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A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

29 de junio 2011: Antonio Gramsci: “ODIO A LOS INDIFERENTES”. Venezuela


“Odio  a  los  indiferentes”

ANTONIO GRAMSCI

Hace 84 años, el 27 de
abril de 1937, moría Antonio Gramsci en un hospital penitenciario, apenas 6 días
después de haber recobrado formalmente la libertad, tras cumplir, en situación
penosísima, más de 10 años de cárcel de los más de 20 a que le condenó un
tribunal fascista mussoliniano. Acaso sea Gramsci hoy, el clásico del socialismo
marxista más grotesco e ignorantemente manipulado por unas “humanidades”
académicas franco-norteamericanas olvidadizas de la historia del movimiento
obrero europeo.

Para conmemorar su muerte -dada a
conocer al mundo por las emisoras de radio de la Barcelona revolucionaria
(1.936-1939) hemos elegido un característico textito suyo de juventud (publicado
por vez primera el 11 de febrero de 1.917 e inédito en castellano) que, entre
varias otras, tiene la virtud de no ser fácilmente pasible de manoseo
pseudoacadémico. Y es el siguiente: “Odio a los indiferentes”. Creo que
vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de
ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son
bellaquería
, no vida. Por eso odio a los indiferentes.”La indiferencia es el
peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia.
Opera pasivamente, pero opera”.

Es la fatalidad; aquello con que no
se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la
materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se
abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad,
permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente
el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego
derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de
la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que
disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al
indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman
obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer
valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?  “Odio a los indiferentes
también por esto
: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes.

Pido cuentas a cada uno de ellos:
cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente,
qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de
ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con
ellos mis lágrimas. “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la
consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que
los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre
unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la
fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando
desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista.
Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.”

Comentario de un lector al escrito arriba indicado, que recoge
manifestaciones de Antonio Gramsci, en concreto a la frase “odio a los
indiferentes”.
El lector tiene que tener en cuenta que las
manifestaciones de Gramsci las hace casi en plena Primera Guerra Mundial
(1.914 -1.918), en su juventud, en una Italia marcada por las
consecuencias de haber participado en dicha guerra, en la cual entró el 23 de
mayo de 1.915


Las manifestaciones las dirige
Gramsci a esas clases medias y pequeña burguesía, y a algunos sectores de las
clases trabajadoras, desclasados y
chovinistas
, que fueron, o estuvieron, indiferentes, e incluso
muchos apoyaron entusiasmados/as que su país, Italia, participara en dicha
guerra, en vez de luchar para impedirlo y también para impedirla.


Más o menos ocurre hoy en nuestra
sociedad con esa gran masa de súbditos/as, que no ciudadanos ni
ciudadanas, indiferentes
, que “pasan” de participar en política y
preocuparse por los asuntos públicos, permitiendo, con sus indiferencias que,
muchos listillos, que sí les interesan la política para medrar de ella y
corromperse con los dineros públicos, sirvan más a los intereses de las altas
finanzas internacionales que a los intereses sociales de sus propios
conciudadanos, haciendo lo que les viene en gana desde sus puestos políticos que
ocupan en las diferentes administraciones e Instituciones del
Estado.


Los indiferentes “no
quieren saber nada de política”, pero se cabrean en las barras de los bares como
charlatanes de baja estofa, quejándose de esto y de lo otro, de lo que hacen o
dejan de hacer los gobernantes de turno, ya sean en los gobiernos municipales,
Autonómicos, del Estado o de la Unión Europea.


Muchos/as de esos/as indiferentes
se “preocupan” solamente de temas de fútbol y de las Belenes Esteban de turno,
de los Reality Show y de los programas basuras que emiten ciertos canales
televisivos; los y las indiferentes esperan que otros y otras, que sí luchan y
se movilizan, les resuelvan sus problemas sociales y económicos. Se quejan de
todo
, pero no se mueven para nada para intentar, colectivamente, con otros y
otras, participar y dar la batalla contra los recortes sociales y luchar para
reivindicar derechos como ciudadanos/as que están
recogidos en la Constitución
, pero que los grandes partidos de
derecha, “socialdemócratas descafeinados” y “nacionalistas” se niegan aplicarlos
y hacer que se apliquen y se respeten. Millones de indiferentes en situación
de desempleo se quejan del paro que existe
, pero no se preocupan en asistir
a las movilizaciones o actos públicos que se convocan para protestar y denunciar
al gobierno de turno por todo ello y por los recortes sociales. Así son los y
las indiferentes…


Actualmente, en nuestro país,
siguen triunfando los ladrones de guante blanco, los que se lo llevan
calentito “legalmente”; y los políticos “democráticos” que nos llevan jodiendo,
“legalmente”, con sus políticas antisociales a la mayoría de la población
trabajadora activa, y a la desempleada, a la juventud activa, y a la
desempleada, y a los pensionistas; Los gobiernos, y partidos que los apoyan, que
vienen agrediendo e invadiendo militarmente a otros países para robarles sus
riquezas naturales, especialmente el petróleo; los que meten al país en
guerras “humanitarias”
, produciendo en la población atacada matanzas en la
población civil, a las que llaman “daños colaterales”, que no son otra
cosa que crímenes contra la humanidad, ante la indiferencia de los y las
indiferentes…

En la actual situación que estamos
viviendo, tenemos que apoyar al movimiento de los indignados y de las
indignadas
, y convencer a los y las indiferentes, para hacerles ver a estos
últimos que la lucha por cambiar las cosas, para mejorar las condiciones de vida
de millones de personas, es responsabilidad de todos y de todas. A continuación
reproducimos un artículo que trata sobre el Movimiento 15 de Mayo–Democracia
real ya
, publicado en un medio de comunicación. Y es el
siguiente:

“indignados  e  indiferentes”

“Pasan los días, los años, la vida, y
uno se convence cada vez más de que los seres humanos en colectividad no deben
dejar de constituir nunca una sociedad cuyos miembros han de caracterizarse
siempre por una permanente y acechante actitud crítica e impugnadora ante los
gobernantes y ante la propia vida. Y así debe ser desde las primeras sociedades
en las que vivimos juntos y compartimos obligaciones y deberes, es decir, la
familia y la escuela.

Pienso que
es preferible el individuo crítico, impugnador, incluso rebelde, frente al
insensible, insolidario e indiferente. Los primeros son partidarios de regular
la vida en colectividad y se esfuerzan por racionalizar un sistema colectivo de
libertades y obligaciones que haga posible el perfeccionamiento intencional y
permanente de las facultades específicamente humanas. Los segundos son los
egoístas
, los partidarios de que todo se lo den hecho, a los que la vida del
prójimo les importa un pimiento, la carne de cañón para los regímenes
totalitarios y las dictaduras de cualquiera de las calañas. Respeto y apoyo las
razones que motivaron el nacimiento del movimiento social denominado del 15-M,
es decir, la preocupación e indignación por el panorama político, económico y
social que padecemos y que se traduce en el descrédito de la clase política y la
actitud connivente de muchos banqueros y empresarios. En este sentido, entiendo
a las muchas personas -al principio, en su mayoría jóvenes, y ya de todas las
edades- que exigen una democracia real, auténtica, que no permita que muchos
derechos constitucionales (a un trabajo, a una vivienda digna, a la seguridad
pública, etcétera) se les sigan negando.

Resulta lamentable, incluso, que los
dos partidos de mayor presencia en el Parlamento de España, adopten posiciones
respecto al 15-M en función de sus intereses y conveniencias electorales. Así,
por ejemplo, mientras el que apoya el Gobierno central reconoce que los actuales
sistemas (democrático, empresarial, económico y financiero) son mejorables, el
otro dice que la culpa no la tienen el sistema ni las instituciones, sino el
partido político que en estos momentos gobierna. Es decir, cualquier situación y
argumento son buenos si nos permiten arrimar el ascua a la sardina de
nuestros intereses partidarios y electorales. La vida en democracia será tanto
más frágil y estéril cuanto menos participativos sean los ciudadanos en la vida
pública y, por tanto, en la defensa de sus derechos y en la asunción de sus
obligaciones.

En este sentido, hay que reconocer
que aún seguimos casi en pañales. El gran reto que tenemos hoy todos por
delante, especialmente los políticos actuales, consiste en combatir el
descrédito que sufren la clase política, las instituciones públicas y el propio
sistema democrático. Para conseguirlo, hay que lograr ciudadanos críticos,
impugnadores, rebeldes si hace falta, con ideas políticas propias
,
democráticamente activos en la defensa de sus derechos individuales y
colectivos. He leído ¡Indignaos! (Destino, 2011), ese librito tan vendido
del franco-alemán Stéphane Hessel, uno de los redactores de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, y estoy de acuerdo con su
“alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. Sin
constituir nada del otro mundo, dice dos cosas que me han interesado
especialmente
. Una, que la peor actitud es la indiferencia y
que, si nos comportamos así, perdemos uno de los componentes esenciales que
forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue. Y
otra
, que no es verdad, como escribió Sartre en 1947, que la violencia
constituya un fracaso inevitable puesto que estamos en un mundo de violencia,
sino que la no violencia constituye el medio más eficaz para combatirla. Por eso
apoyo a los indignados y combato a los indiferentes.”

Félix Adargoma

25-06-11

Islas Canarias.

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junio 29, 2011 - Posted by | POLÍTICA, Uncategorized | , ,

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