Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

30 de marzo 1919: los obreros del ferrocarril Caracas – La Guaira paralizan sus labores en solicitud de aumento de salarios.Venezuela

via Diario VEA
A pesar de la tiranía de Juan Vicente Gómez, el 30 de marzo de 1919, estalló uno de los primeros conflictos labores en Venezuela. Los trabajadores del Ferrocarril Caracas – La Guaira (Vargas), manejado por una compañía inglesa, paralizaron su trabajo en protesta por los bajos salarios. En un país sometido a un régimen de terror y silencio, el estallido obrero causó una viva conmoción en todos los sectores, especialmente en los centros obreros. Inmediatamente hubo acciones de solidaridad entre los trabajadores textiles de Valencia (Carabobo) y Caracas.
 
 
 
 
Juan Vicente Gómez envió tropas que ocuparon las instalaciones del ferrocarril en Caracas y La Guaira. Sin embargo, los trabajadores se mantuvieron firmes y la huelga no cedió hasta que la empresa inglesa accedió a elevar los salarios. Fue significativo que los trabajadores recibieran mensajes de aliento de los estudiantes de los liceos y la Escuela de Normalistas.
 
 
 
 
Cuando terminó el conflicto, la prensa publicó una carta del general Juan Vicente Gómez al doctor Victorino Márquez Bustillos, encargado de la Presidencia de la República, donde recomendaba que se prestara atención a los salarios de los trabajadores, en un intento por presentar al dictador como preocupado por la suerte de los trabajadores. La carta era una expresión de la inquietud que había despertado en el régimen aquella primera huelga obrera.
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abril 3, 2011 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , | Deja un comentario

14 de marzo 1883: murió Karl Marx, en Londres (Reino Unido) el fundador del verdadero socialismo, quien había nacido en Tréveris, Alemania, en 1818.

 http://diariovea.com.ve/columnas/tal-dia-como-hoy/tal-dia-como-hoy-14-marzo/



Karl Marx



El 14 de marzo de 1883, murió en Londres (Reino Unido) el fundador del verdadero socialismo, Karl Marx, quien había nacido en Tréveris, Alemania, en 1818 y puso al descubierto las leyes que rigen la sociedad capitalista.

 
Participante activo desde joven en las luchas sociales, Marx fue director de La Gaceta Renana, en cuyas páginas sometió a crítica a las diversas tendencias de la filosofía y economía burguesas. En unión con Friedrich Engels, Marx construyó una teoría revolucionaria y crítica que sirvió de base a la redacción de El Manifiesto Comunista y a un conjunto de obras, entre las cuales sobresale El Capital, con las que puso al descubierto las leyes que rigen el nacimiento, desarrollo y fin del sistema capitalista. Marx demostró que la Humanidad se verá liberada de todas las calamidades sociales y económicas, no como resultado de las buenas intenciones y la caridad, sino de la lucha de los trabajadores organizados.


 

Marx y Engels dejaron sentado que el socialismo no es una utopía de soñadores sino el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso, al socialismo de Marx y Engels se le llama científico, a diferencia del socialismo utópico. Marx y Engels establecieron que toda la historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases, de las sucesivas derrotas y victorias de una clase sobre otra. Esta lucha continuará hasta que desaparezca la propiedad capitalista sobre los medios de producción; inevitable debido a las contradicciones inherentes al capitalismo. Al respecto dijo Vladimir Ilich Ulianov (Lenin): “La doctrina de Marx es completa y armónica, dando a los hombres una concepción del mundo íntegra, irreconciliable con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa; es la legítima heredera de lo mejor que creó la Humanidad en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés”.


 

Marx desarrolló como base filosófica de su doctrina el materialismo, pero lo enriqueció con la dialéctica, es decir, la doctrina del desarrollo en su forma más completa y libre de unilateralidad de la teoría de la relatividad del conocimiento humano que percibe la materia en constante desarrollo. Más aún, Marx empleó para el análisis de la sociedad humana, el materialismo histórico. No hay caos ni arbitrariedad en el desarrollo social sino que éste está condicionado por el desarrollo de las fuerzas productivas. El conocimiento social del hombre refleja el régimen económico de la sociedad. Las instituciones políticas son la superestructura que se levanta sobre la base económica.


Marx desarrolló la economía política y puso en evidencia que el valor de toda mercancía se determina por la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en su producción. En el capitalismo, la fuerza de trabajo del hombre y de las mujeres se convierte en una mercancía. El obrero asalariado vende su fuerza de trabajo al propietario de los instrumentos de trabajo. El trabajador emplea una parte de la jornada de trabajo en cubrir el costo de su sustento y de su familia (el salario), durante la otra parte de la jornada trabaja gratis para el propietario, creando para el capitalista la plusvalía, fuente de las ganancias de la clase capitalista. La teoría de la plusvalía es la base fundamental de la doctrina económica de Marx. El socialismo utópico no podía descubrir las leyes del desarrollo de la sociedad capitalista ni le encontraba solución real a los conflictos sociales, políticos y económicos. El socialismo de Marx puso al descubierto que ningún país capitalista se formó sin una lucha entre las diferentes clases sociales. La conclusión inevitable de la doctrina socialista de Marx es la teoría de la lucha de clases: “Los hombres han sido siempre y seguirán siendo, en política, víctimas necias del engaño de los demás y del propio, mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, políticas, religiosas y sociales, los intereses de tales o cuales clases sociales”.

 

Marx alertó contra toda tentativa a convertir su doctrina en un dogma, una letra muerta para secuestrar y hacer prisioneros a los revolucionarios e impedirles su iniciativa y creatividad. El marxismo es una guía para la acción. No es un catecismo ni un esquema inmutable. El marxismo se enriquece con las luchas y experiencias revolucionarias de los trabajadores; se enriquece con las particularidades y peculiaridades de cada situación, con las raíces históricas de cada pueblo. Los marxistas que han salido victoriosos de la dura y difícil confrontación con el sistema capitalista lo han sido porque han aplicado el marxismo en el marco de las particularidades de sus países, sus pueblos y sus historias y nunca lo asumieron dogmáticamente como un grillete. Marx no sólo fue un teórico genial cuya doctrina ha perdurado por los siglos. También fue consecuentemente organizador. A él y a Engels se debió la creación de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional. Marx unió al esfuerzo creador en el pensamiento la actividad práctica para estimular la organización y los movimientos revolucionarios, como ocurrió en 1848 y luego en la comuna de París (Francia), en 1871.

 
Karl Marx desarrolló una teoría crítica y revolucionaria que ha perdurado en el tiempo.



Marx y Engels
Karl Marx y su inseparable colaborador y amigo, Friedrich Engels, corrigiendo las pruebas en el taller del periódico que editaba en Alemania La Nueva Gaceta Renana. Marx siempre destacó el extraordinario papel de la lucha ideológica.

marzo 15, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , | Deja un comentario

15 de enero 1919: Asesinada Rosa Luxemburgo. Alemania

Para una lectura y profundización en los conceptos/textos escritos por Rosa Luxemburgo, invitamos a investigar en la siguiente fuente.
Fuente: www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm
               http://www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm

Rosa Luxemburg nació en la pequeña población polaca de Zamosc, el 5 de marzo de 1871. Desde muy joven fue activista del movimiento socialista. Se unió a un partido revolucionario llamado Proletariat, fundado en 1882, alrededor de 21 años antes de que se fundara el Partido Social Demócrata Ruso (bolcheviques y mencheviques).
En el Proletariat estuvo desde sus comienzos, tanto en principios como en programa, señaladamente adelantado con respecto al movimiento revolucionario en Rusia. Mientras el movimiento revolucionario ruso estaba todavía restringido a actos de terrorismo individual llevados a cabo por una heroica minoría de intelectuales, Proletariat organizaba y dirigía a miles de trabajadores en huelga. No obstante, en 1886, Proletariat fue prácticamente decapitado por la ejecución de cuatro de sus líderes, el encarcelamiento de otros veintitrés bajo largas condenas a trabajos forzados y el destierro de otros doscientos. Sólo se salvaron del naufragio pequeños círculos, y a uno de ellos se unió Rosa Luxemburg a los 16 años. Alrededor de 1889, su actuación llegó a oídos de la policía y tuvo que abandonar Polonia, ya que sus camaradas pensaron que podría realizar tareas más útiles en el exterior que en prisión. Fue a Zurich, en Suiza, que era el centro más importante de emigración polaca y rusa. Ingresó en la universidad, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y economía. Tomó parte activa en el movimiento obrero local y en la intensa vida intelectual de los revolucionarios emigrados.
Apenas dos años más tarde, Rosa ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia. Llegó a ser colaboradora principal del diario del partido, Sprawa Rabotnicza, publicado en París. En 1894, el nombre del partido, Proletariat, cambió por el de Partido Social Demócrata del Reino de Polonia; muy poco después, Lituania se añadió al título. Rosa siguió siendo líder teórico del partido -el SDKPL- hasta el fin de su vida.
En agosto de 1893, representó al partido en el Congreso de la Internacional Socialista. Allí, siendo una joven de 22 años, tuvo que lidiar con veteranos muy conocidos de otro partido polaco, el Partido Socialista Polaco (PPS), cuyo principio más importante era la independencia de Polonia, y que demandaba el reconocimiento de todos los miembros de mayor experiencia del socialismo internacional.
La ayuda para el movimiento nacional en Polonia tenía tras de sí el peso de una larga tradición: también Marx y Engels habían hecho de esto un principio importante en su política. Impertérrita ante todo esto, Rosa cuestionó al PSS, acusándolo de tendencias claramente nacionalistas y de propensión a desviar a los trabajadores de la senda de la lucha de clases; se atrevió a tomar una posición diferente a la de los viejos maestros y se opuso al slogan de “independencia para Polonia” (Para una elaboración de la posición de Rosa Luxemburg sobre la cuestión nacional, véase el Capítulo 6.) Sus adversarios acumularon injurias sobre ella: algunos, como el veterano discípulo y amigo de Marx y Engels, Wilhelm Liebknecht, llegó a acusarla de ser agente de la policía secreta zarista. No obstante, ella se mantuvo en sus trece.
Intelectualmente crecía a pasos agigantados. En 1898, se dirigió al centro del movimiento obrero internacional en Alemania, que la atrajo irresistiblemente.
Comenzó a escribir asiduamente, y después de un tiempo llegó a ser uno de los principales colaboradores del periódico teórico marxista más importante de la época, Die Neue Zeit. Invariablemente independiente en el juicio y en la crítica, ni siquiera el tremendo prestigio de Karl Kautsky, su director -“Papa del marxismo”, como se le llamaba-, lograba apartarla de sus opiniones elaboradas, una vez que estaba convencida de ellas.
Rosa entregó cuerpo y alma al movimiento obrero en Alemania. Era colaboradora regular de numerosos diarios socialistas -y en algunos casos directora-, dirigió muchos mítines populares y tomó parte enérgicamente en todas las tareas que el movimiento le requería. Desde el principio hasta el fin, sus disertaciones y artículos eran trabajos creativos originales, en los que apelaba a la razón más que a la emoción, y en los que siempre abría a sus oyentes y lectores un horizonte más amplio.
En este momento, el movimiento de Alemania se dividió en dos tendencias principales, una reformista -con fuerza creciente- y la otra revolucionaria. Alemania había gozado de creciente prosperidad desde la crisis de 1873. El nivel de vida de los trabajadores había ido mejorando ininterrumpidamente, aunque en forma lenta: los sindicatos y cooperativas se habían vuelto más fuertes. En estas circunstancias, la burocracia de estos movimientos, junto con la creciente representación parlamentaria del Partido Social Demócrata, se alejaba de la revolución y se inclinaba con gran ímpetu hacia los que ya proclamaban el cambio gradual o el reformismo como meta. El principal vocero de esta tendencia era Eduard Bernstein, un discípulo de Engels. Entre 1896 y 1898, escribió una serie de artículos en Die Neue Zeit sobre “Problemas del Socialismo“, atacando cada vez más abiertamente los principios del marxismo. Estalló una larga y amarga discusión. Rosa Luxemburg, que acababa de ingresar en el movimiento obrero alemán, inmediatamente salió en defensa del marxismo. De forma brillante y con magnífico ardor atacó el propagado cáncer del reformismo en su folleto ¿Reformismo o revolución?. (Para una elaboración de su crítica del reformismo, véase el Capítulo 2).
Poco después, en 1899, el “socialista” francés Millerand participó de un gobierno de coalición con un partido capitalista. Rosa siguió atentamente este experimento y lo analizó en una serie de brillantes artículos referentes a la situación del movimiento francés en general, y a la cuestión de los gobiernos de coalición en particular (véase el Capítulo 2). Después del fiasco de Macdonald en Gran Bretaña, el de la República de Weimar en Alemania, el del Frente Popular en Francia en la década de los 30 y los gobiernos de coalición posteriores a la Segunda Guerra Mundial en el mismo país, queda claro que las enseñanzas impartidas por Rosa no son únicamente de interés histórico.
Entre 1903-1904, Rosa se entregó a una polémica con Lenin, con quien disentía en la cuestión nacional (véase el Capítulo 6), y en la concepción de la estructura del partido y la relación entre el partido y la actividad de las masas (véase el Capítulo 5).
En 1904, después de “insultar al Káiser”, fue sentenciada a nueve meses de prisión, de los cuales cumplió solo uno.
En 1905, con el estallido de la primera revolución rusa, escribió una serie de artículos y panfletos para el partido polaco, en los que exponía la idea de “la revolución permanente“, que había sido desarrollada independientemente por Trotsky y Parvus, pero sostenida por pocos marxistas de la época. Mientras que tanto los bolcheviques como los mencheviques, a pesar de sus profundas divergencias, creían que la revolución rusa había de ser democrático-burguesa, Rosa argüía que se desarrollaría más allá del estadio de burguesía democrática y que podría terminar en el poder de los trabajadores o en una derrota total. Su slogan era “dictadura revolucionaria del proletariado basada en el campesinado“.1
Sin embargo, pensar, escribir y hablar sobre la revolución no era suficiente para Rosa Luxemburg. El “motto” de su vida fue: “En el principio fue el acto“. Y aunque no gozaba de buena salud en ese momento, entró de contrabando en la Polonia rusa tan pronto como pudo (en diciembre de 1905). En ese momento el punto culminante de la revolución había sido superado. Las masas todavía estaban activas, pero ahora vacilantes, mientras la reacción alzaba su cabeza. Se prohibieron todos los mítines, pero los obreros todavía los celebraban en sus fortalezas: las fábricas. Todos los periódicos de los trabajadores fueron suprimidos, pero el del partido de Rosa seguía apareciendo todos los días, impreso clandestinamente. El 4 de marzo de 1906 fue arrestada y detenida durante cuatro meses, primero en la prisión y posteriormente en un fuerte. A causa de su mala salud y de su nacionalidad alemana, fue liberada y expulsada del país.2 La revolución rusa dio vigor a una idea que Rosa había concebido años atrás: que las huelgas de masas -tanto políticas como económicas- constituían un elemento cardinal en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder, singularizando a la revolución socialista de todas las anteriores. A partir de allí elaboró aquella idea en base a una nueva experiencia histórica. (Véase el Capítulo 3)
Al hablar en tal sentido en un mitin público fue acusada de “incitar a la violencia”, y pasó otros dos meses en prisión, esta vez en Alemania.
En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart. Habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y al militarismo. (Véase el Capítulo 4)
Entre 1905 y 1910, la escisión entre Rosa Luxemburg y la dirección centrista3 del SPD -del que Kautsky era el portavoz teórico- se hizo más profunda. Ya en 1907, Rosa había expresado su temor de que los líderes del partido, al margen de su profesión de marxismo, vacilarían frente a una situación que requiriera acción. El punto culminante llegó en 1910, cuando se produjo una ruptura total entre Rosa y Karl Kautsky por la cuestión de la vía de los trabajadores hacia el poder. Desde ese momento, el SPD se dividió en tres tendencias diferenciadas: los reformistas, que progresivamente fueron adoptando una política imperialista; los así llamados marxistas de centro3, conducidos por Kautsky (ahora apodado por Rosa Luxemburg “líder del pantano”), quien conservaba su radicalismo verbal pero se limitaba cada vez más a los métodos parlamentarios de lucha; y el ala revolucionaria, de la que Rosa Luxemburg era la principal inspiradora.
En 1913, publicó su obra más importante: “La acumulación de capital.” (Una contribución a la explicación económica del imperialismo). Ésta es sin duda, desde El Capital una de las contribuciones más originales a la doctrina económica marxista. Este libro -como lo señalara Mehring, el biógrafo de Marx- con su caudal de erudición, brillantez de estilo, vigoroso análisis e independencia intelectual, es de todas las obras marxistas, la más cercana a El Capital. El problema central que estudia es de enorme importancia teórica y política: los efectos que la expansión del capitalismo en territorios nuevos y atrasados, tiene sobre sus propias contradicciones internas y sobre la estabilidad del sistema. (Para un análisis de esta obra véase el Capítulo 8.)
El 20 de febrero de 1914, Rosa Luxemburg fue arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. La base de esta acusación fue una arenga en la que declaró: “Si ellos esperan que asesinemos a los franceses o a cualquier otro hermano extranjero, digámosles: ‘No, bajo ninguna circunstancia”´. En el Tribunal se transformó de acusada en acusadora, y su disertación -publicada posteriormente bajo el título “Militarismo, guerra y clase obrera”– es una de las más inspiradas condenas del imperialismo por parte del socialismo revolucionario. Se la sentenció a un año de prisión, pero no fue detenida ahí mismo. Al salir de la sala del tribunal fue de inmediato a un mitin popular, en el que repitió su revolucionaria propaganda antibélica.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica. El 3 de agosto de 1914, el grupo parlamentario de la socialdemocracia alemana decidió votar a favor de créditos para el gobierno del Káiser. Sólo quince de los ciento once diputados mostraron algún deseo de votar en contra. No obstante, después de serles rechazada su solicitud de permiso, se sometieron a la disciplina del partido, y el 4 de agosto, todo el grupo socialdemócrata votó por unanimidad en favor de los créditos. Pocos meses después, el 3 de diciembre, Karl Liebknecht (ver esbozo biográfico en este blog) ignoró la disciplina del partido para votar de acuerdo con su conciencia. Fue el único voto en contra de los créditos para la guerra.

                                                         Karl Liebknicht

La decisión de la dirección del partido fue un rudo golpe para Rosa Luxemburg. Sin embargo, no se permitió la desesperación. El mismo día que los diputados de la socialdemocracia se unieron a las banderas del Káiser, un pequeño grupo de socialistas se reunió en su departamento y decidió emprender la lucha contra la guerra. Este grupo, dirigido por Rosa, Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin, finalmente se transformó en la Liga Espartaco. Durante cuatro años, principalmente desde la prisión, Rosa continuó dirigiendo, inspirando y organizando a los revolucionarios, levantando las banderas del socialismo internacional. (Para más detalles de su política antibélica, véase el Capítulo 4.)
     Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

El estallido de la guerra, separó a Rosa del movimiento obrero polaco, pero debe de haber obtenido profunda satisfacción, porque su propio partido en Polonia permaneciera en todo sentido leal a las ideas del socialismo internacional.

La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Rosa: oposición revolucionaria a la guerra y lucha para el derrocamiento de los gobiernos imperialistas. Desde la prisión, seguía febrilmente los acontecimientos, estudiándolos a fondo con el objeto de recoger enseñanzas para el futuro. Señaló sin vacilaciones que la victoria de febrero no significaba el final de la lucha, sino solo su comienzo; que únicamente el poder en manos de la clase trabajadora podía asegurar la paz. Emitió constantes llamamientos a los trabajadores y soldados alemanes para que emularan a sus hermanos rusos, derrocaran a los junkers y al capitalismo. Así, al mismo tiempo que se solidarizarían con la revolución rusa, evitarían morir desangrados bajo las ruinas de la barbarie capitalista.
Cuando estalló la Revolución de Octubre, Rosa la recibió con entusiasmo, ensalzándola con los términos más elevados. Al mismo tiempo, no sustentaba la creencia de que la aceptación acrítica de todo lo que los bolcheviques hicieran fuera útil al movimiento obrero. Previó claramente que si la Revolución Rusa permanecía en el aislamiento, un elevado número de distorsiones mutilarían su desarrollo; bien pronto señaló tales distorsiones en el proceso de desarrollo de la Rusia soviética, particularmente sobre la cuestión de la democracia. (Véase el Capítulo 7.)
 
El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión. Con todo su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria. Lamentablemente las fuerzas reaccionarias eran poderosas. Líderes del ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser unieron sus fuerzas para suprimir al proletariado revolucionario. Miles de trabajadores fueron asesinados; el 15 de enero de 1919 mataron a Karl Liebknecht; el mismo día, el culatazo de rifle de un soldado destrozó el cráneo de Rosa Luxemburg.
El movimiento internacional de los trabajadores perdió, con su muerte, uno de sus más nobles espíritus. “El más admirable cerebro entre los sucesores científicos de Marx y Engels”, como dijo Mehring, había dejado de existir. En su vida, como en su muerte, dio todo por la liberación de la humanidad.
Notas
*    Los capítulos corresponden a textos ubicados en la fuente citada: www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm
               http://www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm
1. No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista (véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104).
2. Había adquirido la nacionalidad alemana mediante un matrimonio simulado con Gustav Lübeck. (N. de la T.)
3. Centrista fue un término que se aplicaba a aquellos que mantenían una posición intermedia, vacilante, entre los revolucionarios consistentes y los reformistas declarados. (N. del T.)

enero 15, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

15 de enero 1919:Muere asesinado Karl Liebknecht

Karl Liebknecht: cofundador del Partido Comunista Alemán (Leipzig, 1871 – Berlín, 1919). Era hijo de Wilhelm Liebknecht (1826-1900), revolucionario socialista amigo de Marx, que había implantado en Alemania la primera Internacional y había fundado con Bebel el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, que en 1875 se unificó con el grupo de Lasalle para crear el moderno Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Karl militó en el ala izquierda del SPD y, desde 1912, fue diputado en el Reichstag.

Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18) adoptó una postura pacifista, coherente con los ideales internacionalistas que el socialismo había venido sosteniendo. Fue detenido en 1916 durante una manifestación contra la guerra en Berlín; y permaneció en la cárcel hasta que le liberó la revolución de 1918 que derrocó al emperador Guillermo II.

Karl Liebknecht se negó a entrar en el gobierno que formó la mayoría socialdemócrata bajo la presidencia de Ebert y, junto con Rosa Luxemburgo, se escindió formando la Liga de los Espartaquistas (desde 1919 transformada en Partido Comunista Alemán o KPD). Dicho grupo, inspirado por el modelo revolucionario desarrollado por Lenin en Rusia, lanzó su propia revolución en 1919 contra el gobierno republicano de Ebert; la represión del movimiento corrió a cargo del ejército alemán, reforzado con voluntarios monárquicos, y en ella murió asesinado Liebknecht.

Tumba de Karl Liebknecht

enero 14, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Antonio Gramsci: sobre la hegemonía del poder

VIA:
 

Antonio Gramsci

Secretario General del Partido Comunista Italiano
Texto sobre lo que escribió Antonio Gramsci sobre la hegemonía del poder, entre otras cosas.
 
Según ese concepto, el poder de las clases dominantes sobre el proletariado y todas las clases sometidas en el modelo de producción capitalista, no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado, pues si así lo fuera dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría oponerle una fuerza armada equivalente o superior que trabajara para el proletariado);
dicho poder está dado fundamentalmente por la “hegemonía” cultural que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación.
A través de estos medios, las clases dominantes “educan” o mantienen engreídos a los dominados, para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Así por ejemplo, en nombre de la “nación” o de la “patria”, las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas, de unión sagrada con los explotadores, en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto “destino nacional”. Se conforma así un “bloque hegemónico” que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.
 

enero 12, 2011 Posted by | COMUNICACIONES, EDUCACIÓN, FILOSOFÍA, LO CULTURAL/IDEOLOGICO, Religión | , , , | 1 comentario

¿LUCHA DE CLASES CHAVISTA?

Autor: Manuel Boffil Bello

UN EFECTO ES CONSECUENCIA DE ALGO LLAMADO CAUSA. EL REVOLUCIONARIO(A) LUCHA PERMANENTEMENTE POR CAMBIAR LAS CAUSAS. CAMBIAR EFECTOS SOLO CAMBIA LA APARIENCIA DE LAS COSAS. EL MUNDO SE NOS MUESTRA COMO UN CONJUNTO DE COSAS APARENTES. DEBEMOS AVERIGUAR ACERCA DE LO NO VISIBLE FÁCILMENTE, AQUELLO QUE UNOS POCOS CAMUFLAGEAN PARA APROPIARSE DE NUESTRO MUNDO, EL MUNDO DE TODOS. CONOCER ESE UNIVERSO SUBYACENTE -NO VISIBLE- DEVELARÁ LA LUCHA DE CLASES, LA CUAL VEREMOS, NO ES INVENTO COMUNISTA NI CHAVISTA, SINO VERIFICACIÓN COMBATIVA DE LAS RELACIONES EXISTENTES ENTRE CLASES SOCIALES OPRESORAS Y OPRIMIDAS. ENTONCES LA LUCHA DE CLASES NO PLANTEA DIVIDIR UNA SOCIEDAD QUE ESTABA DIVIDIDA Y DISIMULADA POR UNOS MEDIOS QUE UNOS POCOS CONTROLAN PARA CAPAR LA LIBERTAD Y PERPETUAR FORMAS DE SU PODER ECONÓMICO/POLÍTICO/SOCIOCULTURAL DOMINANTE: EN NUESTRO CASO SON -POR AHORA- SECTORES DE LA EDUCACIÓN, Y TODOS LOS MEDIOS PRIVADOS PRIVADOS, SECTORES DE LA RELIGIÓN, LA FAMILIA, ORGANIZACIONES CIVILES Y PARCIALIDADES MILITARES, ASÍ COMO LOS PARAMILITARES, ADEMÁS DE QUIENES DETENTAN EL CONOCIMIENTO DE LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA Y LA CULTURA, HACIÉNDOLAS DOGMÁTICAS, ELITESCAS Y OPRESORAS. CAMBIEMOS CAUSAS Y CAMBIAREMOS EFECTOS.

abril 3, 2010 Posted by | POLÍTICA | , , | Deja un comentario