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8 de febrero 1829: fallece Cristóbal Mendoza, primer presidente de la República en 1811.Venezuela.

8 de febrero 1829: fallece Cristóbal Mendoza, primer presidente de la República en 1811, muere en una hacienda en las afueras de Caracas, estadista, jurisconsulto, historiador y periodista. Venezuela

Via: Diario VEA; encontrarte.aporrea.org
Cristobal Mendoza



El 8 de febrero de 1829, falleció en una hacienda en las afueras de Caracas el estadista, jurisconsulto, historiador y periodista Cristóbal Mendoza [José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla,(nace: 23 de junio de 1772 Trujillo, Venezuela- fallece: 8 de febrero de 1829, Caracas)], quien fue el primer presidente de la República, en 1811.
Tenía 56 años de edad y dejó una familia numerosa en la mayor de la pobreza.

 

El Libertador Simón Bolívar, al contestar la última carta que Mendoza le escribió, le dice: “No puedo soportar la idea de lo que usted me dice de su vida familiar…”.

Era licenciado en Artes (Filosofía) de la Universidad de Caracas y doctor en Derecho Civil y Canónico de la Universidad Santo Tomás de Aquino (Dominicana). Ya en 1797 se dedicaba a la defensa de los pobres y desvalidos. Se sumó al movimiento independentista del 19 de abril de 1810. Ese mismo año, Mendoza organizó en Barinas una junta de gobierno local y firmó, junto a los mantuanos barineses, la proclama: “Paz y tranquilidad son nuestros deseos. Morir o ser libres nuestra divisa”. En 1813 propuso al Cabildo Abierto celebrado en Caracas que le confiriera a Bolívar el título de Libertador. En 1826 inicia la edición de la primera gran obra histórica para el estudio de Bolívar, titulada Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador de Colombia y del Perú, Simón Bolívar”.

REFERENCIAL:
La independencia de Venezuela se inició en Caracas, el 19 de Abril de 1810, cuando un grupo de criollos caraqueños aprovechó la excusa de que en España estaba mandando un francés, para convocar una reunión del cabildo y proclamar un gobierno propio hasta que Fernando VII volviera al trono de España.
El Capitán General (recordemos que Venezuela era una Capitanía General), Vicente Emparan, no estuvo de acuerdo con esto, y cuando desde la ventana del ayuntamiento le preguntó al pueblo que se había reunido en la plaza mayor (hoy plaza Bolívar) si quería que el siguiera mandando, el presbítero José Cortés de Madariaga, le hizo signos a la multitud para que contestaran que “NO”. Y eso fue lo que ocurrió. Emparan dijo que entonces, el tampoco quería mando, renunció y se fue a España con sus colaboradores. Se había iniciado la independencia de Venezuela.


Para sustituir a Emparan se nombró un grupo con el nombre muy hipócrita de “Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII”. Las primeras medidas que se tomaron fueron las de liberar el comercio exterior, prohibir el comercio de esclavos negros, crear la Sociedad Patriótica (para fomentar la agricultura y la industria), así como la Academia de Matemáticas.
Como también era importante obtener el reconocimiento y apoyo internacional, para lo cual se enviaron varias delegaciones al exterior. A Curazao se envían Mariano Montilla y Vicente Salias (el creador de la letra del himno). A Londres se comisionaron al coronel Simón Bolívar a Luis López Méndez y a Andrés Bello). Finalmente, a los Estados Unidos enviaron a Juan Vicente de Bolívar (Hermano mayor de Simón, y quien por cierto perdió la vida en un naufragio cumpliendo con esta misión), Don Telésforo Orea y Don José Rafael Revenga.
Adicionalmente, la Junta Suprema se dirigió a todos los otros ayuntamientos de América para que siguieran el “ejemplo que Caracas dio”, uniéndose a este movimiento. Se convocaron a elecciones para el mes de Noviembre, a fin de elegir los representantes al primer congreso de Venezuela, el cual quedó instalado el 2 de marzo de 1811 con los diputados electos en 7 provincias: Caracas, Barinas, Cumaná, Barcelona, Margarita, Mérida y Trujillo. Nótese que las provincias de Guayana, Maracaibo y Coro no asistieron, por permanecer fieles al gobierno Español.


Este fue el congreso que adoptó por primera vez la bandera de Venezuela, utilizando la misma que introdujo Francisco de Miranda en su expedición de 1806, añadiéndole en la franja azul siete estrellas, una por cada provincia representada..
Buscando el esquema de 3 poderes separados, se creó una Alta Corte de Justicia, presidida por Francisco Espejo y para el poder ejecutivo, se designó un triunvirato formado por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltazar Padrón. Es así como el Trujillano, Cristóbal Mendoza, se convierte en el primer  presidente deVenezuela.
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febrero 8, 2011 Posted by | BIOGRAFÍA, HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , | Deja un comentario

8 de febrero de 1814: Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte. Venezuela

8 de febrero de 1814: Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte. Venezuela

via: Diario VEA

Fuente: Presidencia de la Republica: Documentos que Hicieron Historia. Siglo y Medio de Vida Republicana (1810-1961). Tomo I. De la Independencia a la Federación. Ediciones Conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia. Caracas.1962.
Bandera del “Decreto de Guerra a Muerte”
José Tomás Boves
Bolívar aplica el Decreto de Guerra a Muerte en respuesta al terror desatado por Boves, cuyas tropas asesinan a patriotas y sus familiares al avanzar sobre Caracas



José Tomás Boves
 El 8 de febrero de 1814, la situación era desesperada en Caracas y las regiones vecinas. José Tomás Boves avanzaba con su terrible ejército sobre el territorio en poder de los patriotas. A su paso asesinaban a cuanto blanco caía en su poder sin misericordia alguna, familias enteras sucumbían ante sus lanzas, incluso sin tomar en cuenta si militaban o no en las filas de los patriotas.

El terror estremeció a Caracas y La Guaira (Vargas). Se temía un alzamiento de los canarios para abrir las puertas de las prisiones a los españoles detenidos y desatar un baño de sangre entre la población republicana. Estaba en peligro la vida de miles de patriotas y no sólo la existencia de la República.
 
 
En estas circunstancias, el coronel Leandro Palacio, comandante militar de La Guaira, pidió al Libertador Simón Bolívar instrucciones sobre cómo proceder. La respuesta de Bolívar fue contundente:
“Señor Comandante de La Guaira: Por el oficio de Ud. que acabo de recibir me impongo de las críticas circunstancias en que se encuentra esa plaza, con poca guarnición y un crecido número de presos. En consecuencia ordeno a Ud. que inmediatamente se pasen por las armas los españoles presos en esas bóvedas y en el hospital, sin excepción alguna. Cuartel General Libertador, en Valencia, 8 de febrero de 1814, a las ocho de la noche. Simón Bolívar”.
Simón Bolívar firma el Decreto de Guerra a Muerte.
El Decreto de Guerra a Muerte, célebre documento dictado por Simón Bolívar y dado a conocer en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. La Proclama de guerra a muerte, fue la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas luego de la caída de la Primera República. La matanza de los republicanos por parte de los jefes españoles llegó a extremos tales de provocar el rechazo de personajes adictos a la causa monárquica. Uno de ellos fue el abogado fue el abogado Francisco de Heredia, oidor y regente de la Real Audiencia de Caracas, quien pidió en distintas formas que cesaran las ejecuciones, lo cual no sucedió. Según el testimonio del propio Heredia relatado en sus Memorias, un fraile capuchino de las misiones de Apure que actuaba como uno de los partidarios de Monteverde, exhortó en una ocasión «… en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no dejasen vivo a nadie…» Bolívar en su Campaña Libertadora de 1813 recibió información de la consumación de hechos como el relatado por Heredia, lo que le llevó a expresar el 8 de junio en Mérida: «Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte».



Al pronunciamiento de Bolívar del 8 de junio siguió la proclama el 15 de junio en Trujillo del Decreto a muerte el cual termina de la manera siguiente: «…Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables». En una primera instancia esta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental de la República, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante una proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un «Segundo Decreto de Guerra a Muerte». Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814. En este último año la «guerra a muerte» se recrudece, perdiéndose numerosas vidas de ambos bandos. Asimismo, es en este contexto de destrucción en el que cae la Segunda República.



Entre los años 1815, 1816 y 1817 la «guerra a muerte» se extiende a la Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la ejecuta con la mayor crueldad. Entre las numerosas víctimas de Morillo se pueden destacar el científico Francisco José de Caldas, los estadistas neogranadinos Camilo Torres y Manuel Rodríguez Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares y Francisco José García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la derogación de dicho instrumento. En tal sentido, en su proclama de Ocumare del 6 de julio de 1816, expresó que: «…La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla»; lo cual obviamente buscaba humanizar la contienda militar.
Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo lugar donde se proclamó la «guerra a muerte», el Tratado de Regularización de la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813.

TEXTO DEL DECRETO DE GUERRA A MUERTE:

SIMÓN BOLÍVAR, Brigadier de la Unión, General en Jefe del Ejército del Norte,Libertador de Venezuela.

A sus conciudadanos

Venezolanos: Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las provincias de Mérida y Trujillo.

Nosotros somos enviados a destruir a los españoles, a proteger a los americanos, y a restablecer los gobiernos republicanos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas constituciones y magistrados, gozando plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre, que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes, ni ejercer actos de dominio, a que el derecho de la guerra podría autorizarnos.

Tocado de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña, y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la más espantosa desolación. Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar a las naciones del universo, que no se ofende impunemente a los hijos de América.

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, abrirles por la ultima vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir pacíficamente entre nosotros, si detestando sus crímenes, y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de España, y al restablecimiento de la República de Venezuela.

Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, y castigado como traidor a la patria y, por consecuencia, será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el Gobierno de Venezuela, y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado, serán reputados y tratados como americanos.

Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos. No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa, o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión.

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.
Cuartel General de Trujillo, 15 de junio de 1813. —3ºSIMON BOLIVAR.
Es copia.Pedro Briceño Méndez, Secretario


Bandera de la “GUERRA A MUERTE”.

Fuente: Presidencia de la Republica: Documentos que Hicieron Historia. Siglo y Medio de Vida Republicana (1810-1961). Tomo I. De la Independencia a la Federación. Ediciones Conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia. Caracas.1962.

febrero 8, 2011 Posted by | HISTORIA, POLÍTICA | , , , , , , , , , | Deja un comentario