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A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

7 de Marzo 2011:Washington apronta una operación militar regional con eje en Libia.VENEZUELA

AUTOR:Luis Bilbao (Director Revista AMÉRICA XXI)http://www.americaxxi.com.ve/ 

Via: http://www.psuv.org.ve/

Portada Revista América XXI

La insurrección del mundo árabe pone fin al actual orden imperialista. Cambia definitivamente el mundo a partir de esta reacción en cadena. Con la caída de las satrapías de Túnez y Egipto, el mapa geopolítico de la amplia faja que abarca el norte de África, Cercano y Medio Oriente, se trastoca de manera irreversible. El perdedor neto de cualquier ordenamiento futuro es Estados Unidos. Y también Israel, su enclave regional.
Es para defenderse de esa fuerza arrolladora –y no en un movimiento de ofensiva programada– que Washington mide el terreno y presiona a la Unión Europea para intervenir militarmente en la región, presumiblemente a partir de Libia, donde ha logrado fracturar la cúpula gobernante, tomar el control de puntos claves para dominar la producción petrolífera y desatar una guerra civil.
 
 
La conmoción en curso dirá, en medio de una batalla estratégica de ideas, propuestas y capacidades concretas, si serán o no las grandes mayorías quienes se verán beneficiadas por el saldo de este combate singular.
 
Es la crisis estructural del sistema capitalista, expresada en este caso por el alza descontrolada de los alimentos, factor detonante de una compleja carga explosiva acumulada en aquella región. Por lo mismo, un resultado positivo tiene como condición necesaria la abolición del sistema generador de estos cataclismos. No hay ni puede haber ninguna fase intermedia en el maremoto de fuerzas sociales e internacionales desatadas. La magnitud de esa exigencia primera traza con nitidez la dificultad de la coyuntura.
 
Que el bosque no oculte el árbol: mientras el esquema de poder imperial estalla en aquella región, en las entrañas del monstruo 80 mil trabajadores marcharon en Madison, Wisconsin, a la sede del Congreso y otros 10 mil manifestaron en las calles de Columbus, Ohio, también en el Medio Oeste estadounidense, en defensa de reivindicaciones básicas del movimiento obrero y sus organizaciones sindicales. Salieron a la calle incluso aparatos que durante décadas formaron parte indisoluble y militante del entramado imperial. Son expresiones liliputienses en relación con el cuadro social de Estados Unidos, o comparadas con la rebeldía detonada en el mundo árabe. Pero no hay bosque sin árboles. Y cabe señalarlo: el tronco más grueso en la maraña capitalista ha comenzado a sentir los hachazos de quienes ya no pueden vivir de sus frutos.
 
Imprevisión.
Estados Unidos fue tomado por sorpresa cuando el temblor tunecino derrumbó su pieza mayor en Egipto. No es flaqueza de los estrategas del Departamento de Estado. Es una tara del sistema en su estado actual. Como cuando a fines de los 1980 la cúpula soviética se mostró ciega ante lo que estallaba en su rostro. Hoy, esta minusvalía del imperialismo habla con elocuencia acerca de los cambios cualitativos ocurridos en las relaciones de fuerzas internacionales en las últimas décadas.
Vale una comparación: entre 1986 y 1989 Washington tuvo la lúcida agilidad necesaria para reemplazar, planificadamente y en sordina, las dictaduras en Haití y Filipinas. Desde la Casa Blanca se dieron las órdenes que en pocos movimientos terminaron con la huída de Baby Doc de Puerto Príncipe y Ferdinando Marcos de Manila. Basta ver la evolución política posterior del archipiélago surasiático y la mediaisla caribeña para comprender el significado de una exitosa maniobra preventiva: Estados Unidos mantuvo sin sobresaltos el control de esos países en las décadas posteriores.
 
 
Operaciones estratégicas capaces de dar tales dividendos exigen, naturalmente, contar con la iniciativa y la capacidad ofensiva. Eso es lo que estuvo ausente en la Casa Blanca en relación con Túnez y Egipto. Y seguirá estándolo: el imperialismo ha perdido la iniciativa estratégica y sólo puede dar golpes –eventualmente letales– en los límites de una coyuntura.
 
 
Zine el Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak eran aliados firmes y probados, a los cuales, después de interminables días de vacilación, la Casa Blanca libró a su suerte mientras la prensa, en asombroso ejercicio de autofagia, descubría cuán tiránicos eran esos dictadores.
 
El régimen egipcio era la pieza clave en el damero estadounidense de la región, llave estratégica para un inmenso reservorio de petróleo. También -y esto no es secundario- para la proyección del poder imperial hacia Eurasia y Asia. Ésa es la primera comprobación a poco de observar los portentosos acontecimientos en curso en el norte de África: para sobrevivir, el imperio se devora a sí mismo.
 
 
La segunda es menos transparente. Atrapado en una situación de obligado repliegue, Washington apela a una improvisada operación ofensiva.
 
 
En los papeles de guerra, ha ensayado hasta el hartazgo esos movimientos. Y ha sumado piezas en función de ese plan durante mucho tiempo. Aún así, el estallido tomó a Washington por sorpresa y, si de un lado lo conminó a desprenderse de aliados estratégicos, por otro puso como única opción lanzar un contraataque allí donde tenía espacio para hacerlo. A la defensiva, el Departamento de Estado lanzó un zarpazo de proyecciones hoy imprevisibles.
Petróleo y guerra

Argelia y, sobre todo, Libia, son los blancos del intento de contraataque estadounidense, bajo una forzada apariencia de continuidad e identidad con las insurrecciones en el resto del área.
 
 
No es que en ambos países falten razones para rebeliones juveniles y populares. De hecho estos regímenes, fundados en durísimas luchas antimperialistas exitosas, gradualmente fueron integrándose a la lógica mundial del capital. Son revoluciones truncas. Por lo mismo, marcadas por un sistemático alejamiento entre autoridades y masas. El callejón sin salida de una revolución interrumpida da lugar a la gestación de fuerzas políticas disímiles, mediante las cuales se canalizan las necesidades insatisfechas de las mayorías. Buena parte de éstas provienen de capas medias beneficiadas por la deriva procapitalista de estos regímenes, que sin embargo no pueden alcanzar todo lo que reclaman -en materia de consumo, de organización de la sociedad civil y de ideología alineada con el Occidente altamente desarrollado- y son caldo de cultivo para operaciones de infiltración, fragmentación y eventualmente invasión. Y están desde luego las masas trabajadoras y oprimidas, frustradas en sus esperanzas y, a menudo, manipuladas.
 
 
Es significativo el caso del general Abdel Fattah Younes al Abidi, uno de los coroneles sublevados junto a Muammar Gaddafi en 1969, hombre de confianza para operaciones internacionales del gobierno y ministro del Interior libio hasta el 24 de febrero. Horas después de su defección, le pidió a Gaddafi que renuncie “ya que está colapsando y durará sólo unos días más”. En declaraciones a la BBC dijo: “Mi querido hermano, cuando Benghazi cayó has debido darte cuenta de que el fin había llegado. Espero que te vayas a Venezuela u otro lugar”.
 
 
Cualquiera haya sido su pasado, es evidente que Al Abidi no sólo desiste de continuar junto a su jefe, sino que se alinea descaradamente con la propaganda imperialista, con el gobierno de Estados Unidos.
 
 
Mientras tanto, el Departamento de Estado apronta una operación militar sobre Libia. Hay reticencia de la Unión Europea para dar ese paso y dudas sobre el carácter del involucramiento en la propia Casa Blanca. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en todo caso, se muestra dócil a la escalada de Washington.

Al mediodía del domingo 27 de febrero, cuando se redactan estas líneas según informaciones no comprobables, se ha conformado una junta provisional de gobierno en el arco que va de Ajdabiya hasta Tobruk, pasando por Benghazi y Shahaat, al este de la capital y sobre la frontera con Egipto.
 
 
La labor de contrainformación, presente en cualquier guerra, está superando todos los antecedentes, con la colaboración automática de los grandes medios gráficos y electrónicos. Al Jazeera, la cadena árabe, asumió una violenta oposición a Gaddafi. Un corresponsal de Telesur y su camarógrafo mostraron ayer sábado 26 que Trípoli estaba en calma. La valiente labor de estos enviados contrarrestó la operación de los grandes medios, según los cuales se combatía desde los dos días previos en las calles de la capital. Ahora, esos mismos medios machacan la noticia de que las fuerzas opositoras están cerrando el cerco en torno a Trípoli. Numerosos embajadores libios en diferentes países desconocen la autoridad del gobierno central y se pronuncian a favor de la caída del régimen.
 
 
Esas fuentes de información aluden a acciones de represión masiva por parte de Gaddafi. En ausencia de fuentes propias y confiables, sólo cabe una afirmación de principios: una revolución en marcha tiene el derecho y la obligación de armar al pueblo contra la reacción. Un proceso estancado y en retrogradación, no. Sólo una hipotética recomposición tras una estrategia socialista y drásticos cambios políticos podría plantarse contra la reacción interna y el bloque imperialista que aprieta el nudo sobre ese país, tan caro a América Latina en el último medio siglo. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, sostenía el Che.

En cualquier caso, Washington está allí con el propósito de recuperar terreno firme bajo sus pies en la región, garantizar que la producción de petróleo (Libia es el tercer abastecedor de Europa y uno de los grandes productores mundiales de crudo de máxima calidad) no se interrumpa y proyectar desde allí su contraofensiva sobre un área en la cual la efervescencia, lejos de concluir, aumenta a estas horas.
Lección estratégica: “Roma no paga a traidores”

 
En este primen las filas de pueblos y naciones en busca de redención.er tramo del siglo XXI Mubarak será el símbolo del destino de individuos –o regímenes– que creen garantizar su futuro alineándose con los poderosos, después de haber formado
La sublevación del Norte de África y el Cercano Oriente continuará extendiéndose y profundizándose. No hay chance de que Estados Unidos pueda establecer en Libia un gobierno estable a su favor. Hasta el momento no se percibe en ningún caso una fuerza de carácter revolucionario explícitamente anticapitalista que dé orientación y organización a las masas levantadas contra sus gobernantes. No se trata de desconocer la tradición de lucha y los innumerables ejemplos de organizaciones y cuadros que, desde diferentes experiencias y definiciones ideológicas, convergen en un momento excepcional. Se trata de subrayar que esa rebeldía de millones paga tributo también al momento histórico, de incipiente recomposición, de las fuerzas antisistema a escala mundial. Esperar que, sin tal condición, esta explosión espontánea llegue a la instauración de gobiernos de transición al socialismo, es tan erróneo como desdeñar el fenómeno o reducir su trascendencia negándole carácter revolucionario.
 
 
Calibrar adecuadamente ese proceso es tanto más importante cuando la eclosión inesperada reconfirma que en aquella región, y más allá, pero también y acaso sobre todo en América Latina, buscar un nicho seguro en el edificio tambaleante del capitalismo mundial es, más que un error, un suicidio.
 
 
Se verá en la próxima reunión del G-20 hasta qué punto Estados Unidos y Europa ajustarán el mecanismo al punto de obligar a los países subordinados, a los cuales se convocó para conjurar el colapso económico según las pautas imperiales, a asumir decisiones políticas que, muy probablemente, ocurran en el marco de una nueva intervención militar estadounidense, ahora desde el continente africano. Sea cual sea el curso inmediato de la rebelión general y la eventual guerra civil en Libia, esto acentuará la crisis económica en los centros imperiales.
 
 
Un punto de convergencia internacional

Vale repetirlo: Estados Unidos lanza un zarpazo ofensivo desde una situación histórica de repliegue estratégico, mientras su economía se deteriora día a día y comienzan a brotar semillas de rebeldía en su propio territorio.
 
 
Egipto es también en ese sentido un símbolo: Washington pasa de tener allí un bastión estratégico inconmovible, a un gobierno provisional armado a los manotazos y jaqueado por la hasta ahora ininterrumpida movilización de masas.
 
 
Imposible prever el desarrollo inmediato en cada uno de esta suma creciente de países arrastrados por el torbellino revolucionario. En cambio, no hay necesidad de oráculos para tener la certeza de la necesidad de contribuir a la unión de ese conjunto rebelde, y no sólo en aquella región.
  
Una y otra vez se ha insistido desde estas páginas en el papel que América Latina juega en el mapa político mundial en turbulenta recomposición. Aquí, donde el Alba corporiza a gran escala la necesidad de unión de países enfilados contra el imperialismo y el capitalismo, es posible, necesario, inaplazable, dar el demorado paso hacia el encuentro de partidos, organizaciones y representaciones sociales genuinas en una nueva instancia internacional, a la cual contribuirán ahora con renovado vigor los revolucionarios árabes. Después de todo, el viejo Hegel tenía razón: el árbol no debe ocultar el bosque.
Portada Revista América XXI
El autor es director de la revista América XXI http://www.americaxxi.com.ve/
 
 Via:     http://www.psuv.org.ve/
 
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marzo 8, 2011 Posted by | POLÍTICA | , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

22 de enero 2011:Cable de fibra óptica submarino para conectar Venezuela, Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana.

22 de enero 2011:Venezuela inicia tendido de fibra óptica submarino para conectar Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana.
Via: http://www.sysmaya.net/apps/homePage/blogosfera
A Cuba el embargo comercial impuesto por Estados Unidos desde hace medio siglo le impide utilizar los cables de fibra óptica que pasan frente a sus costas, lo que la lleva a acceder a Internet mediante un enlace satelital más caro y lento.
El ministerio de Comunicación de Venezuela dijo en una nota de prensa que el nuevo sistema, que es visto por ambos países como una señal de independencia de Washington, romperá al bloqueo sobre las comunicaciones impuesto a la isla por Estados Unidos.

Por su parte, el ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Ricardo Menéndez, explicó que este es el primer cable totalmente organizado por el Estado venezolano en conjunto con Cuba y Jamaica, y con la participación de China y Francia. Una unidad de la compañía francesa AlcatelLucent empezó a tender el cable submarino de 1.600 kilómetros desde las costas del estado Vargas al norte de Venezuela, que debería llegar a Cuba en febrero, y tendrá conexión abierta hacia los vecinos caribeños Jamaica, República Dominicana y Haití. Adicionalmente, el cable permitirá a Venezuela conectarse “vía República Dominicana con Europa y con todas las islas del Caribe, y a Cuba, con Jamaica y Centroamérica”, explicó Chacón. En la actualidad, la conexión de Cuba a Internet es muy limitada debido a que ésta se logra sólo vía satélite, informó Tele Sur.
 
El proyecto se lleva cabo en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) .
Los embajadores Jesús Arnaldo Pérez y Orlando Requeijo Gual, de la República Bolivariana de Venezuela y de la República de Cuba respectivamente, acreditados ante el gobierno de Francia, visitaron las instalaciones de la empresa gala Alcatel-Lucent, especializada en telecomunicaciones y redes para conocer de cerca los avances en la construcción del cable submarino que unirá a Venezuela, Cuba, Haití, República Dominicana y Jamaica.

En reunión con los ejecutivos de la empresa, los funcionarios fueron actualizados con información sobre ese proyecto que se lleva cabo en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP). El cable submarino de mil 630 Kilómetros de longitud y con capacidad de 640 gigabites incluirá dos pares de fibra óptica y tendrá una vida útil de 25 años.
El cable submarino de fibra óptica
El cable venezolano dará a Cuba una velocidad de transferencia de datos de 640 gigabits por segundo, lo que aceleraría 3.000 veces la velocidad del movimiento de la información. Sin embargo, autoridades cubanas han advertido que problemas financieros y tecnológicos impedirán masificar el acceso a Internet en el corto plazo en el país caribeño. En mayo de 2010 comenzaron los estudios del suelo marino para el proyecto, lo que permitió a ambos países obtener una precisión milimétrica y un conocimiento exacto del perfil del fondo marino, lo que ayuda al tendido del cable sin ningún problema.
Buque cubano sondea fondos de sus costas

El Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, es el principal aliado político y económico de la República de Cuba..

El proyecto se lleva cabo en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) .

En reunión con los ejecutivos de la empresa, los funcionarios fueron actualizados con información sobre ese proyecto que se lleva cabo en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP). El cable submarino de mil 630 Kilómetros de longitud y con capacidad de 640 gigabites incluirá dos pares de fibra óptica y tendrá una vida útil de 25 años.

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Juana Carrasco Martín  juana@juventudrebelde.cu

LA GUAIRA, Venezuela.— Las labores del tendido del cable submarino para las telecomunicaciones entre Venezuela y Cuba, que enlazará también con Jamaica, se iniciarán el sábado 22 entre las Playas Camuri, en el estado de Vargas, y Siboney, en Santiago de Cuba, dio a conocer el coronel Wilfredo Morales, presidente de Telecomunicaciones Gran Caribe (TGC), quien destacó «que este es un proyecto que de alguna manera queremos poner a la mano de todo el Caribe».
«Es primera vez que a nivel mundial se unen dos Estados para desarrollar un proyecto de esta envergadura. Normalmente estos son sistemas de empresas privadas en busca de lucro económico», apuntó el director de la empresa mixta inversionista.
Morales dijo sentirse orgulloso de liderar la empresa TGC «junto a los hermanos cubanos», y de llevar adelante el proyecto «gestionado por técnicos de nuestros dos países y demostrar que no vamos a estar dependiendo de ningún interés económico, de ningún Estado, ni de un imperio».

Puntualizó además la importancia que tiene muy especialmente para Cuba, «sometida a un bloqueo que limita sus comunicaciones internacionales».

 
 

Tendido del cable submarino.

Ahora, esta integración cubano-venezolana «acaba en el ámbito de las telecomunicaciones con todos los años de bloqueo impuesto por Estados Unidos» y la instalación y operación del cable de 1630 kilómetros de longitud «permite la comunicación del país hacia todas partes del mundo con capacidades y calidades muy superiores a las que hasta este momento hemos podido disfrutar».
«Desde el punto de vista de la integración significa que vamos a estar enlazados con dos países del Caribe muy importantes», añadió el empresario cubano, quien dijo que también «permite la alternativa de poder enlazar con otros países, como Jamaica, Haití y República Dominicana, de manera que significa mayor integración en la región, tanto para Cuba como para los demás países con Cuba; significa estar mejor preparados desde el punto de vista tecnológico, significa también poder intercambiar desde el punto de vista cultural, social, de la salud, y de la tecnología, con toda esta zona», expresó Reboredo Arroyo.
Se prevé que el 8 de febrero de este año esté llegando el buque con el cable a la Playa Siboney, y el 11 de febrero, desde la Playa de Aguadores esté saliendo el moderno navío especializado en estas tareas de tendido y mantenimiento de cables submarinos para instalar el segundo segmento hasta Ocho Ríos, en Jamaica, donde quedará listo el 14 de febrero.
Buque francés “Ile de Batz”.
La significación socioeconómica del cable submarino, que será tendido desde el buque de bandera francesa Ile de Batz, al mando del capitán Philipe Cabrera, fue también señalada por Waldo Reboredo Arroyo, vicepresidente cubano de la empresa TGC.
Los meses de marzo, abril y mayo serán de prueba de la parte sumergida, y de la parte terrestre se tendrá en el mes de junio el sistema de producción para comenzar a dar capacidades a las empresas ETECSA, de Cuba, y CANTV, de Venezuela.
 

enero 23, 2011 Posted by | COMUNICACIONES, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

7 de diciembre de 1824: Lima (Perú), Bolívar convoca el Congreso Anfictiónico de Panamá

Desde Lima, Bolívar convoca el Congreso Anfictiónico de Panamá, prueba de su ideal integracionista

El 7 de diciembre de 1824, el Libertador Simón Bolívar convocó a los países que formaban las antiguas colonias españolas a reunirse en un Congreso en Panamá, con el objeto de asumir su defensa y forjar una perspectiva de unidad e integración.

Celosos de la posibilidad de que surgiera en América del Sur una potencia capaz de hacer respetar sus derechos ante las ambiciones imperialistas de las grandes potencias, la convocatoria del Libertador encontró el abierto sabotaje, especialmente de Inglaterra (Reino Unido) y Estados Unidos.

Posteriormente, valiéndose de las debilidades de los gobiernos locales, Estados Unidos ejecutó su propio proyecto “panamericano”, la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas (1890), luego Unión Panamericana (1910), y, por último, Organización de Estados Americanos (1948), bajo la tutela de sus intereses.

Venezuela, por voz del presidente Hugo Chávez, rescató el proyecto originario del Padre de la Patria y hoy los países de América Latina marchan hacia su integración en el marco de su propia soberanía, mediante organizaciones como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), entre otras.

vía Diariovea – Tal día como hoy.

diciembre 7, 2010 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario