derecho, medía 1,64 y tenía 47 años: Comisión investigadora

Aproximación a los rasgos anatómicos generales es tal que hasta ofrece descripciones sobre que gozaba de buena alimentación y montaba mucho a caballo. Faltan resultados del ADN

 17 Diciembre 2010, 08:17   Coincidiendo con la conmemoración de la muerte de Simón Bolívar, este 17 de diciembre, la comisión presidencial que investiga los restos del Libertador que reposan en el Panteón Nacional divulgó parte de los resultados que arrojan detalles sobre sus características físicas.

El propio Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, leyó parte del informe cuyos resultados científicos de antropología forense indicaron que “se trata de un individuo de sexo masculino; edad 47 años”.

Los datos especifican que los restos pertenecen a un hombre de “estatura 1,64 o 69; tipología racial mestiza con prioridad caucasoide. Biotipo constitucional delgada con robustez en fémur y complejo pelviano, de extremidades superiores alargadas, tronco corto, piernas largas, pelvis estrecha”.

La aproximación a los rasgos anatómicos generales es tal que hasta ofrecen descripciones sobre que es diestro, gozaba de buena alimentación, tenía el hábito de mantener entre los dientes un objeto duro y montaba mucho a caballo.

En principio, han sido estudiados “el cráneo, mandíbula y esqueleto postcraneal”. Aún faltan los resultados del ADN, precisó el jefe de Estado.

vía Radio Nacional de Venezuela -> Bolívar era derecho, medía 1,64 y tenía 47 años: Comisión investigadora.

diciembre 18, 2010 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA | , , | Deja un comentario

10 de diciembre 1830: última proclama de El Libertador Simón Bolívar. Santa Marta, Colombia

Pedro A. Quijano, La Muerte de El Libertador

El 10 de diciembre de 1830 es el día de la última proclama del Libertador, dictada desde su lecho de moribundo. Firmó el testamento y recibió los Santos Sacramentos de manos del humilde cura de la aldea de Mamatoco, quien llegó en la noche con sus acólitos y varios indígenas.

Luego, rodeado de sus más íntimos amigos, como José Laurencio Silva, Mariano Montilla, Joaquín de Mier, Ujueta, Fernando Bolívar, etc., el notario Catalino Noguera empezó a leer el histórico documento, pero apenas llegó a la mitad, porque la emoción y el dolor le ahogaron la voz. Continuó la lectura Manuel Recuero. La última Proclama dice así:

Simón Bolívar,

Libertador de Colombia, etc.

A los pueblos de Colombia

Colombianos:

Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.

¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830.

Simón Bolívar

diciembre 10, 2010 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , | 1 comentario

28 de noviembre de 1822: Muere Francisco Zea

 Vía: Diariovea

Un día como hoy, el 28 de noviembre de 1822, muere en Bath, Inglaterra (Reino Unido), Francisco Antonio Zea, uno de los hombres más notables de la revolución hispanoamericana.

Natural de Medellín (Colombia), Zea fue culpado por las autoridades españolas de haber participado en la edición y circulación de Los derechos del hombre y el ciudadano, junto con Antonio Nariño, y enviado preso a Madrid (España) como reo de Estado en el año 1795. Caído Napoleón Bonaparte en Francia, vuelve a América en 1815 y se pone a la orden del Libertador Simón Bolívar. Incorporado a la expedición de Los Cayos (Haití), desembarcó en Juan Griego (Nueva Esparta) y participó en la liberación de la isla de Margarita. En la Villa del Norte concurre a la asamblea que consagró a Simón Bolívar como jefe supremo de la República. Está presente en el desembarco en Carúpano (Sucre) y sigue con Bolívar en su plan de ocupar a Ocumare de la Costa (Aragua) para avanzar sobre Caracas.

Después del desastre de La Cabrera (Carabobo) está en la retirada de Ocumare y toma parte en la victoriosa batalla de El Juncal (Guárico). Liberada Angostura (Ciudad Bolívar, Bolívar) e instaladas las instituciones de la República, Zea forma parte del Consejo del Estado. En 1818 es el director del Correo del Orinoco, y al año siguiente asiste al Congreso Constituyente como diputado por Caracas. Es electo vicepresidente de la República y participa en todas las actividades posteriores al Congreso de Angostura, encargándose de la Presidencia de la República durante las ausencias del Libertador. También cumplió misiones diplomáticas, entre ellas contrajo un empréstito de Inglaterra que fue muy criticado. Zea murió en 1822 y sus restos son honrados por la República en el Panteón Nacional.

noviembre 28, 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

23 de noviembre de 1873: Muere Felipe Larrazabal

 

 

El 23 noviembre de 1873, al chocar los buques Ville du Havre y Lacharn en aguas del Atlántico, murió el célebre músico e historiador venezolano Felipe Larrazabal, quien viajaba en esa oportunidad, de Nueva York a Francia. En el siniestro se perdieron numerosos manuscritos y cartas de Simón Bolivar que Larrazábal iba a publicar en Europa.

noviembre 23, 2010 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA | , , , | 2 comentarios

Pocas palabras para la muerte y la poesía.

5135dc25b58c0b74030bbb089984e096Mora TorresPublicado el 11 de Noviembre de 2009 por Mora Torres

La santidad del poeta, que existe en realidad, le viene por estar distraído del mundo (El lugar de las devociones). Uno cuando come no es poeta, uno cuando fuma no es poeta, y no porque esas tareas sean convencionalmente “prosaicas”. El poeta hace viajes fuera del mundo y percibe (Los Mecanismos Físicos y Metafísicos de la Existencia Relativa); el poeta es ocasional, viajeramente poeta. Cuanto más permanece en su condición, más adquiere esa pureza, esa incontaminación, que hace al santo. No es difícil verlo. Pero más allá, estoy empezando a Ver (Hacia la Construcción de una Logoterapia Organizacional) VEO: me pregunté esta tarde por el deseo de lo Más y lo Mejor. Ser el más inteligente, bueno, y bello. Ser el Mejor poeta. El trabajo es silencio, es Menos (Significado y motivación del trabajo). El trabajo del poeta es silencio (Hacia una pedagogía del silencio). Volver milagro las palabras (Vírgenes negras), hacerlas sonar, se hace en pleno silencio. Por eso escribí un verso que cuenta telarañas. Que ninguna vibración invada el trabajo del poeta para que no se rompan esas telas que se rompen con suspiros apenas; telas de telaraña que son los signos que el poeta descifra y traduce. Quiero: trabajar en silencio, en modestia, casi en misticismo, digamos en ascesis, la poesía de mi alma que es como la poesía de todas las almas (Carta a los adolescentes infames). Lo que me diferencia es, en los que no son poetas -o no trabajan la poesía- que ellos no lo saben o, acaso, no lo desean. Pero el que Ve del todo lo desea. Quiero quedarme quieta, silenciosa, sin guerras interiores; dar mi poema. “He tenido mi visión”, dice la pintora de Al faro, de Virginia Woolf (Literaturas) Cada poeta que se sabe así, debe dar un fragmento, buscarlo hasta tallarlo, conseguirlo, revolver cielo y tierra hasta eso, su fragmento. No abatirse por lo innumerable, por lo genial, que ya está dado. Ninguna biblioteca está completa hasta que no contenga ese fragmento (El sentido de Babel). Trabajo velado, silencioso, de mendigo, sin fastos, sin fiesta, sin dinero (El Dinero). El más lujoso del hombre, sin embargo (Las siete maravillas del mundo). ¿Y por qué el Más? ¿Por qué el Mejor? ¿Por qué el Más? ¿No era que debían eliminarse el Más, el Mejor? Sí lujoso, no el Más. Quise contrastar, perdón. Sin más, en vías del menos en realidad. Existe lo menor. Lo que no existe es lo mayor. Es precioso. No es lo más precioso. No es lo menos precioso. Conseguir un poema, una vida, un soplo. Un instante de paz. Un poco de belleza, éxtasis, perfumes. Transmutar lo horrible en palabras que no sean horribles y formando lo hermoso digan lo horrible, tarea de poetas. Pero no la única tarea del hombre. Tarea mía y de otros, no de todos. Hay otras. Ninguna Más ni Menos importante. Hay otras caras que han sido bellas. Unas fueron particular, individual o deformadamente bellas. Otras tuvieron la belleza que todos ven. Ninguna fue la más bella. Y la inteligencia… Oh, Dios, dame inteligencia para pensar sobre la inteligencia. Creo con sinceridad y quizá con locura que el hombre está equivocado. Belleza, bondad, inteligencia, talento: mundo suave. La santidad y la poesía se hacen con materia distinta: Atravesar el papel hasta lo desconocido, con música de solas palabras, poner los dedos en la luna con la mirada, irse hacia dentro del espejo más. Atravesar el papel y por ese agujero llegar al conocimiento íntimo de lo extraño, esto quiero fijar en un poema que tenga lo menos posible de palabras, incendiar las páginas como hojas resecas que se queman para ordenar el paisaje, incendiar y agujerear el papel hasta lo inconcebible que será concebido en ese lugar de llegar en el preciso momento de llegar cuando caigan los velos. Perdón, voy a hablar de la muerte Debo escribir lo que es la muerte para mí, pero con sinceridad, sin subterfugios: un horror sagrado del mármol y el olor descompuesto de las flores y de la ceremonia y el cajón. En el fondo, y no quisiera hacer una acotación excesivamente cruel o cínica, para curarme del espanto de la muerte bastaría con que los muertos desaparecieran, fueran ocultados al morir. Uno se entera de que alguien murió y puede llorar sin pompa su ausencia; nada ve de la carne de los muertos. ¿Por qué ocuparse los vivos de la carne muerta? ¿Qué ansiamos proteger, qué guardar? La muerte debería ser una desintegración en humo, y aun este humo, invisible. ¿Y si los científicos encontraran el modo? Dirían: qué infame el progreso, cómo deshumaniza a la muerte. Pero la muerte es inhumana, y en realidad nada mejor que su deshumanización. ¿Qué son los muertos ahora? O sólo polvo o algo más que humanos. Y como nunca sabremos desde acá…

noviembre 12, 2009 Posted by | LITERATURA, NARRATIVA, POESÍA, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario