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A la mujer, jóvenes y niñ@s, con pretendida óptica revolucionaria.

Juana Sujo: Una creación teatral


Autora: juana sujoLuciana McNamara/ ENcontrARTE

Escuchar el nombre de Juana Sujo nos traslada inmediatamente al teatro venezolano contemporáneo que empezaba a reaccionar con los novedosos y diferentes estilos artísticos que marcaban la nueva época del mundo, tratándolos de adaptar a los sugerentes climas tropicales. Hace ya 48 años que falleció esta actriz y activista teatral euro-americana, de espíritu nómada heredado de la guerra y de los éxodos del viejo mundo, que luego de una larga y sensible travesía llega a la República de Venezuela donde por fin echaría sus raíces para dejar transformado su arraigo en contundentes aportes a las artes escénicas del país.

Juana Sujo intervino en casi todas las áreas del trabajo teatral, siendo especialmente buena en el área de formación de actores de teatro. Modeló estilos de puesta en escena más complejos desde el punto de vista estético y mejor acabados, e incentivó a través del ejemplo de un constante trabajo profesional, una nueva ola de dramaturgos, actores y actrices nacionales que continuaron laborando por el desarrollo teatral a todo lo largo de la segunda mitad del siglo XX hasta lo que llevamos recorrido de este siglo XXI. Es que Juana se había formado con respetados maestros alemanes adquiriendo esa típica disciplina pedagógica que arrastraba sobre su espalda la moribunda Europa decimonónica.

La historia de los desplazamientos comienza mucho antes de que Juana naciera. Sus padres Adolfo Sujovolsky y Sara Berkonsky eran oriundos de la península de Crimea en el sur de Ucrania, que después de la Primera Guerra Mundial y el colapso de los antiguos imperios de Rusia y Austria, cae en una profunda crisis que obliga a los Sujovolsky, de ascendencia judía y convicción socialista, a huir lejos de la hambruna y la violencia llegando primero a Londres para después radicarse, como muchos europeos lo hicieron, en el lugar más “recóndito” del mapa, en este caso, Argentina.mapa_crimea tierra de sujo juana                             

Allí nace la primera camada Sujovolsky, Berta y Anita, las hermanas mayores que posteriormente se dedicarían a la música; y luego en 1918 llega Juanita, a la que todos conocerían después como Juana Sujo. Transcurren estables los primeros años de su vida y luego se trasladan a Brasil buscando materia prima para el oficio del padre, el de fabricante de papel. Allí terminan de disfrutar su infancia y llega a la familia el último de la prole, un varón llamado Abi. Al transcurrir el tiempo, sus padres preocupados porque los niños recibieran una educación humanista, los envían a Berlín, Alemania en 1923. Allí Juana y sus hermanas estudian música y teatro, pero ella se proyecta rápidamente como una figura histriónica de dotes poco comunes.

En la capital germana Juana cursaría sus primeros estudios como actriz con el eminente director austriaco y captador de talentos Max Reinhardt, para después seguir en la Academia de Teatro de la maestra austrohúngara Ilka Grüning, educándose profundamente en el arte de la interpretación. En esta época entabla amistad con la conocida actriz de teatro y cine Lilly Palmer, quien para entonces también era alumna de la Academia de Teatro de Grüning. De allí pasa a trabajar en varias compañías teatrales del momento, destacándose entre ellas la “Kamerspiele”, en Munich, bajo la dirección de Kalkenberg y el contrato que había logrado con la compañía de Otto Falckenberg, dedicada al montaje de obras clásicas, en especial las de William Shakespeare. Juana Sujo estaba amasado ya buena fama cuando la situación política de Alemania comienza a cambiar.

Con el ascenso al poder del ideólogo y fundador del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores Adolfo Hitler a principios de 1933, las estructuras de ese país comienzan a transformarse radicalmente. Aunque durante el período de la Alemania Nazi Hitler revertió en corto tiempo la crisis económica, social y política dejada por los destrozos de la Primera Guerra Mundial de 1918, sus métodos de combate eran particularmente macabros. Rápidamente se inició el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que él consideraba “enemigos de Alemania” o “razas impuras”. Una intensa persecución comienza. Comunistas, homosexuales, negros y especialmente judíos son exterminados masivamente.

Las chicas Sujovolsky eran judías y la situación se tornaba cada día más peligrosa y desesperante. A los actores, particularmente, se les obligaba actuar en obras segregacionistas. El arte se había transformado en instrumento de guerra y ya no valían las propuestas rusas o francesas. Por otro lado todos los autores, directores y actores de origen judío habían emigrado y a los teatros que dejaban de cumplir con sus obligaciones políticas eran cerrados sin contemplación.

Juana y sus hermanas se vieron obligadas a huir a Inglaterra y después retornar a Buenos Aires a finales de 1933. La chica contaba con 19 años cuando debuta con la compañía teatral Susini y forma parte del elenco de la artista española Lola Membrives. Pero a Juana le toca trabajar duro para ganarse un lugar en el mundo artístico argentino. Cuando llegó era poco conocida, pero su claridad y talento no tardaron mucho en llevarla de la mano hacia la popularidad. “No tengo prisa ­-le expresó a un periodista por aquella época-­, encaro el teatro como he visto hacerlo a excelentes comediantes europeos, sin apuro y con un deseo de saber, con un afán de perfeccionamiento ajeno al halago del éxito inmediato…”. En 1938 participa por primera vez en una película de bajo presupuesto, Callejón sin Salida. Después vuelve a participar en la película de Alberto de Zavalía, La vida de Carlos Gardel (1939) junto a Hugo del Carril. Y dos años más tarde, ya insertada en el mundo cinematográfico, en otra de Zavalía, Dama de compañía. Su voz, su gestualidad y movimientos cautivaban a la audiencia y a los directores. Continuó su carrera como actriz de cine y de teatro durante 9 años consecutivos mientras intermitentemente se establecía por temporadas en Ecuador, Chile y Perú, donde encabezó el elenco del Teatro Nacional de Comedia. En esos años obtuvo papeles en las películas Flecha de oro (1940); Último refugio (1941); La hora de las sorpresas (1941); Eclipse de sol (1942); Cuando florezca el naranjo (1943); Nuestra Natacha (1944); Besos perdidos (1945); y Como tú lo soñaste (1947).

Estando Juana en Argentina recibe una oferta de trabajo desde Venezuela. La empresa productora Bolívar Films le pide trabajar en dos largometrajes a ser dirigidos por otro argentino radicado en Venezuela, Carlos Hugo Christensen: El Demonio es un Ángel y La Balandra Isabel llegó esta tarde. Juana acepta la propuesta y el 28 de abril de 1949 estaba pisando Caracas quizá sin imaginarse el destino que le aguardaba. A los pocos meses los directivos de la productora cinematográfica le proponen dirigir una pequeña escuela de teatro para la futura formación actoral que se llamó “Estudio Dramático”. Ella sintió en Venezuela un terreno “virgen” para el desarrollo de las artes escénicas. De hecho, era muy cierto que las secuelas de la dictadura de Gómez y ahora la de Pérez Jiménez, habían retrasado la entrada al país de las novedades de un siglo tan vertiginoso como lo fue el XX, sobre todo en lo que se refiere al arte.

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El teatro no había avanzado mucho ni en métodos ni en estructura. Juana debía revisarlo, actualizarlo e inyectarle otras técnicas modernas de la escena mundial. Y así fue. Durante los 12 años que Sujo vivió en Venezuela se dedicó de lleno al desarrollo de las artes escénicas; fundó el primer teatro estable en el país y la primera compañía. El “Estudio Dramático” de Juana Sujo, ubicado dentro de Bolívar Films, comienza tímidamente sus andanzas hasta que la maestra y sus alumnos se mudan al Museo de Bellas Artes. Allí montan varias piezas teatrales pero fue Las Coéforas de Esquilo que obtuvo tal rotunda aceptación del público y tan buena crítica, que Juana decide iniciar el más importante viaje de su vida profesional: La formación de recursos humanos para el teatro. En 1952, el estudio se convierte en la “Escuela Nacional de Arte Escénico” con el apoyo del Ministerio de Educación y otros entes del Estado. De esta manera la Sujo inicia su década de oro formando en el recinto teatral a importantes generaciones de alumnos como lo fueron Manola García Maldonado, Guillermo Carrera, Maritza Caballero, Esteban Herrera, Orángel Delfín y América Alonso. Después llevó su Escuela a la avenida Los Jabillos de Sabana Grande, muy cerca de su vivienda, y más tarde se instalaría en los altos del Teatro Nacional, en la esquina de Cipreses, para seguir desarrollando su trabajo como maestra. Durante su permanencia en Caracas Juana Sujo cultivó muchas amistades pero, principalmente del sector artístico y cultural. Entre sus compañeros de tertulia no faltaban Arturo Uslar Pietri, Ida Gramko, Elizabeth Schón, Isaac Chocrón, Román Chalbaud y Rafael Pineda; pero también, y especialmente, estaban los que como ella venían del exilio a trabajar por el arte en Venezuela, sus colaboradores y camaradas Alberto de Paz y Mateos, Lily Álvarez Sierra, Jesús Gómez Obregón, Horacio Peterson y Romeo Costea.

En 1954 crea la “Sociedad Venezolana de Teatro” junto a su esposo el actor Carlos Márquez, y en el 59 el “Teatro Los Caobos”, despertando el interés del público por obras de autores clásicos de la historia de la literatura mundial como Esquilo, García Lorca, Chéjov y Lope de Vega, al igual que por las de los venezolanos: Román Chalbaud, Isaac Chocrón y Arturo Uslar Pietri. Así continuó ampliando su repertorio en colaboración casi siempre con Horacio Peterson y Alberto de Paz y Mateo, y participa en la obra Requiem para un Eclipse de Román Chalbaud en 1957, en Chúo Gil y lasTejedoras de Arturo Uslar Pietri, en 1960 y El Quinto Infierno de Isaac Chocrón en 1961.

Ese mismo año muere prematuramente Juana Sujo, al parecer de un terrible cáncer, disolviéndose por falta de empuje algunas de sus creaciones. La Escuela Nacional de Arte Escénico fue la que se mantuvo en el tiempo, a pesar de que fue desalojada de su sede el mismo año de su muerte. Su alumno y pupilo Porfirio Rodríguez continuó con la labor de Juana hasta que lo suplanta Andrés Martínez quien ha sido su director desde el año 1969, batallando contra los obstáculos de su largo peregrinar. Aún siguen abiertas las puertas de la Escuela Nacional de Arte Escénico “Juana Sujo”, de la que a esta altura han emergido gran parte del talento teatral venezolano manteniendo viva la memoria artística del país.

Fuentes:

Monasterios Rubén. 1975. Un enfoque crítico del teatro venezolano. Editorial Ávila. Caracas.
http://www.salta21.com/spip.php?article1694
http://www.diariolaregion.net/
http://www.diariolavoz.net/seccion.asp?pid=18&sid=1755¬id=277326&fecha=11/08/2008
http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/

noviembre 7, 2009 - Posted by | BIOGRAFÍA, CINE, EDUCACIÓN, LO CULTURAL/IDEOLOGICO | , , , , , ,

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