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A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

23 de junio 1772: nace Cristóbal Mendoza en la ciudad de Trujillo.Venezuela

via: Diario VEA

 El 23 de junio de 1772, nace Cristóbal Mendoza en la ciudad de Trujillo. Se doctoró en Derecho Civil en Santo Domingo (Dominicana), en 1797, y se radicó en Barinas, donde ejerció su profesión desde sus inicios. El Libertador Simón Bolívar, luego de la victoriosa Campaña Admirable, nombró a Mendoza gobernador de Mérida. Casi inmediatamente fue nombrado gobernador político de Caracas. Presidió una asamblea popular en el templo de San Francisco, la que otorgó a Bolívar el título de Libertador el 14 de octubre de 1813. Simón Bolívar, después de su muerte, lo llamó “modelo de virtud y de la bondad útil”. El general José Antonio Páez, por su parte, escribió al Libertador: “Sin él se abre la puerta a la corrupción y la mala fe de los empleados; este hombre les impone respeto por su saber y probidad”.

Cristóbal Mendoza
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junio 25, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA | , , , | Deja un comentario

8 de febrero de 1814: Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte. Venezuela

8 de febrero de 1814: Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte. Venezuela

via: Diario VEA

Fuente: Presidencia de la Republica: Documentos que Hicieron Historia. Siglo y Medio de Vida Republicana (1810-1961). Tomo I. De la Independencia a la Federación. Ediciones Conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia. Caracas.1962.
Bandera del “Decreto de Guerra a Muerte”
José Tomás Boves
Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte en respuesta al terror desatado por Boves, cuyas tropas asesinan a patriotas y sus familiares al avanzar sobre Caracas



José Tomás Boves
 El 8 de febrero de 1814, la situación era desesperada en Caracas y las regiones vecinas. José Tomás Boves avanzaba con su terrible ejército sobre el territorio en poder de los patriotas. A su paso asesinaban a cuanto blanco caía en su poder sin misericordia alguna, familias enteras sucumbían ante sus lanzas, incluso sin tomar en cuenta si militaban o no en las filas de los patriotas.

El terror estremeció a Caracas y La Guaira (Vargas). Se temía un alzamiento de los canarios para abrir las puertas de las prisiones a los españoles detenidos y desatar un baño de sangre entre la población republicana. Estaba en peligro la vida de miles de patriotas y no sólo la existencia de la República.
 
 
En estas circunstancias, el coronel Leandro Palacio, comandante militar de La Guaira, pidió al Libertador Simón Bolívar instrucciones sobre cómo proceder. La respuesta de Bolívar fue contundente:
“Señor Comandante de La Guaira: Por el oficio de Ud. que acabo de recibir me impongo de las críticas circunstancias en que se encuentra esa plaza, con poca guarnición y un crecido número de presos. En consecuencia ordeno a Ud. que inmediatamente se pasen por las armas los españoles presos en esas bóvedas y en el hospital, sin excepción alguna. Cuartel General Libertador, en Valencia, 8 de febrero de 1814, a las ocho de la noche. Simón Bolívar”.
Simón Bolívar firma el Decreto de Guerra a Muerte.
El Decreto de Guerra a Muerte, célebre documento dictado por Simón Bolívar y dado a conocer en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. La Proclama de guerra a muerte, fue la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas luego de la caída de la Primera República. La matanza de los republicanos por parte de los jefes españoles llegó a extremos tales de provocar el rechazo de personajes adictos a la causa monárquica. Uno de ellos fue el abogado fue el abogado Francisco de Heredia, oidor y regente de la Real Audiencia de Caracas, quien pidió en distintas formas que cesaran las ejecuciones, lo cual no sucedió. Según el testimonio del propio Heredia relatado en sus Memorias, un fraile capuchino de las misiones de Apure que actuaba como uno de los partidarios de Monteverde, exhortó en una ocasión «… en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no dejasen vivo a nadie…» Bolívar en su Campaña Libertadora de 1813 recibió información de la consumación de hechos como el relatado por Heredia, lo que le llevó a expresar el 8 de junio en Mérida: «Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte».



Al pronunciamiento de Bolívar del 8 de junio siguió la proclama el 15 de junio en Trujillo del Decreto a muerte el cual termina de la manera siguiente: «…Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables». En una primera instancia esta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental de la República, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante una proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un «Segundo Decreto de Guerra a Muerte». Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814. En este último año la «guerra a muerte» se recrudece, perdiéndose numerosas vidas de ambos bandos. Asimismo, es en este contexto de destrucción en el que cae la Segunda República.



Entre los años 1815, 1816 y 1817 la «guerra a muerte» se extiende a la Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la ejecuta con la mayor crueldad. Entre las numerosas víctimas de Morillo se pueden destacar el científico Francisco José de Caldas, los estadistas neogranadinos Camilo Torres y Manuel Rodríguez Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares y Francisco José García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la derogación de dicho instrumento. En tal sentido, en su proclama de Ocumare del 6 de julio de 1816, expresó que: «…La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla»; lo cual obviamente buscaba humanizar la contienda militar.
Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo lugar donde se proclamó la «guerra a muerte», el Tratado de Regularización de la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813.

TEXTO DEL DECRETO DE GUERRA A MUERTE:

SIMÓN BOLÍVAR, Brigadier de la Unión, General en Jefe del Ejército del Norte,Libertador de Venezuela.

A sus conciudadanos

Venezolanos: Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las provincias de Mérida y Trujillo.

Nosotros somos enviados a destruir a los españoles, a proteger a los americanos, y a restablecer los gobiernos republicanos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas constituciones y magistrados, gozando plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre, que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes, ni ejercer actos de dominio, a que el derecho de la guerra podría autorizarnos.

Tocado de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña, y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la más espantosa desolación. Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar a las naciones del universo, que no se ofende impunemente a los hijos de América.

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, abrirles por la ultima vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir pacíficamente entre nosotros, si detestando sus crímenes, y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de España, y al restablecimiento de la República de Venezuela.

Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, y castigado como traidor a la patria y, por consecuencia, será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el Gobierno de Venezuela, y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado, serán reputados y tratados como americanos.

Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos. No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa, o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión.

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.
Cuartel General de Trujillo, 15 de junio de 1813. —3ºSIMON BOLIVAR.
Es copia.Pedro Briceño Méndez, Secretario


Bandera de la “GUERRA A MUERTE”.

Fuente: Presidencia de la Republica: Documentos que Hicieron Historia. Siglo y Medio de Vida Republicana (1810-1961). Tomo I. De la Independencia a la Federación. Ediciones Conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia. Caracas.1962.

febrero 8, 2011 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , | Deja un comentario

26 de noviembre de 1820: se firmó en Trujillo (Venezuela) el Tratado de Armisticio Venezuela/España.

 

 

Monumento en Santa Ana de Trujillo.

Tal día como hoy, el 26 de noviembre de 1820, se firmó en Trujillo el Tratado de Armisticio con el fin de facilitar las negociaciones para la paz definitiva entre España y la Gran Colombia.

(WIKIPEDIA: Un armisticio consiste en la suspensión de las agresiones entre dos grupos (países, naciones, facciones) que se encuentran enfrentados en una lucha armada. No incluye necesariamente la firma de un tratado de fraternidad sino que solamente cesan las hostilidades.

A lo largo de la historia, durante algunas guerras se han decretado armisticios en períodos especiales. Por ejemplo, los ejércitos cristianos no se agredían durante la Navidad, o las ciudades-estado griegas durante las Olimpiadas.

Un armisticio es una situación de pacto que no equivale a un tratado de paz. Por ejemplo, al armisticio de la guerra de Corea de 1953 no ha seguido tratado de paz alguno. A lo largo de la historia ha habido intentos de armisticio como el intento de la Segunda Guerra Mundial entre Francia y Alemania (1940)).

El texto se iniciaba: “Deseando los Gobiernos de Colombia y de España transigir las discordias que existen entre ambos pueblos”, lo que implicaba un reconocimiento de parte de España de la existencia de la República de Colombia. Era una trascendental victoria política para los patriotas producto de su constancia y heroísmo durante diez largos años de guerra y privaciones.

De ahora en adelante eran dos naciones, de igual a igual. El Libertador Simón Bolívar dejaba de ser “el forajido”, “el bandolero” para pasar a ser “Su excelencia el Presidente”. Los patriotas dejaban de ser “una banda de traidores” para ser reconocidos como un ejército beligerante.

Antes de firmar los tratados, los españoles hicieron un intento por dividir a los patriotas. A tal fin, Pablo Morillo se dirigió por separado a los principales jefes del Ejército Libertador proponiéndoles que juraran la Constitución española y enviaran delegados a las Cortes. Nadie aceptó la oferta, todos respondieron que únicamente Bolívar estaba autorizado para negociar con España. El Libertador, por su parte, declaró su decisión de no reunirse con Morillo si la intención no era reconocer a la Gran Colombia.

El cambio de Morillo y las autoridades españolas era a consecuencia de los sucesos ocurridos en España, donde Fernando VII de Borbón había sido obligado a jurar una Constitución y aceptar la reunión de las Cortes.

Aunque el Armisticio se rompió antes de vencerse el plazo, sirvió para refrescar la tropa, entrenarla, vestirla y darle nuevos bríos para la lucha que continuó y desembocó en la batalla de Carabobo. Otro hecho positivo de este Tratado fue la finalización de la Guerra a Muerte, aunque en la práctica ya Bolívar la había dejado de hacer.

El 27 de noviembre de 1820, en el pueblo de Santa Ana, en Trujillo, se realiza la histórica entrevista entre Bolívar y el Jefe realista Pablo Morillo, para ratificar con un abrazo los Tratados que acababan de firmar.

Bolívar y Morillo

Es fama que este recio general español se sintió avergonzado cuando vio concurrir al sitio previsto al Libertador, con la mínima compañía, montado en una mula, sin arreos militares, con gorra de campaña y una levita azul. En cambio Morillo venía con sus mejores galas y una considerable escolta. Después de numerosos abrazos, se hicieron originales brindis.

Luego, el Jefe español propuso que se erigiera en el sitio una pirámide que recordara el abrazo fraternal, y Bolívar y Morillo pusieron la primera piedra de ese monumento que hoy existe en Santa Ana. Ambos coincidieron, en sus respectivas relaciones, que pasaron los momentos más felices al entablarse tal amistad.

El 1º de Diciembre de 1820 renuncia a la Capitanía General de Venezuela el General Pablo Morillo, quien había venido con órdenes de pacificar las colonias y dejó el mando en manos del General Miguel de la Torre y regresó a España.

 

noviembre 26, 2010 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario