Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

17 de febrero 1860:Juan Crisóstomo Falcón derrotado en Coplé(Estado Guárico) quedando en desbandada el Ejército Federal.Venezuela.

Via:  http://encontrarte.aporrea.org/efemerides/
         http://www.diarioveaonline.com/

Juan Crisóstomo Falcón
 El 17 de febrero de 1860, el general Juan Crisóstomo Falcón sufrió una aplastante derrota, teniendo como escenario la laguna de Coplé, estado Guárico, done se libró la batalla del mismo nombre, gran enfrentamiento ocurrido en el marco de la Guerra Federal y el Ejército Federal, victorioso hacía poco, bajo el mando de Ezequiel Zamora, en la batalla de Santa Inés (Estado Barinas), quedó en desbandada.  
La batalla de Coplé se libró entre las fuerzas de Juan Crisóstomo Falcón, quien había sustituido a Zamora, tras su fallecimiento, y las fuerzas constitucionales de León de Febres Cordero. En esta batalla quedó destruido el ejército federal.


En efecto, la brillante victoria de Zamora en Santa Inés abrió las puertas de Caracas a las tropas federales. Sin embargo, su muerte por el balazo recibido en San Carlos (Cojedes), de mano de un traidor, dejó en Falcón el mando del ejército.

Se menciona esta derrota como un ejemplo de la torpeza de Falcón al permitir a la oligarquía conservadora recuperarse de las pérdidas sufridas en la histórica batalla de Santa Inés, cuando lo mejor del ejército conservador sufrió su peor derrota.


Falcón, en lugar de avanzar hacia Caracas en momento de crisis y desmoralización de los conservadores, decidió de manera absurda ir hacia la frontera con Colombia donde pensaba apertrecharse de material de guerra. Los conservadores se recuperaron y aprovecharon el desgaste de los federales en su penosa marcha por los llanos para librar la batalla de Coplé y propinarle a Falcón la más penosa derrota.


Coplé es la segunda de las dos grandes batallas por la Federación. La primera, la de Santa Inés, resultó una victoria para las tropas federales, mientras que Coplé fue un desastre, desastre que se atribuye al hecho de que aun estaba vivo el dolor producido por la muerte de Zamora.

General Ezequiel Zamora

A los peones y campesinos que habían seguido a Zamora sólo les quedó convertirse en guerrillas para proseguir la lucha contra la oligarquía. Sin embargo, los federalistas reagruparon fuerzas, recuperándose de la derrota hasta el punto de triunfar e imponer gobierno, constitución y sistema.

  
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febrero 17, 2011 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , | 1 comentario

1º de febrero 2011: dudas sobre autenticidad de los restos de Zamora resguardados en el Panteón Nacional.Venezuela.

 http://www.correodelorinoco.gob.ve/
Ezequiel Zamora: General de hombres y mujeres libres.

Correo del Orinoco.- Una historia absurda rodea los restos del general Ezequiel Zamora. El 23 de septiembre de 1868, Desiderio Escobar -quien había sido su edecán- y Ramón García -uno de sus oficiales- publicaron una carta en el periódico El Federalista en la que declaraban que habían exhumado los restos de su antiguo comandante de la tumba en la que yacían en San Carlos. Meses después, el 26 de febrero de 1869, el presidente encargado de la República de Venezuela, Guillermo Tell Villegas, dictó un decreto que ordenaba trasladar esos restos a Caracas, que ya habían llegado a La Victoria el 24 de febrero de ese mismo año.

 
Sin embargo, en 1872, otro presidente, Antonio Guzmán Blanco, se trasladó personalmente hasta la tumba de Zamora en San Carlos con una comitiva y procedió a desenterrar el cadáver, que envió a Puerto Cabello para que desde allí fueran conducidos a Caracas. El hecho público y notorio de que cuatro años antes, Escobar y García se le habían adelantado, lo tenía sin cuidado. Así, el 11 de septiembre de ese año, los “nuevos” restos de Zamora arribaron a La Guaira. Desde allí fueron trasladados a Caracas, en cumplimiento de un decreto presidencial fechado el día 10.

¿Un hombre con dos cadáveres?
 
Está claro que Guzmán Blanco nunca dio crédito al testimonio de Desiderio Escobar y Ramón Gracía. Además, él mismo había enterrado a Ezequiel Zamora en San Carlos, quien estaba a su lado cuando un francotirador le asestó un balazo en un ojo, el 10 de enero de 1860. La inhumación del cuerpo se hizo en secreto, según él, para evitar que la noticia desmoralizara a la tropa en un momento determinante para el triunfo de las fuerzas federalistas.
 
 
Nadie podía rebatirle a Guzmán Blanco su conocimiento del lugar exacto de la tumba, que por doce años se había reservado. Sin embargo, no era fácil desmentir a Escobar y a García, ya que ellos también acompañaron a Zamora hasta su último suspiro, y participaron en su entierro. Además, desde el mismo momento en que se supo que habían asesinado al Héroe de Santa Inés, mucha gente acusó a Guzmán de haberlo llevado a una trampa. Y ahora no le iban a creer que estuviera diciendo la verdad.
 
 
Lo cierto es que el 13 de septiembre de 1872, a las 8:00 am, un cañonazo estremeció a Caracas para anunciar que los restos que Guzmán aseguraban eran de Zamora, iniciaban su marcha final hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, que sería declarada Panteón Nacional en 1874. Ese día también ingresaron al recinto los restos de Manuel Ezequiel Bruzual y de José Gregorio Monagas. La elevación del Valiente Ciudadano al Altar de la Patria, puede haber atenuado en algo las sospechas que se cernían sobre Guzmán Blanco, pero no apagó la polémica sobre la autenticidad del cuerpo al que ahora se le rendían honores.
 
 
Años más tarde, el presidente Joaquín Crespo, en mayo de 1884 retomó el caso, y le encomendó al historiador y militar retirado Manuel Landaeta Rosales recuperar los restos exhumados por Desiderio Escobar y Ramón García, que se hallaban en Los Teques.
 
En una curiosa muestra de pragmatismo salomónico, Crespo pensaba preservar en el Panteón los restos que llevó Guzmán al lado de los que Escobar y García habían recuperado en San Carlos. Su razonamiento era que como “uno de los restos tenían que ser los auténticos”, se lograría el “contentamiento de todos los partidos”. Así está registrado en un informe de Landaeta Rosales cedido al Correo del Orinoco por el profesor Manuel Monasterios, miembro de la Academia de la Historia del estado Miranda.

Un enigma no resuelto
 
El profesor Monasterios explicó que el cortejo con los restos exhumados por los oficiales de Zamora hizo un alto en Los Teques, donde permanecerían por un tiempo para que el pueblo pudiera rendirles tributo. “Pero en Caracas el clima político era muy inestable. Ya Guzmán Blanco estaba moviéndose para tomar el poder. Después hubo disturbios, vino la llamada Revolución de abril. Me imagino que en vista de eso, prefirieron esperar”.
 
 
El desenlace de las revueltas políticas a las que se refiere Monasterios fue la asunción la poder de Guzmán Blanco, quien nunca aclaró del todo las circunstancias de la muerte de Zamora, que los zamorianos le achacaban. Además, hay testimonios de que persiguió a Emilio Navarro, Higinio de Bustos y Prudencio Vaśquez, “testigos presenciales del hecho y militares fieles a Zamora”, quienes “aseguraron ser víctimas de persecuciones por parte de Guzmán Blanco para que no revelaran aquel secreto”, (Revista Memorias n°1, ene-feb 2008).
Por eso Crespo asumió aquella diatriba como un asunto de Estado. Cerrar aquellas heridas era, al mismo tiempo, una deuda con el pueblo y una forma de bajar las tensiones que ese tema desataba. Su plan, no obstante, habría de fracasar, pues los restos que estaban en Los Teques desaparecieron. Landaeta Rosales estuvo en la iglesia San Juan Bautista de la capital mirandina y constató que los restos estaban allí, señala Monasterios.
 
 
Monasterios advierte que el relato del historiador no es del todo claro, “no dice, por ejemplo, si ordenó abrir una urna expuesta en la capilla o si tuvieron que desenterrarla”. En todo caso, el acta que hizo levantar ese día, y cuya transcripción nos ha hecho legar el profesor es es elocuente. En el texto se citan las palabras del “Capellán Mayor del Ejército Reconquistador Nacional, presbítero doctor Berardo P. S. Larrain”, presente en el acto “por disposición del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de Caracas y Venezuela”, quien pronunció las siguientes palabras:
 
 
“ Fijad una mirada imparcial e inteligente sobre el montón de cenizas descuadernadas que contiene ese pequeño asilo (…) las que dentro de muy breves días, trasladadas en otro de mejor condición podréis juzgarlas a la altura del honor y recompensa que ellas merecen”.
 
 
A esto, la encendida retórica del sacerdote agrega una conclusión categórica: “Por fin, señores, registrad ese árido y descarnado cráneo, y los veréis traspasado de un balazo, y al través de la fisonomía de la materia y de la nada nos revela la imagen del esclarecido general en Jefe Ezequiel Zamora! Sí, ella es, no lo dudéis…”
 
 
Landaeta Rosales regresó a Caracas a preparar la recuperación de los restos. Pero cuando regresó, meses después, ya no estaban allí. El texto al que tuvimos acceso no ahonda en detalles sobre esta extraña desaparición. ¿Qué ocurrió? Hasta el día de hoy, no hay respuesta a esta pregunta.
 
 
Años antes más tarde, el sabio Lisandro Alvarado, autor de una importante obra sobre la Guerra federal, se interesó en el misterio del destino final del cadáver de Zamora. Su amigo José Gil Fortoul, otra gran figura de las ciencias sociales le dio una opinión categórica al respecto, en una carta del 4 de septiembre de 1904: “Que Guzmán, hombre previsor y planes a largo plazo, desease la muerte del caudillo, es cosa verosímil, o suposición plausiva. Pero para creer que fue autor o cómplice, se necesitan pruebas mejores que las alusivas hasta ahora. Respecto de los restos llevados al panteón, puede ya afirmarse rotundamente que son falsos”.
¿Qué ocurrió entonces con los “verdaderos”? Hasta el día de hoy, no hay respuesta a esta pregunta.
 
 
 
Olvido intencional
 
El profesor Monasterios piensa que la discusión sobre la autenticidad de los restos de Ezequiel Zamora que reposan en el Panteón Nacional se debe a que, lejos de ser honrado por los gobiernos de la Federación, y los que siguieron, fue marginado: “Fíjese que la estatua que está hoy en Cúa, fue colocada por Guzmán Blanco en la Plaza de Abril, donde hoy está la plaza Capuchinos, que era un lugar periférico. No la puso en un lugar central, en el sitial de honor que le correspondía. Después Pérez Jiménez la trasladó” para la ciudad natal del líder del ejército popular de hombres libres.
 
A esto, el historiador Néstor Castro agrega que los gobiernos de la Cuarta República terminaron de opacar su figura. No había interés en mantener viva la memoria de un hombre que encabezó una revolución social real. En su opinión, debería nombrarse una comisión para esclarecer el caso. “Zamora es tan importante para el proceso de cambio que estamos viviendo como lo son Bolívar y Rodríguez”, asevera, en alusión al Árbol de las Tres Raíces que sintetiza a la Revolución Bolivariana.

Importante hallazgo histórico
Desde principios de 1894 hasta mediados de 1893, sostuve por la prensa de Caracas (El Tiempo y otros periódicos) la ruidosa controversia sobre los restos mortales del general I Zamora…
En mayo de 1894 el general Crespo, Presidente entonces (..) y admirador de las glorias de Zamora e interesado la controversia por todo lo que veía escrito, me ordenó solicitara en Los Teques los restos traídos allí en 1869 (…) fui personalmente a Los Teques, el domingo 3 de junio siguiente, y obtuve (…) las contestaciones (…) es decir, la constancia de existir allí los restos del general Ezequiel Zamora traídos en 1869, los cuales vi, y ocurrí luego al cura y Vicario del presbítero doctor Jesús María Ornes Mota y le manifesté lo que pasaba, para que se conservarán aquellos restos, mientras el gobierno tomaba cartas en el asunto y resolvía lo conveniente.
 
 
El plan del general Crespo era muy sencillo: “reunir en el Panteón los restos que estaban allí depositados como de Zamora y los que los azules trajeron en 1869 de San Carlos, que estaban en Los Teques”, y con aquello quedaba resuelto el punto a contentamiento de todos los partidos; pues uno de los restos tenían que ser los auténticos; y con dicha operación terminaba la controversia. Con aquel hallazgo mío en Los Teques, se pusieron en movimiento, todos los empeñados en hacer que los restos del Panteón fueran los verdaderos y les salí al encuentro y vencí una vez más.
Volví meses después a Los Teques y no encontré los restos.
Manuel Landaeta Rosales
*Fragmentos de texto publicado en Caracas el 30 de agosto de 1919.

Testimonio: Capellán Bernardo P. S. Larrain
 
A los diecinueve de abril de mil ochocientos sesenta y nueve, como a las seis de la tarde, reunido en la iglesia parroquial de Los Teques un lucido número de vecinos notables de la población, invitados por las autoridades eclesiásticas y civil, con el fin de presenciar el religioso ceremonial que debía hacerse al entregar los ilustres y venerandos restos del finado general Ezequiel Zamora, el honorable capellán mayor del Ejército Reconquistador Nacional, presbítero doctor Berardo P. S. Larrain, por disposición del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de Caracas y Venezuela, el venerable cura y vicario de Los Teques, tuvo lugar el acto siguiente: El expresado presbítero doctor Larrain, discurriendo al efecto indicado, previa lectura de las notas que habían precedido a dicho acto, dijo: “Señores, impuestos como estáis ya del respetuoso objeto con que se os ha invitado a este augusto recinto (…) ¡Levantaos, pues, señores, acercaos a esa urna funeraria. . .! fijad una mirada imparcial e inteligente sobre el montón de cenizas descuadernadas que contiene ese pequeño asilo, que labrara provisoriamente sobre su prolongado y culpable olvido, la gratitud de sus amigos y compatriotas, las que dentro de muy breves días, trasladadas en otro de mejor condición podréis juzgarlas a la altura del honor y recompensa que ellas merecen. Mientras tanto ellas son las reliquias de un valiente venezolano, de un soldado, fiel intérprete de sus deberes, y de un General cuya independiente memoria aún respeta el temor de los que venció. . . Por fin, señores, registrad ese árido y descarnado cráneo, y los veréis traspasado de un balazo, y al través de la fisonomía de la materia y de la nada nos revela la imagen del esclarecido general en Jefe Ezequiel Zamora! Sí, ella es, no lo dudéis…”
*Fragmento del acta de entrega de los restos de Zamora a la Iglesia de Los Teques, 19 de abril de 1869.

NOTA DE TAIMA: Lo importante es que ya el gran General en Jefe ha sido rescatado del olvido y desprecio ocasionados por la odiada y aberrante -por traición patria, entre otras razones- oligarquía que Zamora combatía a muerte. Es cierto, se debería investigar más a fondo sobre la verdad de su vida y su muerte, para ubicar sus restos con la veraz conformidad ante el sitial de honor que le corresponde. Repetimos, lo trascendente es que mi General Zamora se volvió el pueblo que llegó a ser y es… que la tierra y los hombres y mujeres ya avanzamos hacia el ser libres guerreros(as) del viento que tantas veces él conoció batallando velozmente sobre libremente guiada cabalgadura.
Ver también: 1º de febrero de 1817: Ezequiel Zamora 1817-1860. Venezuela.
Ver también:  UN FILM. AUTORES: EL PUEBLO, ZAMORA, BRITO, CHALBAUD…LA VILLA DEL CINE. VENEZUELA

 

 

 

febrero 2, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

1º de febrero 1817: EZEQUIEL ZAMORA. 1817-1860. Venezuela.

CON LAS CONSIGNAS “TIERRAS Y HOMBRES LIBRES”, “RESPETO AL CAMPESINO” Y “DESAPARICIÓN DE LOS GODOS” SE GANÓ LA DEVOCIÓN POPULAR Y SE ENARBOLÓ COMO GENERAL DEL PUEBLO SOBERANO.

SU NOBLE Y RECIA PERSONALIDAD CALA EN EN EL CORAZÓN DE UN PUEBLO SEDIENTO DE JUSTICIA Y REIVINDICACIÓN QUE LO SIGUE POR EL INTRINCADO CAMINO DE LA GUERRA FEDERAL: LA LUCHA DE LAS MASAS POPULARES CONTRA LA OLIGARQUÍA.

MUERE EN SAN CARLOS A UN MES DE LA FAMOSA Y CONTUNDENTE VICTORIA REVOLUCIONARIA DE LA BATALLA DE SANTA INÉS. A PESAR DE SU PREMATURA MUERTE, ZAMORA EN EL LIDER MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XX VENEZOLANO.

AHORA, EN ESTE AÑO 2011, SIGLO XXI, CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SE LLEVA A CABO EL REGISTRO DE TODOS Y TODAS LOS Y LAS PRODUCTORES(AS) AGROPECUARIOS(AS).

¡TIERRA Y HOMBRES (Y MUJERES) LIBRES!

¡ZAMORA VIVE, LA LUCHA SIGUE!

ver también: UN FILM. AUTORES: EL PUEBLO, ZAMORA, BRITO Y CHALBAUD…LA VILLA DEL CINE.

mayo 22, 2010 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

UN FILM, AUTORES: EL PUEBLO, ZAMORA, BRITO, CHALBAUD…LA VILLA DEL CINE”.

Autor: Manuel Boffil Bello.

Ezequiel Zamora

Un día 10 de diciembre de 1859  se libró la Batalla de Santa Inés y me pregunto: ¿Cuántos de nosotros sabíamos del suceso de esa batalla y su importancia histórica, de su fecha o al menos de la ubicación geográfica de Santa Inés en Venezuela?

En nuestra infancia y juventud, ¿cuáles respetables historiadores y sus libros nos hablaron de Zamora y las luchas populares de la época? 

El desconocimiento de nuestra Historia Nacional me obliga a repetir este breve texto que vuelve al blog…por lo menos.

En La Villa del Cine, y posteriormente en el Teatro Teresa Carreño, disfrutamos una proyección de la  realización del Director Román Chalbaud: “ZAMORA”, cuyo autor literario Luis Brito G., también comparte con el General del Pueblo, Ezequiel Zamora, la sangre y el ardor de nuestro protagonista: El Pueblo. Vimos la película fluir por la fase de La Guerra Federal, a través de nuestra Historia, imborrable en el trayecto de la luz que, más allá de la persistencia retiniana, perenne recorre trayecto al infinito, develando sus inmensas posibilidades didácticas. Ya meditando un muy poco, imaginamos su distribución a comunidades de compatriotas, su discusión y reflexiones, la confluencia del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, el M. del Poder Popular para la Educación, etc.; cine foros, sistematizados en comunas, centros comunales, núcleos productivos, didácticos, etc., con material impreso, complementario de videos, discos compactos, TV u otros medios, aprovechando experiencias de equipos docentes (“yo si puedo”, p.ej.), y proyecciones de “La Villa del Cine” con las alcaldías de Zamora y Plaza.

A veces, uno cree descubrir el hielo, el agua tibia, y hasta cree haberinventado el grito, pero el alborozo ante lo que se piensa nuevo y cercano, por posible, busca rasgar el aislamiento. Estemos realmente en Guatire y Guarenas, más y más tierra adentro, más en Santa Inés, el País y aún más allá, con nuestro Satélite Simón Bolívar, comenzando quizás, con alguna prueba piloto de la serie que, para televisión se prepara…con las y los jóvenes estudiantes, vecinos inmediatos de “La Villa del Cine” y del futuro…Al fin y al cabo lo que tendríamos que hacer es seguir aprendiendo a arar en la tierra y en el mar, con enorme entusiasmo, propio de todo aquel que se siente y es revolucionario.

El Pueblo inquebrantable, debe ser y será, como siempre, autor magnífico de su propia historia.

 
                              ZAMORA VIVE, LA LUCHA SIGUE!!!!
 
Ver también:
1º de febrero 1817: Ezequiel Zamora 1817- 1860. Venezuela

diciembre 10, 2009 Posted by | CINE, EDUCACIÓN, EDUCACION ESCOLAR, HISTORIA, POLÍTICA, Televisión, TV | , , , , , , , , , | Deja un comentario