Taimaboffil's Blog

A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

Sirena y su mar…

Te acostaré en mi playa

te cubriré de arena

y con mi índice  escribiré tu inpronunciable nombre

tu secreto…mi poema.

Te haré muchas cosquillitas

y reirás.

Te diré cosas feas

y llorarás.

Y al rato el agua de la mar te llevará,

eras mi sueño,

mi sirena.

julio 2, 2011 Posted by | POESÍA | | Deja un comentario

Carta del Libertador a su prima Fanny Du Villars. Un recuerdo de amor en estado agónico

Carta del Libertador a su prima Fanny Du Villars

Un recuerdo de amor en estado agónico

José M. Ameliach N.

fuente: Aporrea/Encontrarte

 Si, así es, y éste acontece el lunes 6 de diciembre de 1830, faltaban 11 días para el infausto viernes 17. Es nuestro gran guerrero, estadista, estratega, visionario y soñador Simón Bolívar, el hombre más extraordinario que ha tenido este Continente Americano. Tómese unos minutos y póngase a pensar si no es algo extraordinario que nuestro Libertador siendo un joven adinerado, ameno, talentoso, enamoradizo y bien correspondido, sacrificara todos los placeres que puede obtener con cierta facilidad para dedicar su tiempo, mente y alma en beneficio de la libertad de su patria; y así lo hace. Es tal el ímpetu que pone en esta empresa, que desde que hace este juramento hasta su muerte, se entrega, en cuerpo y alma, a cumplir su proyecto emancipador hasta conseguirlo y después de ello decida salir de la patria para libertar otras naciones. Pero Bolívar además de los atributos señalados anteriormente tiene en alta estima el valor de los sentimientos, aquellos que hace aflorar su alma de poeta al redactar algunos escritos. Este original y no cultivado poeta en uno de estos escritos, cuando el estado de su salud es grave, hace volar su mente y espíritu 25 años atrás y le dedica este poema en prosa al amor profesado a una mujer: Fanny Du Villars

Querida prima

¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro? Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805.

Por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz. Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia. ¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe. Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.

¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera. Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos.

¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda? Estuviste en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final. En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.

A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.

 Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad.

Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.


Santa Marta, 6 de diciembre de 1830
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Carta del Libertador a su prima Fanny Du Villars Un recuerdo de amor en estado agónico José M. Ameliach N. Versión en PDF Si, así es, y éste acontece el lunes 6 de diciembre de 1830, faltaban 11 días para el infausto viernes 17. Es nuestro gran guerrero, estadista, estratega, visionario y soñador Simón Bolívar, el hombre más extraordinario que ha tenido este Continente Americano. Tómese unos minutos y póngase a pensar si no es algo extraordinario que nuestro Libertador siendo un joven adinerado, ameno, talentoso, enamoradizo y bien correspondido, sacrificara todos los placeres que puede obtener con cierta facilidad para dedicar su tiempo, mente y alma en beneficio de la libertad de su patria; y así lo hace. Es tal el ímpetu que pone en esta empresa, que desde que hace este juramento hasta su muerte, se entrega, en cuerpo y alma, a cumplir su proyecto emancipador hasta conseguirlo y después de ello decida salir de la patria para libertar otras naciones. Pero Bolívar además de los atributos señalados anteriormente tiene en alta estima el valor de los sentimientos, aquellos que hace aflorar su alma de poeta al redactar algunos escritos. Este original y no cultivado poeta en uno de estos escritos, cuando el estado de su salud es grave, hace volar su mente y espíritu 25 años atrás y le dedica este poema en prosa al amor profesado a una mujer: Fanny Du Villars Querida prima ¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro? Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805. Por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz. Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia. ¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe. Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura. ¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera. Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos. ¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda? Estuviste en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final. En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades. A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín. Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad. Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío. Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.

julio 1, 2011 Posted by | HISTORIA, LITERATURA, POESÍA | , , , | Deja un comentario

Hathos, la señora de la turquesa

Desperté a media noche y como sabiendo de unas nuevas letras, corrí a la computadora y leí de nuevo a una mujer con nombre de fruta pequeñita: Mora. Léanla todas y todos.

Hathos, la señora de la turquesa

Publicado el 22 de Junio de 2011 por Mora Torres

En un viejo cuaderno hallo escrito entre comillas, pero sin identificación de autor (Derecho de autor y a la intimidad):

“Hathos, la señora de la turquesa (La astrología), cuyo nombre significa: ‘La morada del Dios Sol’, es decir el mar”.

No sé de dónde lo saqué cuando lo copié, y además habla del mar (El velero. Una travesía por el mar de la existencia), no de las sierras y de campos y ríos amarillos. Sin embargo parece que viniera tan bien para celebrar mi encuentro con los árboles, con el cielo, con Dios y las mariposas hijas de mariposas que vuelan juntas y se chocan por la noche con el infierno de las lámparas -una lámpara es un abismo de mariposas (Serguei Yesenin: “Un solitario ante el espejo destrozado”).

Lo primero que escucho acá, aislada entre miles de metros de tierras llenas de verde, rojo y amarillo, lejos de todo, es el silencio (Hacia una pedagogía del silencio).

Y el silencio -no, no me estoy yendo más allá de mi locura previsible (La vejez: el último poema)- está compuesto de sonidos, a los que desde mi retiro llamo “Sones”.

Escucho sones como los de aparecer el amor, cuando la música no es negra sino roja, cuando la presencia se distrae escuchando, sabiendo, dedicándose a vivir (Hacia el hombre). Y luego, en un mismo fluir, está el son de volver de sí con cabellos de loca y ojos de más mirar que cruzan las colinas y se entrecruzan con una nube porque va a llover, y uno tiene el perfume de la lluvia que está por venir, que es un aroma musical (Los sonidos del barroco).

Y el sonido de volver de volver; ése ya es Beethoven, profundo y grueso, espeso como una selva, solemne como una marcha, maduro como la vejez.

Y el sonido de volver de la vejez y de volver de morir, hasta otro son, otra nota, otro don, hasta el final cuando el sonido de aparecer el desaparecer se fija, cuando se cae yéndose, y entonces ya no se escucha ninguna música, sólo la partitura oculta de Dios.

El río

Me voy al río, me paro frente a él, y dirijo la orquesta de aguas superficiales, casi mis propias lágrimas apenas, toda desvestida.

Y es la verdad el agua: yo transcurro.

Busco unos oídos muy refinados en la niebla para escuchar los reflejos de piedras y flores en el agua, para escuchar la fiesta de los musgos sobre las grandes piedras.

Quiero escuchar, por ejemplo, por primera vez en mi vida, claro, y detrás de estos velos verdes, la voz de Farinelli.

No es imposible.

Intento pasar por la voz con este cuerpo, todavía.

Me enlazo a la tierra y se detienen los montes que estaban pasando en el momento, se detienen los pequeños gorjeos de los pájaros cantadores fúnebres, y mi cuerpo pasa, quizás hasta llegar a Farinelli, por vidrio, agua, silbos y chirridos.

El silencio, claro, desenmascarándolo, es la quietud de mi memoria.

Preciosa esa quietud: estoy en ella, en lo alto, en lo que brota del paisaje, y como cazadora devoro, como sin importarme qué, si ramas, si sentidos, sentimientos, y sueño sueños elevándose donde quemo gorriones en páginas que quiero escribir en el futuro: gorriones que ahora están vivos en la palma de mi mano.

Y al confundir en este éxtasis gorriones con papeles escritos, quiero escribir de nuevo todo lo que escribí, en mi vida, todo lo que dibujé con varias letras, porque siento el sonido del silencio y, con toda modestia, he descubierto la verdad.

Escuchen esta verdad, amigos, que la doy porque no fue mía nunca sino de la vida solamente:

el mundo está hecho de palabras y de vestidos, ningún ser humano puede ver lo que no tiene nombre ni lo que está desnudo: por eso nos impresionan las rosas… Rosa es palabra, pero tan pequeña que apenas si molesta al silencio, y sus vestidos son tan evidentes que ella sólo es vestidos, es decir, que ella sólo es vacío.

Les mando todas las rosas de mi jardín, y algunos abrazos en el césped, y les hago un pedido: ¿alguno de ustedes podría revelarme quién es “Hathos, la señora de la turquesa?”.

Mora

junio 23, 2011 Posted by | POESÍA | | Deja un comentario

9 de abril 2011:Nuestra Carola se quiso ir y se nos fue, sola-solita. Venezuela.

Autor: Manuel Boffil Bello

Narrador:

Carola siempre recordaba cuando vio por primera vez salir un matrimonio de la iglesia de Parapara de Ortíz. “Los esposos”, le dijeron, mucho, mucho después: “se fueron a vivir para…para Caracas.” Siempre le decían que eso era muy lejos, donde ella nunca había ido, ni podría ir jamás, de lo tan lejos que era.

Audio:
Eco de voces y campanadas.
Desde fuera de cuadro caen granos de arroz. Sombras muestran quienes los lanzan a una borrosa pareja no visible ya en su memoria.
El fuerte viento levanta polvo.

Narrador:
En su cabecita, al doblar de campanas, las palomas reventaban a volar desde muy adentro de ese campanario. Cada rincón de sus rincones, llenos de niebla de recuerdos, la llevaban a ese entonces.

Audio:
Voces otra vez, campanadas y aletear de palomas.

Video:
Secuencia de movimientos contrapuestos, en confusión de disolvencias de disímiles velocidades, muestran su lento pero atormentado recorrido por campanarios al son de tantos repicares. 

Narrador:
Y Carola, tan niña quiso una vez irse con un hombre a la capital. Se le ofreció a ser llevada: “llévame contigo a Caracas”, dijo ella. Fue como un “llévame en tus alas, llévame en tus alas a ver a Jesús”, al fin y al cabo Caracas debía ser muy parecida a ese cielo tan lejano. Pero no hubo respuesta, tan solo una mirada, ininteligible para una niña tan pequeña. Ni siquiera un no.

Hoy, en Parapara de Ortíz, una linda lápida invisible, menudita, blanca y pura, como en aquel atardecer ella fue, en mi recuerdo reza:

Video:
(llueve)
Nuestra Carola se quiso ir y se nos fue sola, sola-solita.

abril 9, 2011 Posted by | POESÍA | , , , , | Deja un comentario

5 de abril 2011: Bandera EUAggggh!!!

Bandera EUAggggh!!!

SIN COMENTARIOS.Sssss..

 

abril 5, 2011 Posted by | AGRICULTURA, ARQUITECTURA, ARTE, AUDIO, AVIACIÓN, ¿PERIODISMO?, BIOGRAFÍA, CINE, COMUNICACIONES, DERECHOS HUMANOS, ECOLOGÍA, ECONOMÍA, EDUCACIÓN, EDUCACIÓN PREESCOLAR, EDUCACION ESCOLAR, FILOSOFÍA, FOLCLORE, GEOGRAFÏA, GUERRA, HISTORIA, Humor, INDÍGENAS, Infraestructura, LITERATURA, LO CULTURAL/IDEOLOGICO, LO LÚDICO, MÚSICA, MEDICINA, NARRATIVA, PERIODISMO, Pintura, POESÍA, POLÍTICA, Religión, SALUD, Sicología, SISMOLOGÍA, Teatro de calle, Televisión, TURISMO, TV, Uncategorized | | 1 comentario

El Fénix de México.Sor Juana Inés de La Cruz: La Décima Musa. Venezuela.

via: todosadentro@gmail.com

R: Morella Miller
 
¨Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que  hizo la diligencia.¨
 
En San Miguel Neplanta, en el sureste mexicano, nació, el 12 de noviembre de un año aún no definido, pero se señalan dos versiones, una que pudo ser en 1648 la otra en 1651, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana. Era ilegítima de un oficial vasco, Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca y de la criolla, Isabel Ramirez de santillana.
 
 
Su herencia mestiza y su precocidad, la llevaron a aprender el castellano y el náhuatl, por tanto, cultivó la metáfora en dos lenguas. Su infancia transcurrió entre relatos y leyendas autóctonas pero también entre libros de la bien surtida biblioteca de su abuelo, que de manera ávida, y a veces escondida, leyó. tras la muerte del patriarca familiar, Juana es enviada a la casa de su hermana en Ciudad de México. Allí, la joven se dedica al aprendizaje del latín.
 
 
Con diez y seis años ingresa a la corte del Virrey, donde se ganó el afecto especial de la virreina Leonor María Carrero, Marquesa de Mancera, quien la permitió profundizar sus conocimientos en matemáticas,  filosofía, teología y letras, artes y ciencias que para ese momento eran prohibidas a las mujeres.
 
A los 19 años, cuando comienza la presión social para que se despose, Juana decide continuar sus estudios y solo podía hacerlo sin un marido. Por ello, ingresa al convento de San José de las Carmelitas descalzas. Este primer intento de consagrarse a la vida religiosa fracas, ya que el espíritu culto y libre de Juan no pudo soportar el rigor de las reglas que rayaban en el maltrato.
 
 
Regresa al palacio al lado de sus virreyes benefactores durante un año más. Al parecer , en ese período sufrió una decepción amorosa, ya que su condición de ¨ilegítima¨ le impedía a algún caballero contraer matrimonio con ella.
 
 
entonces se interna en el convento de Santa Paula, de la orden de las Jerónimas, y allí se convierte, el 24 de enero de 1669, en Sor juana Inés de la Cruz.
 
 
Su erudición era tan reconocida en la época,  que constantemente recibía la visita de escritores, políticos y científicos que solicitaban sus consejos. Debido a su notoria fama como reconocida intelectual, la misoginia del sistema comenzó a perseguirla tras su carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde expone su crítica al pensamiento del obispo de Puebla.
 
 
Se le conmina entonces a alejarse de toda actividad filosófica y a dedicarse, como mujer, solo a los quehaceres propios de una religiosa: la oración y la obediencia. Luego de escribir una notable y profusa obra, sor Juana decidió hacer caso a sus verdugos y vendió su biblioteca.
 
 
El 17 de abril de 1695, Sor Juana murió al contraer cólera durante una epidemia que azotó la ciudad. Pese a los esfuerzos de sectores reaccionarios de la iglesia católica, parte de sus escritos lograron se rescatados y publicados para el bien de las futuras generaciones. Sus versos son considerados los más elevados de la poesía barroca hispanoamericana y sus ideas son la semilla de un pensamiento pro-feminista. No en vano la han denominado El Fénix de México y la Décima Musa

todosadentro@gmail.com

 

marzo 25, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, LITERATURA, POESÍA | , , , , | Deja un comentario

12 de marzo 1928: Aldemaro Romero nace en Valencia. Venezuela.

En 1928, nace en Valencia, estado Carabobo, Aldemaro Romero, uno de los músicos más versátiles de nuestro país en el siglo XX.

Compositor, arreglista, pianista, y director de orquesta, compuso desde música caribeña, jazz y valses venezolanos, hasta obras sinfónicas de gran envergadura. Es el creador de un estilo de música venezolana llamado la “Onda Nueva”, derivado del joropo e influenciado por la bossa nova. En 1979 funda la Orquesta filarmónica de Caracas, de la cual fue su primer conductor.
taima: Me hallaba trabajando un poco mi blog, encontré que, en esta misma fecha, pero en 1928, había venido al planeta un niño a quien llamaron Aldemaro. Buscando más acerca de su vida hallé su blog -por casualidad- toqué a su puerta, quise desarle un feliz cumpleaños y nadie me contestó, por ahora, así que copié este hermoso texto de él, con foto y todo…a todas y todos, para eso debió haberlo escrito…¿no? Razón tenía Kotepa Delgado en su: “escribe que algo queda”.
 
Panchito Mandefuá

lunes, diciembre 29, 2008

Estado de ánimo actual:esperanzado/a
Categoría: Literatura y poesía

Los niños de la calle
José Rafael Pocaterra, el de Memorias de un venezolano de la decadencia, Vidas oscuras, Tierra del sol amada, La casa de los Abila… bautizó con el nombre de Panchito Mandefuá al niño de la calle, ‘granuja billetero, nacido de cualquiera con cualquiera en plena alcabala, chiquillo astroso.
Pocaterra hoy hubiera llamado a ese mismo niño Panchito Pega Pega. Ese no tiene padre, no tiene madre, e igual que Panchito, el original, inventa su propio apellido porque no sabe por qué vino al mundo, ni a qué vino.

 
El niño de la calle, igual que ayer, va calle arriba y calle abajo buscando el pan, robando, huyendo de la policía y saliendo en la oscuridad como las ratas.
Panchito Mandefuá vendía billetes, ganaba para ir al cine y comer frutas. En la noche de Navidad, cerca del Teatro Municipal había vendido cinco números enteros y seis décimos. Había ganado ochenta y seis centavos, la sola tarde después de haber corrido y ‘chuchado’.
Panchito Mandefuá, sin papá ni mamá, trabajaba, se divertía y vivía, pero el Panchito Pega Pega de hoy no trabaja, no se divierte, no va al cine, no tiene novia… Panchito conoce a Margarita, muchachita de la calle como él y la convierte en su protegida, el Panchito Pega Pega de hoy desconoce estos sentimientos porque vive hundido en el mundo de la droga, cargado de odios y rencores, con el cuerpo lleno de cicatrices, con un punzón en el bolsillo y un paquete de billetes sucios apretados en la mano izquierda, mostrándolos a los transeúntes, como un reto para que le den algo.

 
Panchito Mandefuá se sentaba comiendo maní en el viejo Metropolitano a ver las películas de detectives. Panchito Pega Pega fabrica sus propias películas.
Se acerca a los automóviles, ataca a los transeúntes, raya los vehículos cuando no le dan plata y luego, se queda en la calle tirado sobre la acera, o en la ‘isla’ de la avenida céntrica durmiendo o haciéndose el dormido. El medio cuerpo desnudo, el pantalón roto y sucio, los ojos vidriosos.

 
Panchito Mandefuá vivía feliz dentro de su pobreza. Iba al circo y al cine y se enamoró de Margarita, cuando a ella se le cayó la bandeja de dulces y empezó a llorar porque la familia que ‘la recogió’ la iba a castigar.

 
Panchito le compró a Margarita toda una bandeja de dulces, para que no le pegaran en la casa. Y como todo un caballero llevó él mismo la bandeja. Cuando llegaron al zaguán ella le preguntó:
_¿Cómo te pago yo? Panchito, se puso colorado y según Pocaterra le dijo:
_Si me das un beso.
_¡No, no, es malo!
_¿Por qué?
_Gua, porque sí… Así lo cuenta José Rafael y así fue. Le dieron el beso. Marchó contento. Pensaba en su cena: hallaca de a medio, un guarapo, café con leche, tostada de chicharrón… Pero cuando dentro de su mundo de sueños cruzaba hacia San Pablo, allí donde está el Teatro Municipal, lo mató un carro.

 
Y el gran José Rafael Pocaterra termina la historia con estas palabras: ‘Y así fue a cenar en el Cielo, invitado por el Niño Jesús esa Nochebuena, Panchito Mandefuá…’

 
Pocaterra hoy tendría que contar distinta la vida de Panchito Pega Pega. No trabaja, roba, que es diferente. Si conoce a Margarita, no la ayuda, termina de quitarle los dulces y la incorpora a su grupo, para que como él se dedique al atraco y con otras niñas callejeras a la prostitución.

 
El amigo Heraclio Atencio Bello en su libro Pobreza, reto del siglo XXI publica los datos de Unicef sobre la pobreza infantil en Venezuela. Y ellos son los siguientes. ’48 mil se han dedicado a la prostitución; 600 mil han desertado del sistema educativo; un millón se dedica a trabajar; más del 25% padece de desnutrición, lo que ha aumentado los índices de mortalidad cerca de un 24%; y, además, la población infantil en condiciones de pobreza es vulnerable a las enfermedades, las drogas, el alcohol, el abandono, la delincuencia y la vida en retenes’.

 
Con estas cifras, ¿cómo es posible que los políticos en Venezuela, que están en el poder (especialmente los que ‘se ocupan’ de la infancia abandonada y de la juventud), puedan celebrar unas Navidades tranquilas, en la casa ‘con hijos sanos y gordos’. Dentro de una escenografía de arbolitos, nacimientos con globos y bombillitos?

 
Panchito Mandefuá trabajaba, amaba y soñaba. Por eso se fue a cenar con el Niño Jesús. Panchito Pega Pega, ante una sociedad indiferente, perdió su condición humana. Por eso nadie lo invita a cenar… Así son las cosas.

marzo 12, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, LITERATURA, MÚSICA, POESÍA | , , , , , , , | 2 comentarios

8 de marzo 2011: A ti, mujer, madre, hermana, amiga, compañera: FELICIDADES EN EL DIA DE LA MUJER. Venezuela

 http://lapolillacubana.wordpress.com/2011/03/08/%c2%a1felicidades-en-el-dia-internacional-de-la-mujer/

Escribir unas líneas que puedan abarcar todo lo que sentimos los cinco por esas mujeres que tanto amor, guía, aliento y ayuda nos han dado y dan cada día no es fácil.

Se agolpan los pensamientos, las palabras hermosas, las palabras necesarias. Pero, ante todo, les queremos decir que las llevamos en nuestros corazones cada día y por ustedes resistimos, somos fuertes y somos siempre optimistas.

Hemos de reconocer que son ustedes, las mujeres, las que mas participación tienen en nuestra batalla, son ustedes las que cada día amanecen pensando que hacer y quienes crean nuevas iniciativas, son ustedes las que más nos escriben por todas las vías desde todos los rincones del mundo, expresando un infinito amor y una indestructible hermandad, son ustedes las que con más claridad nos hacen ver que un mundo mejor si es posible.

Expreso José Martí en su tiempo, y hoy con mas razón podemos decir: “…cuando la mujer se estremece y ayuda,…cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño– la obra es invencible”.


Aquí les va un poema que escribí en el 2001, un día de julio, en una celda de castigo.
Autor: Mateo Manaure. Serigrafía
A TI MUJER

A ti mujer que sabes

del delirio y el polvo del tiempo

quiero dar mi lirismo de encierro

como un ciego mirando a la luna.

A ti mujer que ocupas

el altar de esta bella locura

te propongo tu sal y tu espuma

las coloques dentro de mi verso.

He soñado una luz que nos sigue

y promete dejarnos a oscuras.

He soñado tus ropas dispersas

a lo largo de un muelle que augura.

A ti mujer que llegas

valerosa hasta el centro del miedo

te regalo una rosa y pronuncio

contra el odio de amor una nota.

A ti mujer que tocas

lo más alto de mi pensamiento

te coloco mi sombra y mi historia

en el dulce calor de tu seno.

He soñado que te amo y me amas.

He soñado que es cierto mi sueño.


Here, a translation to English of my poem, for all our friends’ women, who speak in that language.

CONGRATULATIONS IN THE INTERNATIONAL WOMEN’S DAY !
TO YOU WOMAN

To you woman who knows

about the delirium and the dust of the time

I want to give my lyricism of confinement

like a blind man looking to the moon.

To you woman who occupies

the altar of this beautiful craziness

I propose you to place

your salt and your foam within my verse.

I have dreamed a light that follows us

and promises to let us in the dark.

I have dreamed your clothes dispersed

all along a pier that augurs.

To you woman who comes

valiant to the center of the fear

I gift a rose and I swear

a note of love against the hate.

To you woman who touches

the highest of my thought

I plant my shadow and my history

in the sweet warmth of your breast.

I have dreamed that I love you and you love me.

I have dreamed that my dream is certain.
Cinco abrazos.

¡Venceremos!

René, Fernando, Ramón, Gerardo y Tony.

7 de marzo de 2011

FCI Florence.
LO CULTURAL/IDEOLOGICO EN MANOS EXPLOTADORAS:
DISTORSIONA, MEDIATIZA, LIMITA Y OPRIME HASTA LA TOTAL DOMINACIÓN

marzo 8, 2011 Posted by | DERECHOS HUMANOS, LITERATURA, POESÍA, POLÍTICA, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

30 de enero de 1846: Nace Pérez Bonalde en Caracas. Venezuela

Juan Antonio Pérez Bonalde

  

 

En 1846 nace en Caracas el poeta Juan Antonio Pérez Bonalde, perteneciente a la segunda generación del movimiento romántico en Latinoamérica, y considerado precursor del modernismo por haber traducido obras de Heinrich Heine y Edgar Allan Poe.

Pasó su juventud en Puerto Rico y viajó por Europa, Asia, el Medio Oriente y Latinoamérica. Su poesía está marcada por sentimientos melancólicos y por un ritmo poético rico en matices. Su obra poética fue prolífica destacando “Vuelta a la Patria”, “Flor” y “El Poema del Niágara”, sin duda, sus versos más conocidos.
 
Vuelta a la Patria
Juan Antonio Pérez Bonalde

[1875]

A mi hermana Elodia

¡Tierra!, grita en la proa el navegante
y confusa y distante,
una línea indecisa
entre brumas y ondas se divisa;
poco a poco del seno
destacándose va del horizonte,
sobre el éter sereno,
la cumbre azul de un monte;
y así como el bajel se va acercando,
va extendiéndose el cerro
y unas formas extrañas va tomando;
formas que he visto cuando
soñaba con la dicha en mi destierro.
Ya la vista columbra
las riberas bordadas de palmares
y una brisa cargada con la esencia
de violetas silvestres y azahares,
en mi memoria alumbra
el recuerdo feliz de mi inocencia,
cuando pobre de años y pesares,
y rico de ilusiones y alegría,
bajo las palmas retozar solía
oyendo el arrullar de las palomas,
bebiendo luz y respirando aromas.
Hay algo en esos rayos brilladores
que juegan por la atmósfera azulada,
que me habla de ternuras y de amores
de una dicha pasada,
y el viento al suspirar entre las cuerdas,
parece que me dice: « ¿no te acuerdas?».
Ese cielo, ese mar, esos cocales,
ese monte que dora
el sol de las regiones tropicales…
¡Luz, luz al fin! Los reconozco ahora:
son ellos, son los mismos de mi infancia,
y esas playas que al sol del mediodía
brillan a la distancia,
¡oh, inefable alegría,
son las riberas de la patria mía!
Ya muerde el fondo de la mar hirviente
del ancla el férreo diente;
ya se acercan los botes desplegando
al aire puro y blando
la enseña tricolor del pueblo mío.
¡A tierra, a tierra, o la emoción me ahoga,
o se adueña de mi alma el desvarío!
Llevado en alas de mi ardiente anhelo,
me lanzo presuroso al barquichuelo
que a las riberas del hogar me invita.
Todo es grata armonía; los suspiros
de la onda de zafir que el remo agita;
de las marinas aves
los caprichosos giros;
y las notas suaves,
y el timbre lisonjero,
y la magia que toma
hasta en labios del tosco marinero,
el dulce son de mi nativo idioma.
¡Volad, volad, veloces,
ondas, aves y voces!
Id a la tierra en donde el alma tengo,
y decidle que vengo
a reposar, cansado caminante,
del hogar a la sombra un solo instante.
Decidle que en mi anhelo, en mi delirio
por llegar a la orilla, el pecho siente
dulcísimo martirio;
decidle, en fin, que mientras estuve ausente,
ni un día, ni un instante hela olvidado,
y llevadle este beso que os confío,
tributo adelantado
que desde el fondo de mi ser le envío.
¡Boga, boga, remero, así llegamos!
¡Oh, emoción hasta ahora no sentida!
¡Ya piso el santo suelo en que probamos
el almíbar primero de la vida!
Tras ese monte azul cuya alta cumbre
lanza reto de orgullo
al zafir de los cielos,
está el pueblo gentil donde, al arrullo
del maternal amor, rasgué los velos
que me ocultaban la primera lumbre.
¡En marcha, en marcha, postillón, agita
el látigo inclemente!
Y a más andar, el carro diligente
por la orilla del mar se precipita.
No hay peña ni ensenada que en mi mente
no venga a despertar una memoria,
ni hay ola que en la arena humedecida
con escriba con espuma alguna historia
de los alegres tiempos de mi vida.
Todo me habla de sueño y cantares,
de paz, de amor y de tranquilos bienes,
y el aura fugitiva de los mares
que viene, leda, a acariciar mis sienes.
me susurra al oído
con misterioso acento: «Bienvenido».
Allá van los humildes pescadores
las redes a tender sobre la arena;
dichosos, que no sienten los dolores
ni la punzante pena
de los que lejos de la patria lloran;
infelices que ignoran
la insondable alegría
de los que tristes del hogar se fueron
y luego, ansiosos, al hogar volvieron.
Son los mismos que un día,
siendo niño, admiraba yo en la playa,
pensando, en mi inocencia,
que era la humana ciencia,
la ciencia de pescar con la atarraya.
Bien os recuerdo, humildes pescadores,
aunque no a mí vosotros, que en la ausencia
los años me han cambiado y los dolores.
Ya ocultándose va tras un recodo
que hace el camino, el mar, hasta que todo
al fin desaparece.
Ya no hay más que montañas y horizontes,
y el pecho se estremece
al respirar, cargado de recuerdos,
el aire puro de los patrios montes.
De los frescos y límpidos raudales
el murmullo apacible;
de mis canoras aves tropicales
el melodioso trino que resbala
por las ondas del éter invisible;
los perfumados hálitos que exhala
el cáliz áureo y blanco
de las humildes flores del barranco;
todo a soñar convida,
y con suave empeño,
se apodera del alma enternecida
la indefinible vaguedad de un sueño.
Y rueda el coche, y detrás de él las horas
deslízanse ligeras
sin yo sentir, que el pensamiento mío
viaja por el país de las quimeras,
y sólo hallan mis ojos sin mirada
los incoloros senos del vacío…
De pronto, al descender de una hondonada,
«¡Caracas, allí está!», dice el auriga,
y súbito el espíritu despierta
ante la dicha cierta
de ver la tierra amiga.
¡Caracas allí está; sus techos rojos,
su blanca torre, sus azules lomas,
y sus bandas de tímidas palomas
hacen nublar de lágrimas mis ojos!
Caracas allí está; vedla tendida
a las faldas del Ávila empinado,
Odalisca rendida
a los pies del Sultán enamorado.
Hay fiesta en el espacio y la campaña,
fiesta de paz y amores:
acarician los vientos la montaña;
del bosque los alados trovadores
su dulce canturía
dejan oír en la alameda umbría;
los menudos insectos de las flores
a los dorados pístilos se abrazan;
besa el aura amorosa el manso Guaire,
y con los rayos de luz se enlazan
los impalpables átomos del aire.
¡Apura, apura, postillón, agita
el látigo inclemente!
¡Al hogar, al hogar, que ya palpita
por él mi corazón… Mas, no, detente!
¡Oh infinita aflicción, oh desgraciado
de mí, que en mi soñar hube olvidado
que ya no tengo hogar…! Para, cochero;
tomemos cada cual nuestro destino;
tú, al lecho lisonjero
donde te aguarda la madre, el ser divino
que es de la vida centro de alegría,
y yo…, yo al cementerio
donde tengo la mía.
¡Oh, insoluble misterio
que trueca el gozo en lágrimas ardientes!
¿En dónde está, Señor, ésa tu santa
infinita bondad, que así consientes
junto a tanto placer, tristeza tanta?
Ya no hay fiesta en los aires; ya no alegra
la luz que el campo dora;
ya no hay sino la negra
pena cruel que el pecho me devora…
¡valor, firmeza, corazón no brotes
todo tu llanto ahora, no lo agotes,
que mucho, mucho que sufrir aún falta:
ya no lejos resalta
de la llanura sobre el verde manto
la ciudad de las tumbas y del llanto;
ya me acerco, ya piso
los callados umbrales de la muerte,
ya la modesta lápida diviso
del angélico ser que el alma llora;
ven, corazón, y vierte
tus lágrimas ahora!

II

Madre, aquí estoy: de mi destierro vengo
a darte con el alma el mudo abrazo
que no te pude dar en tu agonía;
a desahogar en tu glacial regazo
la pena aguda que en el pecho tengo
y a darte cuenta de la ausencia mía.
Madre, aquí estoy; en alas del destino
me alejé de tu lado una mañana,
en pos de la fortuna
que para ti soñé desde la cuna;
mas, ¡oh, suerte inhumana!
hoy vuelvo, fatigado peregrino,
y sólo traigo que ofrecerte pueda,
esta flor amarilla del camino
y este resto de llanto que me queda.
Bien recuerdo aquel día,
que el tiempo en mi memoria no ha borrado;
era de marzo una mañana fría
y cerraba los cielos el nublado.
Tú en el lecho aún estabas,
triste y enferma y sumergida en duelo,
que, con alma de madre, contemplabas
el hondo desconsuelo
de verme separar de tu regazo.
Llegó la hora despiadada y fiera,
y con el pecho herido
por dolor hasta entonces no sentido,
fui a darte, madre, mis postrer abrazo
y a recibir tu bendición postrera.
¡Quién entonces pensara
que aquella voz angélica en mi oído
nunca más resonara!
Tú, dulce madre, tú, cuando infelice,
dijiste al estrecharme contra el pecho:
«Tengo un presentimiento que me dice
que no he de verte más bajo este techo».
Con un supremo esfuerzo desliguéme
de los amantes lazos
que me formaban en redor tus brazos,
y fuera me lancé como quien teme
morir de sentimiento.
¡Oh, terrible momento!
Yo fuerte me juzgaba,
mas, cuando fuera me encontré y aislado,
el vértigo sentí del pajarillo
que en jaula criado,
se ve de pronto en la extensión perdido
de las etéreas salas,
sin saber dónde encontrará otro nido
ni a dónde, torpes, dirigir sus alas.
Desató el sollozar el nudo estrecho
que ahogaba el corazón en su quebranto
y se deshizo en llanto
la tempestad que me agitaba el pecho.
Después, la nave me llevó a los mares,
y llegamos al fin, un triste día
a una tierra muy lejos de la mía,
donde en vez de perfumes y cantares,
en vez de cielo y verdes palmas,
hallé nieblas y ábregos, y un frío
que helaba los espacios y las almas.
Mucho, madre, sufrí con pecho fuerte,
mas suavizaba el sufrimiento impío,
la esperanza de verte
un tiempo no lejano al lado mío.
¡Ah del mortal ciego
confía su ventura a la esperanza…!
La ley universal cumplióse luego,
y vi en el alma, presta,
la mía disiparse,
cual mira en lontananza
torcer el rumbo en dirección opuesta
el náufrago al bajel que vio acercarse.
Bien recuerdo aquel día
que el tiempo en mi memoria no ha borrado;
era de marzo otra mañana fría,
y los cielos cerraba otro nublado.
Triste, enfermo y sin calma,
en ti pensaba yo, cuando me dieron
la noticia fatal que hirió mi alma.
Lo sentí, decirlo no sabría…
Sólo sé que mis lágrimas corrieron
como corren ahora, madre mía.
Después, al mundo me lancé, agitado,
y atravesé océanos y torrentes,
y recorrí cien pueblos diferentes,
tenue vapor del huracán llevado,
alga sin rumbo que la mar flagela,
viento que pasa, pájaro que vuela.
Mucho, madre, he adquirido,
mucha experiencia y muchos desengaños,
y también he perdido
toda la fe de mis primeros años.
¡Feliz quien como tú ya en esta vida
no tiene que luchar contra la suerte
y puede reposar en la seguida
inalterable calma de la muerte;
sin ver ni padecer el mal eterno
que nos hiere doquier con saña cruda,
ni llevar en el pecho el frío interno
de la indomable duda!
¡Feliz quien como tú, con altiveza
reclinó para siempre la cabeza
sobre los lauros del deber cumplido;
cual la reclina, por la muerte herido,
tras el combate rudo,
risueño, el gladiador sobre su escudo!
Esa, madre, es tu gloria
y alta recompensa de tu historia,
que el premio sólo del deber sagrado
que impone el cristianismo
está en el hecho mismo
de haberlo practicado.
Madre, voy a partir; mas parto en calma
Y sin decirte adiós, que eternamente
me habrás de acompañar en esta vida.
Tú has muerto para el mundo indiferente,
mas nunca morirás, madre del alma,
para el hijo infeliz que no te olvida.
Y fuera el paso nuevo,
y desde su alto y celestial palacio,
su brillo siempre nuevo
derrama el sol por el cerúleo espacio…
Ya lejos de los túmulos me encuentro,
ya me retiro, solitario y triste;
mas, ¡ay! ¿a dónde voy? ¡si no existe
de hogar y madre el venturoso centro!…
¡A dónde? ¡A la corriente de la vida,
a luchar con las ondas brazo a brazo
hasta caer en su mortal regazo
con el alma en paz y con la frente erguida!

enero 30, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, LITERATURA, POESÍA, Uncategorized | , , , , , , | 2 comentarios

Poemas rompiendo silencios

via: lapolillacubana

enero 17, 2011 at 2:43 pm

 URL: http://wp.me/pbsQl-1JL

“Mi estancia en el Centro de Transito Federal de Oklahoma fue larga. Dieciocho días, aislado, en una celda del llamado “hueco”, días que parecieron una eternidad.

Con algo de papel y diminutos lapicitos, fui escribiendo el diario de estas jornadas, así como un grupo de cartas personales y muy especiales, nacidas en esa soledad, donde, parafraseando versos de Juan Ramón Jiménez, diría: “Tú eres dios de tu pecho, tú eres solo Universo, tú eres uno en tu centro”.

Sólo una parte de ese diario y una de las nueve cartas escritas llegaron a su destino. Me dolió muchísimo que esto pasara, y recurrí a la poesía para revivir las vivencias de aquel aislamiento y, de alguna forma, reponer la irreparable pérdida. Del 3 al 16 de marzo, ya en Florence, nacieron estos poemas, a modo de diario, los que sugiero se lean como un solo poema (como se dice han de leerse los famosos Sonetos de Shakespeare, claro que salvando la gran diferencia entre esa obra clásica y esta modesta creación). Para este poemario decidí escribir versos decasílabos con una rima libre, en la cantidad de versos del soneto. No es mi objetivo la búsqueda de belleza rítmica o de perfección de estrofa, mucho menos crear algo novedoso.

Sólo pretendo llevar al lector hasta los rincones de mi alma por aquellos días de injusto y total aislamiento, aunque también, como dijera Darío: “mi protesta queda escrita” contra el trato y contra la inusual perdida”.

Así nos habla Antonio Guerrero Rodríguez, nuestro Tony, uno de los cinco cubanos prisioneros injustamente en Estados Unidos, de uno de sus poemarios más dolorosamente concebidos: hablamos de “Un lugar de retiro”, que viera la luz el pasado año, gracias a una iniciativa de la Editorial Vigía, de la Ciudad de Matanzas.

Conmovido por la grandeza humana que emana de estos versos, Silvano, un amigo de Cuba y de los 5, tuvo la feliz iniciativa de que publicáramos en Internet -en la mayor cantidad de sitios y traducidos al mayor número de idiomas posibles- los poemas que Tony escribiera en su celda de aislamiento y que conformarían luego “Un lugar de retiro”.

Cada día, nos propone Silvano, a partir del 26 de enero y hasta el 12 de febrero de 2011, se publicará en blogs, listas de correo y en las páginas digitales o escritas que lo deseen, el poema que corresponda a ese día, escrito por Tony un año antes, es decir, entre el 26 de enero y el 12 de febrero de 2010. En italiano, inglés, francés, portugués, y hasta en ruso, búlgaro, azerí, chino, o alemán, los poemas de Tony surcarán el ciberespacio, derribando muros de silencio.

Sea esta una forma más de demostrar a los Cinco nuestra solidaridad, nuestro cariño, la seguridad en la certeza de sus acciones, y también de gritar al imperio, desde todos los rincones, ¡¡Libertad a los 5, YA!!

Digamos como Tony:

“Hay cansancio, pero no me rindo.

Hay cortaduras, pero no sangro.

Tanta fatiga, tantos dolores

calmo con el amor de mis sueños,

hechos de una materia invencible

que no reconocen los guardianes”.

Los invitamos a participar en esta nueva acción poética “Poemas rompiendo silencios” en solidaridad con los 5 y muy en particular, en homenaje a Antonio Guerrero, un hombre que incluso en las más terribles circunstancias, nunca ha perdido su valor y su sonrisa. 

Si quieren recibir alguna de las traducciones por correo electrónico para incorporarse a la campaña, pueden escribirnos hasta el 24 de enero a:

POEMAS TONY tonyunlugarderetiro@gmail.com

 A partir del 26, ya deberán comenzar a publicarse los poemas.Ver Infografía en Cubadebate

enero 17, 2011 Posted by | POESÍA, POLÍTICA | | 3 comentarios

12 de noviembre, 1651 : México: Nace Sor Juana Inés de la Cruz

 En 1651 nace en la hacienda de San Miguel de Nepantla, México, la poetisa Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, una de las figuras más representativas de las letras latinoamericanas, conocida bajo el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz.

Sus escritos revelaron un pensamiento adelantado para su época que no entendieron los hombres de Iglesia que la rodeaban. Su formación fué febril y autodidacta. Su producción literaria fue principalmente poética, destacando los sonetos y las obras para teatro.

vía ENcontrARTE – Efemérides – 12 de noviembre : México: Nace Sor Juana Inés de la Cruz.

noviembre 12, 2010 Posted by | BIOGRAFÍA, LITERATURA, POESÍA | , , , | Deja un comentario

ADIOS

Extraido de Ediciones YO (Yaracuy Oculto)

Adiós


Alfonsina Enrriqueidy Piña. 25 de Septiembre de 1988. San Felipe. Actualmente reside en Guama Municipio Sucre, y es miembro del movimiento literario “Verbos Subversivos”.
Yo conozco la sombra detenida
la soledad suculenta
la envestida superficie de lo cotidiano
el incolor endulzado
la llave del vientre en su propio desgarro
la llama inventada por los autobuses
la barbarie exhausta
del barco y la incertidumbre.

Yo conozco la sordera lactante
bajando en destellos
las balas clandestinas
las filas de la resistencia
el altitonante grito que se desploma
el ejército errabundo
que viene y va.

Yo conozco a los seres abatidos
en la persecución del impulso
el escarmiento del tiempo
los agobiados vacíos después
de leer a RIMBAUD
los atrincherados dialectos
en el equinoccio del alma
la furia sangrante
como buitre aéreo
la luna, el sonido
y el crepitar envenenado
por los escupitajos del golpe.

Yo conozco a la brújula
Al carbón perturbado
Al hurto exacto de la textura.

Yo conozco el camino
La piedra en el diente
La quebrada moribunda
Yo conozco…

Yo conozco el túnel

Túnel devastador
Tatuado a mí ombligo
En pinceles hacia el reposo
De la última salida.

Yo conozca la simiente
La palabra única
Fundida
Abrazada al suelo
Servida en condena
Despiadada en su reflujo.

Yo conozca la palabra jamás olvidada.

agosto 15, 2010 Posted by | LITERATURA, POESÍA | , | Deja un comentario

CHE GUEVARA, AÑOS DECISIVOS. Hilda Gadea.(POEMA ESCRITO ENTRE GUATEMALA Y SU ESTANCIA EN MEXICO)

QUISE LLEVAR EN LA MALETA

EL SABOR FUGAZ DE TUS ENTRAÑAS

Y QUEDÓ EN EL AIRE CIRCULAR Y CIERTO,

EL INSULTO A LO VIRIL DE MI ESPERTANZA.

YA ME VOY POR CAMINOS MÁS LARGOS QUE EL RECUERDO

CON LA HERMÉTICA SOLEDAD DEL PEREGRINO,

PERO, CIRCULAR Y CIERTO, A MI COSTADO

ALGO MARCA EL COMPÁS A MI DESTINO.

CUANDO AL FINAL DE TODAS MIS JORNADAS

YA NO TENGA UN FUTURO HECHO CAMINO,

VENDRÉ A REVERDECERME EN TU MIRADA

ESE RIENTE JIRÓN DE MI DESTINO.

ME IRÉ POR CAMINOS MÁS LARGOS QUE EL RECUERDO

ESLABONANDO ADIOSES EN EL FLUIR DEL TIEMPO.

mayo 14, 2010 Posted by | POESÍA, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

www.mallcubano.com

La plataforma electrónica www.mallcubano.com, que contiene el mayor centro comercial online de la cultura de la Isla, fue presentada a la prensa este martes, en la Casa del ALBA de la capital.
Teresita Espino, gerente general de la Agencia Soy Cubano, explicó que la iniciativa tiene como objetivo poner en manos de todos los ciudadanos del mundo, productos y servicios culturales nuestros, apoyados en las herramientas que ofrece este tipo de comercio.
La directiva señaló que el término Mall se maneja mucho en las redes comerciales. La propuesta «defiende la cubanía, pero no olvida que compite en un escenario internacional fuerte y que requiere de determinados estándares mundiales».
El nuevo proyecto se ha nutrido del trabajo acumulado —desde 2001 a la fecha—, en el área del comercio electrónico de la Agencia Soy Cubano de Artex, perteneciente al Ministerio de Cultura. De ahí que en 2009 www.mallcubano.com saliera a la luz pública precisamente para mostrar un nivel superior de desarrollo en ese campo.
En Mall, como también nombran sus creadores al sitio, se pueden encontrar todas las manifestaciones artísticas. También se ofrece la posibilidad de reservar en hoteles desde cualquier país para participar de los eventos culturales realizados en Cuba; a la vez que incluye la descarga de música cubana en formato Mp3, la cual puede adquirirse abonando el monto correspondiente. 
http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2010-04-06/presentan-nueva-plataforma-virtual-para-la-cultura-/

abril 7, 2010 Posted by | FOLCLORE, LITERATURA, LO CULTURAL/IDEOLOGICO, POESÍA, POLÍTICA | , , | Deja un comentario

NUESTRA AMERICA: JOSE MARTI

Por su natalicio, HOY,  hemos transcrito este maravilloso texto suyo, como homenaje al Grande Prócer cubano de América.

José Martí

       Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¿Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos «increíbles» del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas.

Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña.

 

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar

bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas.

 

El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país

La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado

en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos

gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en

que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia

acumulada de los libros, porque no se administra en acuerdos con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías.

La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay

patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.

Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye la libertad francesa a unos cuantos

bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los  poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que habían izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella,entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

Con los oprimidos había que hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros -de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen-, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina.

 Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

Pero «estos países se salvarán», como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide «a que le hagan emperador al

rubio». Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra

su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por

ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor.

Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república.

El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos!

¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.

De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto,luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra hbgvºpara quien no les dice a tiempo la verdad.

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país,trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la  vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

enero 30, 2010 Posted by | HISTORIA, LITERATURA, LO CULTURAL/IDEOLOGICO, POESÍA, POLÍTICA | , , , | Deja un comentario

CHINO VALERA MORA

 
Víctor Valera Mora (Valera, 1935-Caracas, 1984).Poeta, sociólogo.En su Nueva Antología y Obras Completas se han incluido en su totalidad los textos de los libros Canción del soldado justo (1961) y Con un pie en el estribo (1962), una selección de su libro capital Amanecí de bala (1971), así como de 70 poemas stalinistas (1979), y textos de su libro póstumo Del ridículo arte de componer poesía (1979-1984).
Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el
[rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho
[el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho
[el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas llanuras noches domésticas

Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio

enero 13, 2010 Posted by | LITERATURA, POESÍA | , | Deja un comentario

Sor Juana Inés de la Cruz: Feminismo Barroco

Luciana Mc Namara / ENcontrARTE

 

Según sus biógrafos, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana (de Asuaje, para algunos), conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, con tres años de diferencia nació dos veces. La primera bajo la constelación de Escorpio en el año de 1648 y la segunda con la de sagitario en 1651, ambas, eso sí es seguro, en la hacienda San Miguel de Nepantla, en un pueblito del valle de México cercano a Amecameca que pertenecía para ese entonces a su abuelo materno don Pedro Ramírez.

Juana Inés fue la hija de una criolla adinerada, Isabel Ramírez de Santillana y de un español escurridizo, vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca, militar español oriundo de Vergara, en la provincia vasca de Guipúzcoa cuya conducta, dejó a Juana bajo la sombra de hija ilegítima, cosa grave en aquellos días de la Nueva España mexicana. No obstante la pequeña demostró muy rápido sus habilidades. Aprendió a leer con su hermana mayor a los tres años a escondidas de doña Isabel, su madre. “Me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi parecer, a la maestra, le dije que mi madre ordenaba me diese lección.” Entre lecciones clandestinas y juegos de niños, Juana descubrió el náhuatl, el castellano y luego un poco más tarde el latín de manera autodidacta que aprendió en veinte lecciones. Su facilidad con los idiomas le permitió comunicarse con sus amigos indígenas, criollos y además con media Europa, como dice Octavio Paz en el libro: Las Trampas de la fe.

Durante su infancia Juana no sólo oyó las historias de su tierra, entre chilaquiles y nopales en la cocina de humo, sino que descubrió la biblioteca del abuelo, que para ser biblioteca de hacienda en aquellas remotas épocas estaba muy bien surtida. Poco a poco se hizo aficionada a los libros, sobre todo a los de teología y los textos griegos y romanos clásicos. Sin perturbar a nadie, a los 8 años ya había leído a Virgilio, Ovidio, Séneca, Lucrecio y su De Rerum Natura bajo la tutela de su abuelo quien solía acompañarla durante sus largas horas de lectura. A esa misma edad escribió una loa eucarística para la fiesta de Corpus que dejó boquiabiertos a muchos personajes importantes del momento y deseaba con fervor ir a la universidad, la institución educativa escolástica de mayor importancia para la época, dirigida, por supuesto, por estrictas doctrinas religiosas.

A la muerte de su abuelo, en 1656, su madre la envió a la capital a vivir a la casa de su hermana, María Ramírez, esposa del acaudalado Juan de Mata. Según ella misma cuenta, estudiaba constantemente de manera apasionada y era tal su obsesión que llegó a recurrir a métodos auto-coercitivos como cortarse el cabello poniendo como plazo el tiempo que llevara volver a crecerle para aprender algo que deseaba intensamente. En Ciudad de México aprende latín en veinte lecciones con el bachiller Martín de Olivas, bastándole solamente esas pocas para dominar la lengua, permitiéndole continuar explorando lecturas de contenido filosófico y teológico pasando a ser considerada como una niña prodigio a los que todos deseaban conocer. Es así que comienza a frecuentar a la alta sociedad la cual se interesa no sólo en su impresionante inteligencia sino también en su sonada belleza.

Cuando cumple los dieciséis, en 1664, sus tíos la introducen en la corte virreinal novo hispana. Hay muy pocos datos biográficos de este tiempo mas, se conoce que se ganó rápidamente el cariño de la virreina Leonor María Carreto, marquesa de Mancera y que fue admitida como parte de la corte al servicio de esta. Allí permanece hasta los veinte años desarrollando un increíble y multifacético talento tanto para las matemáticas, como para la filosofía, la música, la observación y experimentación científica, las letras y la teología. Aunque incursionar en estos temas era sólo terreno de hombres, a Juana se le otorgó cierta concesión por su especial virtud. Los virreyes protegieron a Juana Inés de manera decidida en todos sus caprichos. Sobre todo la marquesa de Mancera quien había desarrollado un amor especial por la joven. Se cuenta que el virrey Antonio Sebastián de Toledo, asombrado por la sapiencia demostrada por Juana, convocó a cuarenta letrados de varias facultades para que fuera sometida a una prueba extraordinaria de conocimiento y ésta, dejando sin argumentos a los académicos, respondió cada una de las preguntas, razonamientos y réplicas superando el examen en condiciones de excelencia.


Durante el siglo XVII a la mujer no se le estaba permitido adentrarse en el conocimiento, sólo debía cumplir con el rol de esposa y madre, creyente y sumisa. Juana, alcanzó un nivel que a muchos molestaba, sumado el rechazo que tenía a la idea de matrimonio que dentro de la vida cortesana jugueteaba con ella sin descanso. Llegaba a hora de la decisión. Su edad y los compromisos de la época la presionaban. Harta de la vida cortesana y sin muchas opciones por delante, decide entrar a un convento porque, “para la total negación que tengo al matrimonio es lo más decente que puedo elegir en materia de la seguridad de mi salvación”. Juana Inés el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola… no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.

Fue el padre Núñez de Miranda, confesor de los virreyes y de la propia Juana, quien, al parecer, al saber que la jovencita no deseaba casarse le propuso escoger el camino de la fe. De esta manera, a los diecinueve años, entró primero al convento de San José de las Carmelitas Descalzas el 14 de agosto de 1667 saliendo de ahí a los tres meses por la severidad de la regla y el rigor de la orden que, de hecho, la llevan a enfermarse. Luego permanece un año y medio en palacio, del que se cuenta que durante ese tiempo conoció el amor y la decepción, ya que su condición de hija natural no le permitía ostentar un linaje sin mancha. para después ingresar a la mucho más flexible orden de clausura de las Jerónimas en el convento de Santa Paula donde, por fin profesó el 24 de febrero de 1669 convirtiéndose en Sor Juana Inés de la Cruz. Allí Sor Juana escribió la mayor parte de su obra y alcanzó la madurez literaria, pues pudo compartir sus labores de contadora y archivista del convento con una profunda dedicación a sus estudios. Aunque le fue ofrecido el lugar de Abadesa del convento, Sor Juana lo rechazó en dos oportunidades.

En Santa Paula, Sor Juana estaba instalada en una celda -individual y espaciosa- de dos pisos en los cuales acumulaba todo tipo de artefactos para sus estudios y valiosos libros que las hermanas a su servicio limpiaban del polvo constantemente. Allí realizó experimentos científicos y astronómicos; y llegó a poseer una biblioteca personal de aproximadamente 4.000 volúmenes, (considerada la biblioteca más rica de su tiempo) además de sus instrumentos musicales, medición, experimentación y mapas de toda índole. Pasó la vida escribiendo versos sacros y profanos, villancicos para festividades religiosas (San Pedro, Santa Catarina, Navidad…) autos sacramentales y dos comedias. Llegó a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música y pintura, por citar solamente algunas de sus disciplinas favoritas. Y tal era su distinguida popularidad que, su celda, habíase transformado en punto de reunión de académicos, jueces, poetas e intelectuales como Carlos de Sigüenza y Góngora, pariente y admirador del poeta cordobés, cuya obra introdujo en el virreinato.

Famosa aún dentro del claustro, constantemente era llamada para escribir obras por encargo -décimas, sonetos, liras, rondillas, obras de teatro, etc.-, que iban desde profundos temas religiosos hasta los más profanos. Su exquisitez de palabra escrita en verso por la tendencia de la época, “cuajaba en composiciones que constituían verdaderos logogríficos del intelecto, en donde se vestía a la idea con un ropaje enfarragoso, para luego gozar en desnudarla. Al respecto ha dicho un autor que “en tal época hablar claro era un pecado”. La producción de Sor Juana en su gran mayoría poética, con todo y ser presa de la misma afectación, por su sinceridad y fuerza alcanza tonos desconocidos de sus contemporáneos, en grado tal que, hay quienes piensan que ella y Juan Ruiz de Alarcón, integran “la mayor gloria de México virreinal”; más aún: que únicamente por Sor Juana se salva la literatura del siglo XVII, que era cultivada por “poetas sin condiciones de cultura ni talento”.Cuando el nuevo virrey Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, junto a su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, arriban a México en 1680 a Sor Juana le fue encargada de crear el Arco Triunfal en honor de los virreyes de la Laguna. Así llega a la concepción del formidable y alabado Neptuno Alegórico, cuya barroca y magnífica “fabrica” le abrió las puertas de palacio y la convirtió en favorita de los virreyes, sus mecenas. Sor Juana y la Condesa de Paredes entablaron una estrecha amistad al punto de que la sacerdotisa escribe cientos de poemas dedicados a Lisi o Lísida, como llamó a la marquesa y que, según opiniones de muchos analistas y ávidos lectores, su contenido es tan apasionado y encendido que le atribuyen rasgos de homosexualidad.

Mientras tanto su confesor, el jesuita Antonio Núñez de Miranda, le reprochaba constantemente que se ocupara de temas mundanos y no religiosos. El frecuente contacto con las más altas personalidades de la época y su gran fama intelectual, desencadenó la ira del padre, principalmente después de que Sor Juana fuese elegida para realizar el “Arco Triunfal”. Pero Juana continuó con su trabajo por encargo apoyada por los virreyes. De 1680 a 1688, es una época de gran producción literaria en la que abundan admirables sonetos, silvas, endechas, glosas, liras, quintillas, décimas, redondillas, ovillejos amorosos, religiosos, filosóficos y satíricos, numerosos romances, composiciones en las que destaca su gran variedad de metros y estrofas. Esta cualidad la coloca entre los más altos poetas de su período, apenas igualada por ninguno anterior. En los villancicos, quizá uno de los aspectos menos estudiados de su obra, despliega la mayor riqueza.

Obras de todo género y tipo, cortesanas y religiosas, se van acumulando en su producción: comedias de enredo, Los empeños de una casa, La segunda Celestina, tal vez escrita con Agustín Salazar y Torres; la comedia mitológica Amor es más laberinto, escrita con Juan de Guevara; autos sacramentales: El Divino Narciso, El cetro de José, San Hermenegildo, en los que utilizando la poética de Calderón de la Barca nunca desmerece de su modelo; en las loas que preceden a los dos primeros autos mencionados se reitera la relación de los sacrificios humanos aztecas con la Eucaristía, concediéndole derecho de existencia a la religión azteca.

Sin embargo la perversidad humana continuaba acechándola de cerca. No faltaron los obstáculos y obcecaciones de las mentes conservadoras que lucharon hasta extinguir esa llama de sabiduría femenina, prohibida por leyes retrogradas que obedecían a intereses muy personales. Juana creyó intuir y disolver el problema deshaciéndose de su confesor Antonio Núñez de Miranda bajo la protección de la entonces virreina, marquesa de la Laguna (según se deduce de la recientemente descubierta Carta al Padre Núñez, escrita en 1682, que muestra una faceta polémica y argumentativa de la poetisa). Pero no fue así, y pronto el mundo se le vendría abajo. La pareja de virreyes permaneció en México hasta el año de 1688. Y a partir de entonces Sor Juana queda desolada y comienza a ser el blanco de críticas, frustraciones ajenas y el centro de terribles ataques misóginos.

 

Mientras la condesa ayudaba a publicar en Madrid la primera edición del libro Inundación Castálida, -que reúne buena parte de la obra poética de Sor Juana Inés de la Cruz- alrededor de 1689; en México (o Nueva España) era publicado sin su permiso, una carta en la que ella hacía una contundente crítica al famoso sermón del Jesuita portugués Antonio de Vieyra, muy afamado teólogo de la época con el extenso título de Carta atenagórica de la madre Juana Inés de la Cruz, religiosa profesa de velo y coro en el muy religioso convento de San Jerónimo que imprime y dedica a la misma Sor Filotea de la Cruz, su estudiosa aficionada en el convento de la Santísima Trinidad de Puebla de los Ángeles. El curioso seudónimo femenino de Sor Filotea de la Cruz fue adoptado por nada menos que su supuesto amigo, el Obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, quien acompaña el texto escribiendo una carta amonestándola por su preocupación en temas mundanos y por su ignorancia en los asuntos bíblicos, tanto en su poesía como en su estudio. Aun reconociendo el talento de la autora, el Obispo le recomendaba que se dedicara a la vida monástica, más acorde con su condición de monja y mujer que a la reflexión teológica, ejercicio reservado sólo para hombres.

Sor Juana escribió una energica réplica, la famosa Respuesta a Sor Filotea, la cual fue considerada como el primer manifiesto feminista de todos los tiempos. La máxima jerarquía eclesiástica, particularmente el arzobispo Aguiar y Sejías, comenzó un ataque cada vez más abierto, exigiendo que Sor Juana renuncie a sus libros y a todos sus estudios mundanos. Sin embargo ella desafió la autoridad y continuó escribiendo. Esta vez, un grupo de villancicos sobre la vida de Santa Catharina de Alejandría en los cuales se perciben un desafiante tono feminista.

Aunque en 1692 a Sor Juana se le otorgaron dos reconocimientos principales en el concurso universitario “Triunfo Parténico”, ya la sociedad del momento la había vetado. Poco después fue obligada a deshacerse de toda su biblioteca y aparatos acumulados en su recinto y obligada a dedicarse exclusivamente a los asuntos conventuales. Así que, así murió, entregada a la vida religiosa, mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695.

 

 

diciembre 4, 2009 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, LITERATURA, POESÍA, Religión | , , , , , | 1 comentario

Pocas palabras para la muerte y la poesía.

5135dc25b58c0b74030bbb089984e096Mora TorresPublicado el 11 de Noviembre de 2009 por Mora Torres

La santidad del poeta, que existe en realidad, le viene por estar distraído del mundo (El lugar de las devociones). Uno cuando come no es poeta, uno cuando fuma no es poeta, y no porque esas tareas sean convencionalmente “prosaicas”. El poeta hace viajes fuera del mundo y percibe (Los Mecanismos Físicos y Metafísicos de la Existencia Relativa); el poeta es ocasional, viajeramente poeta. Cuanto más permanece en su condición, más adquiere esa pureza, esa incontaminación, que hace al santo. No es difícil verlo. Pero más allá, estoy empezando a Ver (Hacia la Construcción de una Logoterapia Organizacional) VEO: me pregunté esta tarde por el deseo de lo Más y lo Mejor. Ser el más inteligente, bueno, y bello. Ser el Mejor poeta. El trabajo es silencio, es Menos (Significado y motivación del trabajo). El trabajo del poeta es silencio (Hacia una pedagogía del silencio). Volver milagro las palabras (Vírgenes negras), hacerlas sonar, se hace en pleno silencio. Por eso escribí un verso que cuenta telarañas. Que ninguna vibración invada el trabajo del poeta para que no se rompan esas telas que se rompen con suspiros apenas; telas de telaraña que son los signos que el poeta descifra y traduce. Quiero: trabajar en silencio, en modestia, casi en misticismo, digamos en ascesis, la poesía de mi alma que es como la poesía de todas las almas (Carta a los adolescentes infames). Lo que me diferencia es, en los que no son poetas -o no trabajan la poesía- que ellos no lo saben o, acaso, no lo desean. Pero el que Ve del todo lo desea. Quiero quedarme quieta, silenciosa, sin guerras interiores; dar mi poema. “He tenido mi visión”, dice la pintora de Al faro, de Virginia Woolf (Literaturas) Cada poeta que se sabe así, debe dar un fragmento, buscarlo hasta tallarlo, conseguirlo, revolver cielo y tierra hasta eso, su fragmento. No abatirse por lo innumerable, por lo genial, que ya está dado. Ninguna biblioteca está completa hasta que no contenga ese fragmento (El sentido de Babel). Trabajo velado, silencioso, de mendigo, sin fastos, sin fiesta, sin dinero (El Dinero). El más lujoso del hombre, sin embargo (Las siete maravillas del mundo). ¿Y por qué el Más? ¿Por qué el Mejor? ¿Por qué el Más? ¿No era que debían eliminarse el Más, el Mejor? Sí lujoso, no el Más. Quise contrastar, perdón. Sin más, en vías del menos en realidad. Existe lo menor. Lo que no existe es lo mayor. Es precioso. No es lo más precioso. No es lo menos precioso. Conseguir un poema, una vida, un soplo. Un instante de paz. Un poco de belleza, éxtasis, perfumes. Transmutar lo horrible en palabras que no sean horribles y formando lo hermoso digan lo horrible, tarea de poetas. Pero no la única tarea del hombre. Tarea mía y de otros, no de todos. Hay otras. Ninguna Más ni Menos importante. Hay otras caras que han sido bellas. Unas fueron particular, individual o deformadamente bellas. Otras tuvieron la belleza que todos ven. Ninguna fue la más bella. Y la inteligencia… Oh, Dios, dame inteligencia para pensar sobre la inteligencia. Creo con sinceridad y quizá con locura que el hombre está equivocado. Belleza, bondad, inteligencia, talento: mundo suave. La santidad y la poesía se hacen con materia distinta: Atravesar el papel hasta lo desconocido, con música de solas palabras, poner los dedos en la luna con la mirada, irse hacia dentro del espejo más. Atravesar el papel y por ese agujero llegar al conocimiento íntimo de lo extraño, esto quiero fijar en un poema que tenga lo menos posible de palabras, incendiar las páginas como hojas resecas que se queman para ordenar el paisaje, incendiar y agujerear el papel hasta lo inconcebible que será concebido en ese lugar de llegar en el preciso momento de llegar cuando caigan los velos. Perdón, voy a hablar de la muerte Debo escribir lo que es la muerte para mí, pero con sinceridad, sin subterfugios: un horror sagrado del mármol y el olor descompuesto de las flores y de la ceremonia y el cajón. En el fondo, y no quisiera hacer una acotación excesivamente cruel o cínica, para curarme del espanto de la muerte bastaría con que los muertos desaparecieran, fueran ocultados al morir. Uno se entera de que alguien murió y puede llorar sin pompa su ausencia; nada ve de la carne de los muertos. ¿Por qué ocuparse los vivos de la carne muerta? ¿Qué ansiamos proteger, qué guardar? La muerte debería ser una desintegración en humo, y aun este humo, invisible. ¿Y si los científicos encontraran el modo? Dirían: qué infame el progreso, cómo deshumaniza a la muerte. Pero la muerte es inhumana, y en realidad nada mejor que su deshumanización. ¿Qué son los muertos ahora? O sólo polvo o algo más que humanos. Y como nunca sabremos desde acá…

noviembre 12, 2009 Posted by | LITERATURA, NARRATIVA, POESÍA, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Carta a su Maestro Don Simón Rodríguez…

Pativilca, 19 de enero de 1824.

Al señor don Simón Rodríguez.
MIRADA ENTRE BOSQUES

¡Oh mi Maestro!

Oh mi amigo!

Oh mi Robinson! Vd. en Colombia!Vd. en Bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es Vd. el hombre más extraordinario del mundo; podría Vd. merecer otros epítetos pero no quiero darlos por no ser descortés al saludar un huésped que viene del Viejo Mundo a visitar el Nuevo; sí, a visitar su patria que ya no conoce, que tenía olvidada, no en su corazón sino en su memoria. Nadie más que yo sabe lo que Vd. quiere a nuestra adorada Colombia. ¿Se acuerda Vd. cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Ciertamente no habrá Vd. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó, por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener. 

Vd., Maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia. Con qué avidez habrá seguido Vd. mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por Vd. mismo. Vd. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Vd. me señaló. Vd. fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede Vd. figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Vd. me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Vd. me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles. En fin, Vd. ha visto mi conducta; Vd. ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Vd. no habrá dejado de decirse: todo esto es mío, yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna, ahora robusta, fuerte y fructífera, he aquí sus frutos; ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín que planté; voy a gozar de la sombra de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible, privativo a todo. 

Sí, mi amigo querido, Vd. está con nosotros; mil veces dichoso el día en que Vd. pisó las playas de Colombia. Un sabio, un justo más, corona la frente de la erguida cabeza de Colombia. Yo desespero por saber qué designios, qué destino tiene Vd.; sobre todo mi impaciencia es mortal, no pudiendo estrecharle en mis brazos: ya que no puedo yo volar hacia Vd. hágalo Vd. hacia mí; no perderá Vd. nada; contemplará Vd. con encanto la inmensa patria que tiene, labrada en la roca del despotismo por el buril victorioso de los libertadores, de los hermanos de Vd. No, no se saciará la vista de Vd. delante de los cuadros, de los colosos, de los tesoros, de los secretos, de los prodigios que encierra y abarca esta soberbia Colombia. Venga Vd. al Chimborazo; profane Vd. con su planta atrevida la escala de los titanes, la corona de la tierra, la almena inexpugnable del Universo nuevo. Desde tan alto tenderá Vd. la vista; y al observar el cielo y la tierra, admirando el pasmo de la creación terrena, podrá decir: dos eternidades me contemplan: la pasada y la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico a su autor, será tan duradero, indestructible y eterno como el Padre del Universo. 

¿Desde dónde, pues, podrá decir Vd. otro tanto tan erguidamente? Amigo de la naturaleza, venga Vd. a preguntarle su edad, su vida y su esencia primitivas; Vd. no ha visto en ese mundo caduco más que las reliquias y los desechos de la próvida Madre: allá está encorvada con el peso de los años, de las enfermedades y del hálito pestífero de los hombres; aquí está doncella, inmaculada, hermosa, adornada por la mano misma del Creador. No, el tacto profano del hombre todavía no ha marchitado sus divinos atractivos, sus gracias maravillosas, sus virtudes intactas. 

Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a Vd. a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito (*) más fuerte: la amistad invoco. 

Presente Vd. esta carta al Vicepresidente, pídale Vd. dinero de mi parte, y venga Vd. a encontrarme. 

BOLIVAR.

(*) Así está en la copia original de letra de Diego Ibarra, quien sirvió de amanuense en la secretaría.  Palabra empleada en la acepción de deseo vehemente del ánimo. En las versiones publicadas dice “epíteto”, lo que no viene al caso.

octubre 29, 2009 Posted by | EDUCACIÓN, HISTORIA, LITERATURA, LO CULTURAL/IDEOLOGICO, POESÍA, POLÍTICA | , , , , | Deja un comentario

Kelly Pacheco rompe el celofán

 

 

 
 

 Kelly Pacheco rompe el celofán

En el cuarto piso, apartamento 11, primer poemario de esta autora barquisimetana, cuyas imágenes y atrevimiento lo sitúa en un espacio diferencial dentro de la nueva literatura venezolana:

“Pero la idea, de que al abrir la segunda gaveta, voraces vaginas
saldrán de entre tus secretas cosas a morder mi mano, no acaba de convencerme”.

Kelly Pacheco nos honra con esta publicación que incrementa el reservorio poético del Estado Lara y el país, dando muestra de su fertilidad y sobretodo, de ese punto de ebullición que hoy día vivimos al calor de una revolución cultural que incentiva el pensamiento crítico y creativo.

Ediciones Yo invita a disfrutar de esta obra publicada por la Red nacional de Imprentas, Capítulo Lara.

octubre 29, 2009 Posted by | LITERATURA, POESÍA | , , , , | Deja un comentario